Ciudad, Edición Impresa

Tensión

Luego de 103 años, cierran de manera sorpresiva Casa Bleger

Los propietarios del comercio de San Luis al 1200 vaciaron el local el fin de semana y dejaron a 8 empleados en la calle.


Un frío manto de incertidumbre y tristeza se apoderó de los empleados de la histórica librería Casa Bleger, ubicada en San Luis 1275, tras el cierre intempestivo y sin previo aviso decidido por sus dueños. El lunes gris comenzó más que difícil para los ocho trabajadores del comercio fundado en 1913, en su mayoría con muchos años de antigüedad, quienes se pararon desde temprano en la puerta, con las persianas bajas, y vieron cómo su rutina se quebraba de un día para el otro en mil pedazos. Luego, en horas del mediodía, se vieron rodeados por una movilización convocada por la Asociación de Empleados de Comercio unidos en reclamo de las fuentes laborales. El gremio de los mercantiles hizo una presentación en el Ministerio de Trabajo local y hoy habrá una audiencia prevista para las 11 donde se espera que concurran las partes para tratar la situación.

Según se supo, el gerente ya había hecho algunas advertencias sobre la posibilidad de la venta de la empresa hace un par de meses, pero “con toda la gente adentro”. Los actuales propietarios pertenencen a la familia Quaranta, titular además del grupo empresario dueño del Sanatorio de la Mujer. Los Quaranta se hicieron cargo del tradicional comercio de calle San Luis al 1200 hace tres años, cuando la familia Bleger se desprendió de la administración. Es por eso que desde el gremio advirtieron que trasladarán la protesta hoy hasta ese centro de salud, ubicado en San Luis y Pueyrredón, si las negociaciones en el Ministerio de Trabajo no son satisfactorias.

Otro punto llamativo es que los Quaranta les ofrecieron a los empleados de la librería pasar a trabajar al sanatorio.

“Andá tranquilo”

Ismael –con más de 25 años en la firma– calificó como “terrible” lo que estaba pasando.

“Lo que queremos saber es en qué condiciones estamos. Que nos digan la verdad. Tenemos una vida acá adentro. Nos vaciaron la casa, ésta es nuestra casa. El sábado me fui como siempre y ahora me encuentro con esto. El encargado que tienen acá, Cristian, me dijo: «Andá tranquilo que yo cierro», y mirá lo que hizo, nos vació la fuente de trabajo. Yo tengo cuatro hijos que mantener. Estamos desesperados”, se lamentó.

“Nos dimos cuenta de lo que estaba ocurriendo cuando una compañera pasó el domingo al mediodía por la puerta del negocio y vio cómo estaban subiendo toda la mercadería a unos camiones. Nosotros trabajamos el sábado hasta la 13. Los vecinos nos contaron que llegaron los camiones después de las 14”, agregó.

Por su parte, un empleado de seguridad de la librería contó que el sábado había trabajado normal y cuando llegó un camión preguntó a uno de los encargados si iban a cerrar el local y su respuesta fue que estaban trasladando la mercadería a otro lugar para hacer reformas. “Ahí me quedé tranquilo pero esta mañana (por ayer) me presenté a trabajar y me encontré con este panorama que es realmente muy feo, con gente que ha perdido su trabajo después de muchos años de servicio”, señaló.

Otra de las empleadas, con 33 años en la empresa, dio también un panorama de la situación. “Imaginate la impotencia que se siente estar parada frente al negocio y ver las persianas bajas, sabiendo que el negocio está completamente vacío. Las ventas habían mermado como en todos lados, es una situación general ésta. El problema acá es que no supieron manejarlo. El negocio funcionaba bien, teníamos pedidos, teníamos ventas, así que ahora vamos a ver cómo seguimos”, indicó.

“Como ladrones”

Por su parte, el secretario general de Empleados de Comercio, Luis Batistelli, criticó duramente la actitud de los propietarios del negocio. “Vinieron como ladrones y se han llevado las cosas. Legal y moralmente es una estafa porque son empleados que creyeron en sus empleadores. Si no hay voluntad de solución vamos a manifestarnos frente al Sanatorio de la Mujer. Ellos son empresarios pudientes que no les interesa absolutamente nada”, subrayó.

La representante legal del sindicato, Melina Vilotta, informó que hoy a las 11 de la mañana habrá una audiencia entre las partes en la sede local del Ministerio de Trabajo. “Se va a citar personalmente a los responsables de esta situación, que son los dueños y que han dejado a los trabajadores sin respuestas. Son la familia Quaranta quienes les estaban ofreciendo a los trabajadores continuar en el Sanatorio de la Mujer, del que son dueños”, destacó.

“Los trabajadores desconocen su situación. Tampoco saben por qué se llegó a esta situación. Ellos creyeron de buena fe en la palabra de sus empleadores de que el establecimiento se iba a transferir y que ellos iban a continuar trabajando, pero fueron engañados. El sindicato va a seguir hasta las últimas consecuencias para garantizar el derecho de los trabajadores. Estamos hablando de gente que tiene más de 30 años de antigüedad que de buena fe creyó en la palabra de ellos”, concluyó.

Nombres que desaparecen

Con el intempestivo cierre de Casa Bleger, consumado este fin de semana, es el tercer comercio emblemático del centro de la ciudad que en los últimos dos años cesaron sus actividades. A principios de 2014 impactó la noticia de que la Librería Ross, con 77 años de trayectoria, dejaba de funcionar como tal para iniciar un proceso mediante el cual sería absorbida por la cadena Cúspide, propiedad del Grupo Clarín. Así, desde marzo de ese año, tras algunas tensiones gremiales, se produjo el traspaso de mando a la nueva empresa propietaria, que al final respetó la continuidad laboral de los empleados. En octubre de ese 2014, sin que mediara conflicto, se anunció públicamente que Librería Ameghino (Corrientes al 868) cerraba sus puertas, con lo cual dejaba atrás 97 años de actividad. La familia propietaria decidió salirse del negocio.

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