Ciudad

Panacea o alternativa

“Los médicos tienen que involucrarse en cannabis medicinal”

Así abrió la jornada de intercambios sobre los usos de la planta el decano de la Facultad de Bioquímica y Farmacia, Esteban Serra. Apuntaron a trabajar más cerca del usuario para mejorar tratamientos.


Hace un mes el auditorio Dr. Ernesto “Che” Guevara en el ingreso a la Facultad de Medicina de la UNR estaba lleno. Los organizadores de la jornada Cannabis: ciencia, mito y salud tuvieron que abrir un salón aparte para otras 70 personas que miraron las exposiciones de científicos, médicos, cultivadores y bioquímicos sobre qué hacer con la marihuana en la práctica de salud diaria. “Estamos en contra de la automedicación. El medicamento es un bien social y debe ser controlado. Ustedes, los médicos de hoy y del mañana tienen que estar involucrados. A la ausencia de regulación nuestra responsabilidad es ayudar, aún cuando filosóficamente no estemos de acuerdo”, dijo Esteban Serra, el decano de la Facultad de Bioquímica y Farmacia, que desde 2017 testean aceites de cannabis para ver qué tienen y ayudar a los tratamientos. Al lado tenía a Ricardo Nidd, decano de Medicina. Enfrente había 800 alumnos, profesionales, legisladores y familiares de pacientes.

Los involucrados

La primera exposición fue de Marcelo Morante, un docente de la Universidad de La Plata (ULP) sobre terapia de dolor con cannabinoides. El médico clínico contó la realidad que vive a diario en su consultorio, donde llegan hombres y mujeres, en su mayoría adultos mayores o pacientes con dolores crónicos llegan con la idea de apaciguar con cannabis. “Soy hijo de una modista que pudo mandar a su hijo a la universidad pública. Quiero devolver al Estado en tanto y en cuanto ese Estado permite que una modista pueda entrar en la facultad”, dijo Morante. La frase rebotó con los dichos de la gobernadora de Buenos Aires, María Eugenia Vidal, donde qué lugar y futuro deben tener los pobres en la universidad.

Morante, como el resto de los expositores durante la jornada, explicó que hay pocos estudios extensivos con cannabis y destacó la iniciativa de la UNR de testear aceites producidos por cultivadores o familias de pacientes con distintas enfermedades. En menos de dos años relevaron 200 casos para saber la concentración y devolver la información al paciente. “Veo a diario como los pacientes sufren con padecimientos crónicos y sabemos que el cannabis beneficia en todos a un mejor sueño, ánimo y apetito. El problema está en el acompañamiento del médico”, apuntó el profesional. Para él, la guía debe ser más cercana, constante e incluir todos los mecanismos paliativos disponibles. Incluido el cannabis. “Uno de cada cinco personas en el mundo tiene dolores crónicos. Fracasamos en tratar el dolor porque no lo sentimos. Nos separamos mucho del paciente y eso hace que no sepamos qué hacer”, agregó Morante.

El hombre compartió un informe de cannabis medicinal hecho en pacientes de Canadá y apuntó a un problema común en los médicos para trabajar con la planta, ya sea inhalada, oral o  por mucosa, como el pulverizador bucal Sativex. Explicó cómo avanzar con una dosis inicial e insistió en acompañar las respuestas del paciente. “El cannabis no cura el cáncer. Mejora los síntomas. La principal contraindicación que tiene es sequedad de boca”, agregó Morante y compartió otro estudio hecho en 2015 sobre adultos mayores. Según contó, después de seis meses de tratamiento 93 por ciento mejoró y la mitad redujo la cantidad de opiáceos que tomada. “No hubo muchas caídas de adultos mayores por los posibles mareos. Necesitamos hacer estudios locales”, completó.

Espejos cercanos

Otro de los paneles tuvo el aporte de dos países vecinos que han legislado cannabis medicinal que fue aprobado el año pasado en Argentina unos meses después que en Santa Fe. Por la fundación DAYA de Chile estuvieron Alejandra Ahumada y Diego Cruz. Por Uruguay, Martín Collazo del Observatorio de Cannabis. “La ley tiene que proteger a los pacientes y trabajamos con médicos para un acceso responsable. Queremos que sea efectivo y seguro. Cada vez son más. El autocultivo debe ser un derecho, el cultivo comunitario también y trabajamos para quienes no pueden hacerlo en fitofármacos estandarizados”, se presentó Ahumada. “En Uruguay la ley llegó impulsada por los usuarios, pero fue la última de una serie de políticas progresistas del gobierno de Pepe Mujica (ley de aborto, matrimonio igualitario y adopción a parejas del mismo sexo). Los primeros años explotó en la parte clínica. Los médicos se pusieron a estudiar para dar respuestas a los pacientes. Tuvimos problemas con el Ministerio de Salud por la producción y aprobación de productos”, explicó Collazo.
Los pares uruguayo y chilenos respondieron preguntas de cómo era la producción, costos, lugares ideales, cuáles eran los mecanismos de acceso y distribución de la población y detalles de la composición química de los aceites.

Integrados

La actividad fue llamada el VI Consejo Académico Social en Salud, donde los docentes intentan traer a debate problemas que tienen en la práctica. Antes habían hecho uno por el aborto. Fue la primera en ser coordinada por dos facultades de la UNR. Estuvieron también representantes del Centro de Estudios Avanzados en Drogadependencia, diputados, la fundación Mama Cultiva, la Asociación Rosarina de Estudios Culturales (Arec), la ONG Intercambios, el Movimiento  Cannabico Manuel Belgrano de Córdoba, la Fundación María Victoria, La Estación, el Laboratorio Industrial Farmacéutico (LIF), Conicet, entre otros.

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