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Opinión

Los Bajo Hondo: geografía con historia en Rosario (segunda parte)

La denominación de sitios Bajo Hondo tiene vieja data, tanto en las provincias norteñas de poblamiento muy antiguo como en el sur del litoral y el sudoeste bonaerense, donde la mención es común en las campañas militares contra los indios.


Segunda parte

Aparte de las grandes depresiones patagónicas, en el país existe gran cantidad de sitios denominados Bajo Hondo que se encuentran en Catamarca, La Rioja, Mendoza, San Luis, Córdoba (una zona entre el Río Tercero y Mar Chiquita), La Pampa, Buenos Aires y Santa Fe. La denominación de sitios Bajo Hondo tiene vieja data, tanto en las provincias norteñas de poblamiento muy antiguo como en el sur del litoral y el sudoeste bonaerense, donde la mención es común en las campañas militares contra los indios.

El sur de nuestra provincia se caracteriza por pertenecer a la región pampeana –húmeda y ondulada– cuyos desniveles dan lugar a la formación de cuencas de arroyos y cañadas. Éstos, tras lluvias torrenciales, sufren el exceso de agua que supera los cauces naturales produciendo inundaciones en las zonas bajas, algunas de las cuales reciben el nombre de Bajo Hondo. Los problemas que causa el relieve ondulado son graves según los milímetros de agua caída, por el tiempo de evacuación, pero en general pueden considerarse temporarios debido al clima y fundamentalmente a la dirección de los cauces de los arroyos, que tienen la dirección oeste-este, o sea que vuelcan al Paraná con buenas pendientes.

Diferente y mucho más grave es la de una franja central de la provincia, que incluye tierras hasta el río Carcarañá, cuyo relieve es muy plano. Son los llamados Bajos Submeridionales, denominación que se refiere más a la dirección sub-meridiana que siguen las aguas por provenir del Chaco y dirigirse hacia el sur inundando las zonas bajas. Pero estas aguas no son el único problema. El principal son los escasos desniveles que no permiten avenamiento suficiente y originan acumulaciones hídricas con larga permanencia y efectos perjudiciales social y económicamente.

En realidad, la razón de esto se debe a que todo el relieve de la tierra ha respondido (y seguirá respondiendo) a los movimientos de las placas tectónicas tanto en grandes áreas como en regiones, algunas no muy extensas, como la de la pampa ondulada santafesina.

Para una somera idea de lo que ocurre en el subsuelo de la pampa y en particular en nuestro territorio no estará de más presentar un breve esbozo del fenómeno.

Pero antes, resulta oportuna una digresión relativa a las alturas de la región, poco perceptibles pero existentes. Por ejemplo, Rosario se encuentra a 22-24 metros sobre el nivel del mar (msnm), pero Funes, antiguamente conocida como Loma de Ávila, está a 60. En Armstrong, culmina en el morrito Monasterio un bloque elevado que es el punto más alto de la provincia: 133,60 msnm.

Subsuelo

Partiendo de épocas geológicas primarias, la placa base de la llanura pampeana es una gran fosa tectónica, muy hundida, que fue invadida por el mar en diferentes eras y luego colmatada con sedimentos de erosión, principalmente cordillerana. Esta capa llega a medir entre 4.000 y 5.000 metros de espesor. Posteriormente, el cataclismo del Terciario que elevó los Andes proyectó efectos sobre esta placa que en nuestras zonas cercanas le produjo dos fracturas de dirección norte-sur quedando partida en tres regiones. A ellas, de oeste a este, se las conoce como pampa elevada, pampa hundida y pampa levantada. Cada una de estas placas, aparte de sus denominaciones, está identificada por el relieve exterior producido.

Así, la elevada es la occidental que tiene su más alta manifestación en las sierras de Córdoba. La falla o quiebre que la separa de la siguiente hacia el este es conocida como la de San Francisco del Chañar/Hernando, nombres de los pueblos que atraviesa. La hundida es la región que continúa y abarca gran parte de la llanura oriental cordobesa hasta aproximadamente el límite occidental de Santa Fe, salvo en el sur de esta provincia. El límite con la contigua lo marca la falla Tostado/Selva/Melincué, siendo esta última localidad la que señala la penetración en tierras bajas santafesinas en el sur.

Desde esa falla, aparece la tercera región, siempre hacia el este: es la pampa levantada, propia de la mayor parte de nuestro territorio provincial. La placa santafesina tiene su límite este en la falla recorrida por el río Paraná. Las grandes placas, a su vez, han sufrido movimientos tectónicos de intensidad menor que provocaron otras fracturas con hundimientos y elevaciones que abarcaron una región más acotada. Esto es lo ocurrido en nuestra zona que ha dado la característica de ondulada, que es parte de una región mayor de la pampa húmeda.

Un ejemplo de la diferencia de altura entre la pampa hundida cordobesa y la levantada de Santa Fe es la laguna de Mar Chiquita de Córdoba, conformada por el choque de las aguas de sus tributarios en la pared del bloque levantado muy cerca del límite con Santa Fe.

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