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Los afiliados de Pami se prenden a la computadora

El 99% de los anotados en cursos para la tercera edad elige informática. Ya hay 3.000 inscriptos en Rosario.

Agustina López tiene 79 años y está a punto de empezar a estudiar computación. Quiere tener una cuenta en facebook, y desde allí escribirle a la presidenta Cristina Fernández. “Quiero pedirle que no pierda su forma de pensar”, dice Agustina; que también quiere aprovechar la web “para pelear”, o para, como después se corregiría, “decir la forma de pensar de cada uno”. Agustina nunca tocó una computadora, pero ahora tiene la posibilidad de hacerlo, poder usarla y entrar a ese mundo tan desconocido para ella. “Me parece terrible no conocer algo tan útil. No quiero ser tan ignorante”, suele expresar. Para ella, estar en el año 2011 y no entender qué es internet es casi como ser analfabeta, y con sus años encima, y los achaques de la vida, sigue buscando aprender: “Mmm…No sé. Es lindo entender cosas nuevas”, dice entre duda y certeza.

Agustina es una más entre los tres mil adultos mayores que en abril comenzarán sus primeras clases gratuitas sobre computación. Las alternativas para estos cursos sobran, no sólo en Rosario, sino en todo el país. Por tiempo libre, porque se anotó un vecino y entonces “se enganchó”, para aprender, por curiosidad, para hablar con los familiares que están fuera del país o al menos lejos. Por esas y otras múltiples razones, son cada vez más los mayores que se animan a acercarse a las nuevas herramientas que puede dar la tecnología.

A principio de mes, la agencia oficial de noticias Télam informó que, a nivel nacional, la principal demanda de las personas de la tercera edad en los programas para adultos mayores que ofrecen las universidades nacionales es la de cursos de computación. El aumento en la matrícula y la exigencia de apertura de nuevos talleres, son los puntos en los que coinciden los responsables de estos programas para adultos a lo largo de todo el país. “Encontramos una alta satisfacción de los alumnos que, en  general, una vez que entran al programa no quieren salir; por lo que buscan nuevos cursos e incluso proponen temáticas de su interés”, dijo Lucrecia Dasio, coordinadora del Programa de Educación Superior del Pami (Upami) en la Universidad Nacional de Rosario (UNR).

Pami y UNR por la inclusión digital

El Upami es un convenio entre la obra social de los jubilados y la UNR que arrancó en 2008 y en 2010 se renovó por otros dos años. Sus objetivos son claros: “Favorecer la integración personal y el desempeño de los afiliados de Pami en la comunidad, mediante el efectivo ejercicio del derecho a la educación y a la cultura; la recuperación de saberes personales y la adquisición de otros nuevos”. Así, desde esta perspectiva que explicitan los textos del plan, se han creado 14 nuevos espacios académicos que buscan posibilitar la participación de los adultos mayores interesados en formar parte de estas experiencias educativas, que abordan diversas temáticas. Algunas responden a demandas claramente identificadas por Pami, los cursos de informática entre ellas; pero además, se suman a la lista clases de arte o de idiomas, tales como italiano, inglés y hasta ruso.

Todos quieren estar “on line”

Sin embargo, a pesar de la varidad de cursos que se ofrecen, el 99 por ciento de las personas elige las clases de informática. Precisamente, Juan Pablo Tettamanti, referente de Upami, contó que “para el curso que arrancará en abril ya son más de tres mil los inscriptos”. Según él, que atiende personalmente a los interesados en esta cátedra, la mayoría de los que asisten tiene entre 60 y 80 años, y un 80 por ciento es del género femenino. Para esta primera parte del año, la inscripción ya está cerrada, pero en junio volverán a abrirse las oportunidades.

Las clases de computación que ofrece Pami tienen dos niveles. En el primero, básico, se enseña “desde cero”, y culmina con la apertura de una cuenta de correo electrónico (mail). El segundo nivel apunta a internet y redes sociales. Pero al ser este un programa que nace de la propia demanda de los afiliados al Pami, hubo que abrir también clases prácticas para aquellos que no cuentan con una computadora en su casa; además de que ya empezaron a barajarse las posibilidades de nuevos niveles.

También en los barrios

Paralelamente, en la zona oeste de la ciudad hace seis años que los vecinos votan para que el presupuesto participativo se destine a los cursos de informática, sumándose así, a otros de los ejemplos que pueden demostrar que cada vez son más los adultos “valientes”, que se animan a romper la barrera de la edad y la tecnología. Si bien en el Oeste los cursos son para toda la comunidad, fue una grata sorpresa para los profesores ver que entre los interesados hay personas de hasta más de ochenta años. En efecto, un 35 por ciento de los 600 asistentes a estos cursos tienen de 65 años para arriba. Los cursos del oeste son trimestrales, comenzarán la segunda semana de abril, y se dictarán en diferentes puntos de la zona: en el distrito, y también en clubes o vecinales. Y si bien allí se ofrecen tres niveles (básico, avanzado y especializados), la demanda es cada vez mayor y también se piden más niveles de estudio.

Facebook en la tercera edad

Belén Capote, la coordinadora de estos encuentros, contó que en el primer contacto que tienen con quienes se acercan lo que más se percibe es miedo a una tecnología que se masificó cuando ya eran grandes, del tipo “no sé nada”. Pero cuando terminan, por ejemplo, ya todos tienen facebook y arman “eventos” para salir juntos a comer. Entre lo mejor que rescata de estas experiencias, la docente no dudó en destacar: “Se arman grupos humanos muy lindos, que no sólo intercambian e-mails entre ellos, sino que pueden volver a contactarse con sus familiares. ¡Se abren muchas puertas! Y se acorta mucho la brecha digital y generacional”.

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