El Hincha, Newell's Old Boys

Fútbol

Los protocolos llegaron para quedarse: en el Parque hubo barbijos, higiene y distancia social

El amistoso entre Newell's y Unión respetó las normas sanitarias, no hubo vestuarios habilitados, poco contacto entre los protagonistas y tanto los suplentes como los técnicos utilizaron siempre tapabocas


La nueva normalidad obliga a los clubes a respetar protocolos sanitarios para poder jugar amistosos, algo similar a lo que sucederá cuando los partidos se jueguen por los puntos. En ese contexto, en el Coloso se pudo ver muchos barbijos, distanciamiento fuera de la cancha y respeto de algunas recomendaciones, en especial a la hora de festejar los goles o salivar.

La incomodidad está a la vista, pero se respeta porque la situación sanitaria es preocupante y se quiere evitar contagios de Covid-19 que podrían ser perjudiciales de cara al torneo que viene.

Al no haber vestuarios habilitados, la delegación de Unión llegó en dos micros, ingresó por la puerta de ingreso a la platea alta, con acceso directo al campo de juego. Al llegar pasaron por control de temperatura y fueron sanitizados todos los elementos que ingresaron al Coloso, indumentaria, colchonetas, botellas de agua, entre otros.

El plantel de Newell’s lo hizo por el playón, aunque cada jugar llegó con su vehículo ya cambiado, recibiendo de los utileros una canasta con botines, botella de agua personal y camiseta, que debieron poner en el campo de juego.

Hubo poco contacto previo antes del inicio, apenas una charla distante entre Kudelka y Azconzábal, DT de Unión. Y los suplentes de cada equipo estuvieron en el sector plateas, con una distancia entre cada uno de varias butacas.

Se respetó la recomendación de AFA de no festejar los goles con contacto de otros compañeros, en el penal de Scocco apenas hubo un choque de puño con Julián Fernández y Maxi. Y los jugadores se cuidaron de salivar, una costumbre que por el Covid-19 se busca restringir.

La incomodidad fue mayor para los jugadores de Unión, que apenas concluyó el partido se subieron al micro y volvieron a Santa Fe, sin poder bañarse. Más tarde lo hicieron los suplentes, que tenían otro micro esperándolos.

Lógicamente hubo personal médico por precaución, y también efectivos policiales, aunque en número mínimo y sólo para controlar que ningún hincha intentara acercarse a ver el partido.

 

 

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