Opiniones

Hugo Romeo Guerra, inmortal

Ludueña nunca te olvidará, Huguito


Foto archivo: Enrique Galletto

Huguito, o el Flaco, como lo llamaban sus compañeros de vestuario de Tiro Federal, había llegado con 37 años a Ludueña. Estaba en el final de su trayectoria futbolística y decidió sumarse al proyecto futbolístico de Daniel Teglia para llevar a los Tigres a la B Nacional. No escatimó en gastos el presidente Carlos Dávola y para competir en la temporada 2002/03 del extinto Torneo Argentino A, conformó uno de los mejores planteles de la historia tirolense, con jugadores de renombre y experiencia en Primera División: el uruguayo Hugo Romeo Guerra era uno de ellos.

Un equipazo de Tiro Federal también estaba integrado por Marcelo Misetich, Diego Chitzoff, Diego Osella, Walter Pescadito Paz, el Colorado Vacaría, David Charles Pérez, Hernán Gringo Heinze, el Bombero Chávez, Fabián Garfagnoli, Javier Becerra, el Cuis Daniele, Tapita García, Pablito Castella, Damián Teres, Erie Banduini y el Bocha Maldonado.

Le costó ganarse un lugar. Una lesión lo marginó de las primeras fechas. El club le había alquilado un departamento en Dorrego y San Juan y se lo veía compartiendo mesas de café con parroquianos hablando de fútbol. Antes había asentado familia en Arrecifes, en donde jugó en Brown de dicha localidad bonaerense.

En Ludueña no se lo recuerda por aquel nucazo del 96 en el Superclásico con el que Boca le ganó 3-2 a River en el último minuto. Sí se lo tiene presente por aquellos inolvidables goles ante Racing de Córdoba, el clásico de Tiro Federal en tantas participaciones en los Argentinos B y A.

Le convirtió goles decisivos a los cordobeses en las semifinales del Clausura 2003 y en la finalísima entre los ganadores de ambos campeonatos. En Ludueña, el 30 de junio de 2003, el paso de Hugo Romeo Guerra quedó inmortalizado por ese cabezazo tras un tiro libre de Chitzoff desde la derecha, que llevó a Tiro Federal a la B Nacional.

Un espacio de la tribuna norte del Fortín de Ludueña, que da espaldas a calle Casilda, lleva su nombre junto a otros grandes goleadores de la historia contemporánea del club: Erie Banduini, Beto Armani, Tito Ramírez y Javier Cámpora. Delanteros cuyos goles contribuyeron a que el Tigre llegara a sentarse en la mesa de los grandes del fútbol argentino.

Huguito, o el Flaco, dejó mucho más que 36 partidos jugados y 16 goles en Tiro Federal. Dejó ese valor de sencillez y don de buena gente que lo acompañaron en una trayectoria impresionante: Peñarol, Nacional, Gimnasia, Huracán, Boca, Ferro, Toluca, Brown de Arrecifes, Atlético Tucumán y Tiro Federal. Y hasta la selección uruguaya.

Hugo Romeo Guerra dejó escrita una parte importante de la historia para el fútbol rosarino, antes de volverse a Arrecifes para desandar en familia los últimos 15 años de su vida.

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