La salida de Luciano Herrera de Newell’s con destino a los Pumas de la UNAM marca el cierre de una etapa fugaz y de rendimiento irregular en la institución rosarina. El extremo izquierdo de 30 años, por quien la dirigencia de la Lepra había realizado una fuerte apuesta económica al comprar el 80 por ciento de su pase a principios de año, no logró afianzarse ni replicar las actuaciones que despertaron el interés del club. Ante la falta de minutos y la pérdida de terreno en la consideración del cuerpo técnico, las partes agilizaron las gestiones para encontrar un nuevo rumbo en el exterior. Es por eso que no estuvo presente en los amistosos ante Sportivo Las Parejas del pasado sábado.
El acuerdo formalizado entre los clubes estipula una transferencia mediante un préstamo por un año con cargo y una opción de compra definitiva a favor de la escuadra mexicana. Esta opción puede transformarse en una cláusula de ejecución obligatoria en caso de que el futbolista alcance una cantidad específica de objetivos deportivos durante la próxima temporada de la Liga MX.
El futbolista ya fue apartado de los entrenamientos conducidos por Frank Darío Kudelka para terminar de ultimar los detalles burocráticos y viajar a México a firmar su contrato.
Con esta baja confirmada, la Lepra se ve obligada a reestructurar su presupuesto y su estrategia en el actual mercado de pases. La partida de Herrera libera una masa salarial considerable y una vacante clave en el sector ofensivo que el cuerpo técnico exige cubrir de inmediato. La dirigencia técnica ya inició sondeos en el ámbito local para incorporar un reemplazo directo que aporte el desequilibrio y la efectividad que el equipo necesita de cara al campeonato.