Espectáculos

Coti regresa a Rosario

Los detalles que se esconden detrás de las canciones

El rosarino Coti Sorokin regresa a su ciudad con el acústico “Cercanías y confidencias”, una especie de unipersonal teatral-musical en el que repasa los orígenes de los grandes éxitos de su carrera.


“Cada canción encierra en sí misma una confidencia, aunque muchas veces haya que leer esa confidencia entre líneas o escucharla entre versos”, escribe el rosarino Coti Sorokin que este viernes vuelve a su ciudad de origen para “confesarse” a través de esas canciones que en la última década lo convirtieron en ciudadano del mundo.

“Este show es una mezcla de necesidades”, dice Coti. Y agrega: “En principio, una de orden personal, pero también de escuchar las inquietudes que fui recibiendo en los últimos años luego de los conciertos o en las redes sociales, que es este contacto directo que tengo con mucha gente que me escucha y me sigue. Todo surge de una cantidad de preguntas acerca de las historias que dieron origen a las canciones, de porqué habían nacido y cuándo, en qué situación habían surgido, incluso qué me había movilizado a escribir tal o cual palabra, el nombre de la canción, o una frase determinada”, adelanta.

“Un día me puse a pensar que podía armar un espectáculo, un unipersonal, que es finalmente es este Cercanías y confidencias –reflexiona–, una mezcla entre música, teatro, charla…. la verdad es que no sé bien cómo llamarlo; en realidad es un concierto en el que canto y cuento los detalles que están detrás de las canciones, sobre todo porque son canciones que forman parte de mi historia y de la gente que las viene compartiendo conmigo en todos estos años”.

Buceo en el origen

En este encuentro cercano e íntimo de Coti con su público se percibe una especie de regreso al origen tras algunos años de grandes conciertos; una vuelta al momento exacto en el que aparecieron los primeros acordes de clásicos como “Nada fue un error”, “Antes de ver el sol”, “Bailemos” o la mismísima “Color esperanza”: dónde estaba, qué pensaba y cómo se inspiró serán fragmentos del relato, en un living montado en escena en el que, de un lado al otro, el músico irá pasando del piano a la guitarra, del ukelele al bandoneón y por qué no, a la armónica.

“Ese regreso al origen fue un poco el trabajo que tuve que hacer: ese buceo emocional, esa antropología emocional en mis recuerdos está en este espectáculo que es cien por ciento acústico. Es un volver a los cuadernos con las primeras anotaciones, volver a esas primeras hojas donde empezaron a aparecer las primeras letras; todo ese buceo fue armando este concierto, de allí surgió la lista de las canciones, pero además es un poco volver a cantar esas canciones con los mismos instrumentos con los que las escribí. Eso hace a este viaje muy esencial, con las canciones cantadas del modo más desnudo posible”, sostiene el cantautor que cerró el 2017 con un concierto en el porteño teatro Colón, y se apresta, con Cercanías y confidencias, a recorrer cada rincón del país los próximos meses. Y completa: “Siento que me construí como un artista que puede empezar a despojarme de muchas cosas, me puedo valer de la guitarra y hasta incluso sin ella, porque la canción es la palabra cantada y eso es indivisible. Y en este concierto intento ir a ese hueso que tiene la canción, es minimalismo total”.

Vueltas de la vida

En Lo dije por boca de otro (2012), Coti retomó un puñado de canciones que popularizaron otros artistas, entre ellas, “Color esperanza”, que seguramente también sonará este viernes: tan popular que ya pareciera no pertenecerle, tan frágil y al mismo tiempo potente, que su melodía soporta otras letras en los estadios de futbol. Y eso es algo que refleja una bella anécdota. “Un día, aún viviendo en España, en Madrid, a mi hija, por entonces de unos 4 o 5 años, le enseñaron «Color esperanza» en el colegio pero yo no lo sabía; me llamaba la atención que ella la venía cantando cuando la canción ya había pasado, ya no sonaba en las radios. Y le pregunto de dónde la había sacado, y casi enojada me respondió que era una canción que había aprendido en el colegio. Eso me sirvió para entender un poco más de cerca las vueltas que dan las canciones: uno la escribió en Villa Urquiza hace quince años y de repente se la enseñan a tu hijo, del otro lado del mundo, en el colegio; eso es algo muy lindo, muy emocionante, es un regalo”.

Volver al pago

Los recuerdos, cada vez que Coti regresa a la ciudad en la que nació en junio de 1973, vuelven al presente. Como en Cercanías y confidencias, también aparecen las primeras canciones, la primera banda, y hasta un disco producido por el maestro Litto Nebbia. “Aunque nací en Rosario, viví parte de la infancia y adolescencia en Entre Ríos, pero tengo una ligazón sanguínea con Rosario, con la familia rosarina, con mi nacimiento, con mi vuelta a Rosario para estudiar música en la época universitaria en la Siberia: son miles de recuerdos, mi primera banda, Luz Mala, con la que tuve acceso a lo profesional y cumplí el sueño de grabar un disco, algo que por momentos, cuando estás empezando, parece inalcanzable y es algo tan preciado. Están los recuerdos pero también cosas actuales, porque todo se va renovando: tengo un músico en mi banda que es rosarino y con cada proyecto siempre vuelvo a Rosario; es algo obligatorio para mí”, expresa el músico que por estos días también presentó en la ciudad, un blend con el que debuta en el negocio de los vinos.

Nace un hit

Sorokin, con casi dos décadas de recorrido desde la aparición de su primer disco, dijo no saber aunque sí puede intuir ese valor agregado que encuentra en un material que se vuelve canción y que, quizás, pueda tener destino de hit. “Cuando estoy componiendo, pasan cosas que se vuelven medio inexplicables. Sucede que cuando uno ejerce su lugar en ese momento de desafiar el papel en blanco, de concentrarse, entran a jugar una cantidad enorme de factores. Evidentemente, el primer filtro soy yo mismo, y es un proceso plagado de dudas y contradicciones, de idas y vueltas, de frustraciones; hay miles de canciones que se quedan en el tintero, que quedan sin terminar”, expresa. Y concluye: “Creo que el primer gran desafío cuando me pongo a escribir una canción está en terminarla, y el segundo, es que me guste al otro día. Si dormiste, comiste, estuviste con la familia y te sigue gustando, algo está pasando; pero después esa canción tiene que hacer un recorrido muy largo hasta que le llegue a la gente. En lo personal, creo que ése es el recorrido, no comparto lo que hacen muchos artistas que suben esos adelantos al Instagram develando cuestiones creativas. Me parece que se está buscando una aprobación y dejando de lado otras cosas;  yo no vivo el proceso de una canción de esa manera”.

Para agendar

Coti Sorokin llega a Rosario con Cercanías y confidencias tour, este viernes, a partir de las 21, en el Centro Cultural Parque de España, de Sarmiento y el río. Las anticipadas se venden en Córdoba 1369 y en vorterixrosario.com.

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