Policiales

Zona norte bajo fuego

Los desgarradores relatos de la mamá y la abuela de Maite

Las marcas de las balas en el frente de la vivienda –en donde funciona un local de venta de carne– mostraban lo que fue el feroz ataque a balazos, uno de ellos que se cobró la vida de la pequeña Maite.


Foto: Juan José García

 

La abuela de Maite contó entre lágrimas a Canal 5 que cuando dispararon contra la casa, la nena estaba durmiendo en el sillón del comedor. Las manchas de sangre teñían todavía parte del tapizado rosa y también el piso como rastro de la tragedia que desarmó a toda una familia.

“Con esto que pasó yo ahora tengo 500 amenazas. ¿Quién me devuelve a mi nieta? Cinco añitos tenía. Si tenían problemas conmigo o con alguien más, ¿por qué no se la agarraron conmigo y no con una nena de cinco años?”, dijo la abuela a de la nena.

La mujer contó que Maite hacía mucho que no veía al papá que vive en el sur y que justamente estaba viajando hacia Rosario para poder verla este fin de semana. “¿Ahora qué le decimos, a él, a las hermanitas, qué pasa con todo eso?”, dijo llorando.

Las marcas de las balas en el frente de la vivienda –en donde funciona un local de venta de carne– mostraban lo que fue el feroz ataque a balazos, uno de ellos que se cobró la vida de la pequeña Maite.

 

Una joven madre destrozada por el dolor

Damaris tiene 20 años, es la mamá de Maite y de dos nenas más que al momento en que la lluvia de balas se desató sobre su casa, estaban durmiendo en los sillones del comedor junto a la pequeña que recibió un tiro mortal.

En diálogos con los medios, luego de recibir la noticia del deceso de su hija, la joven dijo que cuando escucharon los disparos y vieron a Maite ensangrentada, la llevaron al hospital Alberdi, en donde sufrió un paro. “Después la trasladaron al Vilela en donde hizo dos paros más y murió. La bala le entró por la cara y le salió por detrás de la cabeza y le causó muerte cerebral y no se pudo hacer nada”, contó mientras lloraba, consternada por lo sucedido.

“En el sillón estaban Maite, la bebé de un año al lado y la de siete en los pies. Yo quiero que se miren las cámaras, todo, porque a mi nena no me la devuelven más”.

 

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