Coronavirus, Política

Nada de lavar platos

Los científicos que el gobierno de Macri dejó en el olvido dan la pelea contra la pandemia

“Un total de 5 mil investigadores se movilizaron en todo el país”, dijo el ministro de Ciencia y Tecnología, Roberto Salvarezza. La viróloga Adriana Giri trabaja desde Rosario en uno de los proyectos. El gobierno nacional invirtió 500 millones de pesos como refuerzo presupuestario 


Las postales de mediados de 2018 no eran para nada alentadoras para el sector científico argentino. Las ollas populares de los becarios e investigadores del Conicet poblaban las principales ciudades del país y el gobierno de Mauricio Macri bajaba a la ciencia y tecnología de Ministerio a Secretaría, blanqueando lo que fue una constante durante su gestión: el desfinanciamiento y la merma presupuestaria. Dos años después, la pandemia de coronavirus puso a prueba a las instituciones a lo largo del globo y en la Argentina, aquel sistema científico que venía siendo ninguneado y desjerarquizado, estuvo a la altura de las circunstancias. Los científicos e investigadores argentinos, con el debido impulso gubernamental, comenzaron a trabajar en un objetivo común. Así fue que lejos de los vicios burocráticos, los organismos nacionales de ciencia pusieron manos a la obra, aprovecharon y reorientaron sus conocimientos previos, comenzaron a trabajar de manera federal y demostraron para qué sirve la ciencia. La respuesta fue rápida, ágil y flexible. Los resultados están a la vista, el manejo de la pandemia en el país es motivo de elogio en todo el mundo.

Roberto Salvarezza es el ministro de Ciencia y Tecnología del gobierno de Alberto Fernández, administración que al llegar al gobierno en diciembre de 2019 restituyó su rango ministerial. La pandemia trastocó los lineamientos de lo que imaginaba iba a ser su gestión. “El Ministerio tenía dos objetivos. Un objetivo hacia adentro, que era poder recomponer el sistema científico que venía duramente golpeado en los cuatro años de Macri. Y otro hacia afuera, que era establecer el trabajo en función de las demandas que tenía la sociedad”, le contó a El Ciudadano.

“La primera acción que nos convocó por enero y febrero era «Argentina contra el Hambre». Hicimos una convocatoria, hubo 700 proyectos, todo el foco estaba puesto en eso, cuando a principio de marzo apareció en escena el coronavirus como una amenaza concreta para el país”, remarcó Salvarezza y contó cómo se gestó el cambio de rumbo: “Recuerdo la primera reunión del 9 de marzo. Ahí estaban representantes desde laboratorios farmacéuticos, hasta virólogos, infectólogos y biólogos moleculares. En ese momento dijimos: «¿Qué es lo que podemos hacer en tres meses?» Ahí surgieron las posibilidades del sistema de ciencia de responder en el corto plazo, nosotros estamos acostumbrados a trabajar en el mediano y largo plazo pero no había tiempo, había que dar respuestas”.

Fue así que el Ministerio, junto al Conicet y la Agencia Nacional de Promoción de la Investigación, el Desarrollo Productivo y la Innovación (Agencia I+D+i), conformaron la Unidad Coronavirus Covid-19, desde donde se motorizó una batería de medidas, entre ellas el lanzamiento de una convocatoria de Ideas y Proyectos. “Se presentaron 900 proyectos de investigación de todo el país, la respuesta nacional fue impresionante porque de todos los puntos del país se pusieron a trabajar ante la emergencia”, indicó Roberto Rivarola, el vicepresidente de Asuntos Tecnológicos del Conicet.

“Hemos seguido trabajando muy activamente a pesar de que estuvimos muy bombardeados por la anterior gestión de gobierno, porque hubo una muy fuerte reducción de los presupuestos. La investigación científica y tecnológica estaba para el gobierno anterior en un segundo plano dentro del desarrollo social”, detalló Rivarola y contrapuso: “La gente se puso a trabajar ante la urgencia y empezó a hacer investigación aplicada, experimental y también el desarrollo de material y equipamiento que era importante para el tratamiento del virus”.

En ese escenario, y con un refuerzo presupuestario inmediato de 500 millones de pesos, se desarrollaron test para detectar anticuerpos que sirven para una mejor aplicación de la terapia de plasma convaleciente o hiperinmune, así como también el desarrollo de dos test de genoma de virus que permiten bajar los costos al ser de producción nacional, prototipos de cicladores y respiradores, el desarrollo de la plataforma Cuidar y también el estudio del impacto socioeconómico y educativo. “Un total de 5 mil investigadores se movilizaron en todo el país, contribuyendo con conocimiento a que la pandemia tenga las menores consecuencias”, dijo el ministro Salvarezza.

Entre los investigadores está la viróloga Adriana Giri. “Estaba trabajando con papiloma virus, recientemente hemos publicado un trabajo en murciélagos, hicimos un proyecto de metagenómica, de búsqueda de virus en murciélagos, puntualmente en los que habitan el ático de la Facultad de Derecho. A partir de lo que sucedió con el Covid, hemos dirigido nuestras investigaciones para proponer distintas soluciones y por suerte nos han financiado”, relató a El Ciudadano.

El de Giri es un ejemplo de redireccionamiento de objetivos, de la interrelación entre investigadores con distintos saberes y del trabajo federal. “Participo en dos proyectos. Uno, que fue el único financiado en Rosario en la convocatoria nacional, fue el desarrollo de un kit de detección del ARN viral de Sars-Cov-2 por una metodología de PCR en tiempo real”, detalló la viróloga. El desarrollo es llevado adelante por la empresa de base tecnológica DetexMol, de la cual Giri es cofundadora con el Doctor Diego Chouhy, que con el apoyo del Conicet y del IBR (Instituto de Biología Molecular y Celular de Rosario) trabajaban sobre un kit de detección en papiloma virus pero volcaron ese conocimiento para abocarse al Sars-Cov-2. “El proyecto fue muy interesante porque el equipo de trabajo lo armamos durante la cuarentena, hay mucha gente con la cual me puse en contacto que no conozco personalmente, la conozco de hablar por teléfono y Zoom pero no interaccionábamos antes”, agregó.

La viróloga se refiere a un equipo multidisciplinario en el que intervienen cuatro unidades de investigación de Rosario: del IBR, del Cifasis, del Idicer y el Laboratorio Mixto de Biotecnología Acuática que funciona en el Acuario. Cada uno de los componentes maneja algún aspecto de la estrategia, que es de la Doctora Elizabeth Tapia.

“Se derrumba este mito del investigador en la torre de marfil”, aporta Salvarezza, al mencionar que “el investigador está al servicio de las necesidades que tiene la Argentina”, que hoy es la pandemia, pero mañana “será la producción, porque vamos a tener que poner en marcha el país nuevamente”. “La ciencia es el alma de la prosperidad de las naciones”, agrega, por su parte, Rivarola, parafraseando a Louis Pasteur.

¿Para qué sirve la ciencia?

La respuesta del sistema científico nacional cambió la concepción que tenían muchos ciudadanos. ¿Para qué sirve la ciencia?, se preguntaban muchos. La reacción del país ante la pandemia lo responde. “Creo que va a haber un cambio en el paradigma de lo que significa el desarrollo de la ciencia y la tecnología en la sociedad. Y no solamente eso, sino que se ha producido una interrelación entre todos los sectores de investigadores, de distintos lugares del país en pos de un objetivo común; se han conocido, se han puesto a desarrollar cosas en común. Eso es extraordinario. Eso es lo positivo de esta desgraciada pandemia que ha producido montonazos de muertes”, remarcó el directivo del Conicet Rivarola.

“Nosotros somos trabajadores de alta formación y recibimos estipendios normales, no recibimos sueldos enormes. En una situación así nos ponemos a disposición de resolver los problemas, eso es muy importante porque no se construye de un día para el otro. Tener un personal de alta calificación, te permite adaptarte, adecuarse a las situaciones y proponer soluciones. Eso lleva mucho tiempo generarlo, entonces es algo que tenemos que valorizar. Creo que esta pandemia sirvió para poner en foco la utilidad que el sistema científico tiene. Nos demuestra que tenemos mucha versatilidad. Que un país con un buen sistema científico se posiciona con una ventaja respecto a otros países que no lo tienen”, agregó Giri.

“Todo esto muestra que se puede generar conocimiento y lo podés transferir. Después hemos trabajado en todos estos proyectos en forma articulada, Universidad, Conicet, el Inta, el Inti, la Comisión de Energía Atómica, junto a las autoridades provinciales que fueron quienes finalmente le dieron el aval a los proyectos que se presentaban”, sostuvo el ministro Salvarezza.

“En esta experiencia que hemos vivido hay una revalorización de la ciencia por parte de la sociedad y también por parte de la política. Porque la ciencia argentina ha demostrado poder responder a las necesidades que tiene el país y eso es importante para que después este sistema pueda seguir activo”, completó.

Macrismo explícito

Luego de tocar fondo en 2001, la recuperación del sistema científico se venía dando año a año, evolución que se cortó con la alianza Cambiemos. ¿Cómo era hacer ciencia durante el macrismo? “Había que tener mucha creatividad”, contó Giri, al detallar que su grupo no recibía financiamiento para investigaciones básicas desde 2015. El estudio para detectar nuevos virus en murciélagos que estaba llevando adelante y, que hoy a los ojos de la pandemia se vuelve muy relevante, no fue considerado por la gestión de gobierno anterior, por lo que tuvieron que buscar ayuda en otras partes del globo.

“Como no teníamos fondos, hicimos lo que pudimos. Hicimos un estudio de metagenómica con el virus de ARN, en colaboración con el Laboratorio de Inmunología y Microbiología de la Universidad de Liubliana, Eslovenia. Ellos tenían los fondos y pudimos hacer un par de visitas científicas pagadas por los propios investigadores con fondos propios para poder realizar estos experimentos. La idea final es extender ese estudio a virus con genoma de ARN, que son los más problemáticos en cuanto a infecciones emergentes como se puede observar de este nuevo coronavirus o de los anteriores, el Sars-Cov-1 y el Mers”, agregó.

Durante esos cuatro años los fondos disponibles en ciencia y técnica se fueron reduciendo. Como es sabido, todo lo que nosotros utilizamos para investigación es importado. Entonces, además teníamos el tema del dólar con la caída del valor de nuestra moneda por devaluaciones”, remarcó Giri y también recordó el achicamiento de las becas que “se fueron bajando a la mitad prácticamente”.

Por su parte, Rivarola agregó: “El Conicet es el organismo más grande de ciencia y tecnología del país, tenemos casi 25 mil personas trabajando. Se quejaba un anterior presidente del Conicet porque decía que no podía ser que tuviéramos más miembros que el Banco Nación. Y yo me alegraba que hubiera cada vez más investigadores y más gente dedicada al desarrollo científico y tecnológico”.

“El rol social que jugamos en el desarrollo de la sociedad es fundamental. «Para qué vamos a largar una bañadera al espacio», nos dijo una vez Macri cuando estábamos con los satélites de comunicación. Bueno, eso es de una ignorancia extrema o de un interés extremo en que no se desarrolle ciencia y tecnología en el país porque se les puede comprar a sus aliados del exterior. Esa es la intención: «Para qué van a desarrollar ustedes si nosotros les vendemos, ustedes tienen que producir trigo, maíz, vendernos vacas». Y hasta ahí nomás”, remarcó el vicepresidente de Asuntos Tecnológicos.

Salvarezza detalló lo que se encontró la nueva gestión luego del paso del macrismo: “Desfinanciamiento, casi mil millones de dólares menos de inversión entre 2015 y 2019, salarios de investigadores entre los peores de la región, becas que estaban en el nivel de pobreza, subsidios tan escasos que los investigadores iban a los concursos de televisión a contestar preguntas para hacerse de unos pesos. La situación del sistema científico era realmente muy mala. Aparte habían sido maltratados por los trolls con aquellos de los «ñoquis del Conicet». Nos encontramos con un sistema bajoneado, hacer ciencia en el país con esa perspectiva era muy difícil. Pero aparte, dentro del ministerio nos encontramos con la ausencia de políticas, no había un objetivo claro. Hoy estamos viendo que uno puede poner objetivos claros y cumplirlos”.

“Que el mismo gobierno desprecie a un sector de trabajadores, como somos nosotros, te horada la cabeza. Incluso eso también se extendía al resto de la población. Entonces que uno tenga que andar explicando lo que hace, por qué es importante, o que te comparen con un ñoqui es muy cruel”, remarcó la investigadora Giri y agregó que la reacción del sistema científico ante la pandemia, teniendo en cuenta de dónde venían, “nos sube un poco la autoestima”.

El mejor de América Latina

Argentina tiene el mejor sistema de ciencia de Latinoamérica, que viene golpeado de la época de Macri pero lo sigue teniendo. Tiene científicos calificados que son capaces de hacer un reactor nuclear y venderlo en la Unión Europea, que son capaces de poner satélites en el espacio. En Santa Fe han hecho semillas propias, la soja tolerante a la sequía y salinidad, que es un desarrollo de la UNL y el Conicet. Entonces tenemos capacidades. Ahora bien, lo que tenemos que hacer es ser ágiles, tener bien en claro cuál es el foco, lo que hay que resolver, financiar correctamente esas actividades y convocar a los científicos. Si eso se hace, el sistema muestra agilidad, capacidad de respuesta”, consideró Salvarezza.

“Vamos a necesitar financiamiento para poder continuar en actividad, sabemos que va a ser complejo porque vamos a tener una caída del PBI como lo va a tener todo el mundo. Pero por otra parte, Argentina para ser competitiva en el mundo va a tener que poner toda su capacidad de generar valor agregado a sus exportaciones, tanto en materia agrícola como industrial y también tener buenas políticas públicas. Y eso se hace con las universidades, con el Conicet, con todos los organismos de ciencia. Si bien el panorama económico es muy complicado, creo que los científicos saben que su rol ha sido revalorizado y que hay una voluntad de que el sistema de ciencia progrese y vaya para adelante”, completó.

En tanto que Rivarola agregó: “Nuestra esperanza es que la ciencia se va a jerarquizar porque hay un interés concreto de este gobierno. Hemos vuelto a tener un Ministerio, que nos habían reducido a Secretaría, entonces esta persona (por el ministro) está sentada en la mesa de la jefatura de Gobierno junto con los otros ministros”.

Por último, Giri indicó que espera que la ciencia como política de Estado pueda sostenerse: “Todo depende de una voluntad política, qué rol y en qué lugar preponderante se pone a la ciencia y tecnología. Mientras se sostengan estas prioridades, yo creo que vamos a ir muy bien”. Pero más allá de la cuestión política, invitó a reflexionar sobre la “forma en la que venimos viviendo”, porque “estas apariciones de virus emergentes son consecuencias de las actividades humanas”.

“Son los seres humanos que invaden terrenos, ecologías que no le pertenecen. Entonces, de repente se ponen en contacto animales que nunca lo estuvieron con los seres humanos y pasan estas cosas. Pero así como tuvimos el primer impacto con el Sars, el primer coronavirus en el año 2002, después de 11 años apareció el Mers en el 2013 y ahora después de 7 años tenemos este. Si no cambiamos la óptica, cada vez se achica más el período y en dos años tenemos otra pandemia con otro virus. Tenemos que aprender alguna lección de esta experiencia”, concluyó.

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