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Entrevista

“Los perros también pueden ser alérgicos al polen o a los ácaros”

El veterinario Gustavo Tártara ofrece una guía para cuidar a las mascotas en esta época cercana a la primavera; aseguró que a los animales hay que bañarlos, al menos, una vez por semana y con buen asesoramiento.


Falta poco para que llegue la primavera y las alergias en los animales son unos de los factores importantes de consulta en esta época. Gustavo Tártara, médico veterinario, explicó a El Ciudadano que hay varias razones por la que las mascotas se rascan. “Puede ser por la dieta, es decir, por lo que comen; por las pulgas u otros insectos que pueden picar, por el ambiente y por razones emocionales”, aseguró.

—¿Para paliar la alergia en esta época hay que colocarles la pipeta?

—Los perros son como las personas, pueden ser alérgicos al polen o a los ácaros. Algunos usan antipulgas o pipetas convencionales, pero a veces no alcanza. Los dueños de las mascotas asumen que por estar colocándole la pipeta es suficiente y eso no significa que sea mala, sino que no le alcanza a ese perro. Hay nuevas modalidades, como por ejemplo los comprimidos, que normalmente sólo se usa esa medicación. Es decir, la pulga le pica y el perro se muerde. Ahí entramos en un conflicto porque muchas veces se resuelve, en otros casos no porque son más sensibles a la picadura de la pulga. En esos casos, hay que usar dos antipulgas al mismo tiempo. También está el problema de la pulga del gato, que es de diez a mil veces más irritable que la del perro. Si una pulga de gato le pica a un perro puede sufrir una reacción alérgica muy importante.

—¿Cómo se combate?

—Los antipulgas son de venta libre y lo que no dice en el prospecto es la estrategia, es decir, hay que ver el estilo de vida de cada perro y de cada gato. No es lo mismo un perro que vive en un departamento y no sale nunca, que uno que vive en un patio con otros perros y gatos, u otro que sale todos los días a la calle. Hay que consultar siempre a un veterinario para que le recomienden cuál es el mejor.

—Aumentar la frecuencia del baño, ¿ayuda?

—Hay un mito urbano de que los perros no se bañan y, en estos casos, tienen que bañarlos. Generalmente, una vez por semana, siempre asesorado por un veterinario. Según cada caso, la frecuencia puede aumentar.

—¿Y con la dieta?

—En general, no se toma en cuenta que lo que come el perro puede estar influenciándolo en el rascado. Es fundamental que el animal coma un buen alimento balanceado, de calidad premiun o súper premium. Los perros de familia, en la convivencia, suelen comer restos de comida y no sabemos cuál de todos puede generarle alergia.

—¿Se puede bañarlos con el tradicional jabón blanco?

—No, es un espanto. El jabón blanco se usaba con el concepto equivocado, que es neutro, y tiene un PH –que mide la acidez– de 14. La neutralidad tiene que ver con la escala de PH que va de 0 a 14. El PH en la piel del perro es de 6,5 a 7 y el jabón blanco tiene 14. No protege lo que se llama el biofilm, que son las bacterias normales que tiene que tener el perro en el cuerpo. Nosotros, por ejemplo, no tenemos la piel estéril, hay una gran cantidad de bacterias y hongos que están en la piel y tienen que estar. Lo mejor es usar un shampoo para perros. Lo ideal es asesorarse y comprarlo en veterinarias.

—¿Es bueno que se expongan al sol?

—Es muy malo. Hoy ninguna persona se expone al sol sin protección solar. La recomendación es no exponerlo al sol de 10 a 17. Hay pantallas solares para perros.

—¿Y en el caso que lo lleven de vacaciones?

—Si lo llevan al mar, al río o a una pileta, hay que bañarlo por la noche porque le queda el cloro, la sal o la suciedad del río. Si son perros que padecen infecciones de oídos, hay que colocarles gotas óticas, como las personas que hacen natación.

—¿Por qué brota la alergia emocional?

—Hay perros que pueden rascarse o potenciar su rascado por razones emocionales, por ejemplo, el vínculo que tiene con su dueño no es el correcto. También puede tener alguna dominancia que no es correcta. El animal tiene que tener sus horarios de juego y de comida para que la convivencia sea armónica. En algunos casos, se rascan más de lo que le pica. Hay un porcentaje de perros que potencia su rascado por este problema.

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