Ciudad, Edición Impresa

Fisgón

Lo pescaron filmando mujeres en reconocida tienda del centro

Una empleada del lugar dijo que el acusado “no parecía estar en sus cabales”. La cámara será analizada por la Fiscalía.


Un hombre de 36 años fue sorprendido el martes mientras en forma disimulada tomaba fotos y filmaba con una cámara los pechos y otras partes íntimas de mujeres que transitaban por los pasillos de uno de los comercios más tradicionales de la ciudad, ubicado en la conocida esquina de Sarmiento y Córdoba. Una clienta advirtió el ardid y alertó al personal de seguridad del lugar, que inmediatamente llamó al 911. El fisgón fue demorado en la comisaría 2ª pero luego liberado al no contar con antecedentes y también porque la joven afectada no quiso radicar la denuncia por lo ocurrido.

El vocero del Ministerio Público de la Acusación, Sebastián Carranza, indicó que alrededor de las 20 de anteayer se recibió una consulta en Fiscalía de Flagrancia por el hecho mencionado. Desde el MPA explicaron también que “se secuestró la cámara –que será enviada a la Unidad de Delitos Sexuales– y se realizará un peritaje de las imágenes con el fin de analizar el material que contiene y definir si los registros fílmicos y fotográficos arrojan alguna línea de investigación”.

Desconcierto sin límites

El tema ineludible ayer entre los trabajadores de Falabella fue sin dudas lo sucedido el martes. Una de las empleadas del lugar contó a El Ciudadano que “otras compañeras ya habían advertido actitudes sospechosas de este hombre que merodeaba por varios sectores del local sin hacer compras”.

La trabajadora aseguró que al notar que el sospechoso atinaba a filmar y fotografiar con una cámara que presuntamente llevaba escondida entre su ropa dieron cuenta de inmediato a los custodios del local.

“Lo cierto es que hacía unas horas que desde la central de monitoreo del negocio estaban siguiendo a este hombre porque creían que tenía intenciones de robar, pero detectaron que llevaba una cámara. Por su aspecto se notaba que esa persona no estaba en todos sus cabales”, describió la joven, quien también dijo que además de a las clientas, “se les acercaba a otras empleadas y trataba de entablar conversación con ellas”.

Consultada sobre si el fisgón logró acceder en algún momento a los probadores femeninos, la trabajadora de Falabella explicó que “sería algo bastante complicado”, ya que a los vestidores “únicamente ingresan mujeres”, y además reparó en que ellas “deben anunciar a las empeladas que atienden en ese sector cuántas prendas van a probarse y dar cuenta de lo que compran y descartan”.

Finalmente, la empleada detalló que son “miles” las personas que día a día transitan por el lugar: “Solamente entre todos los empleados llegamos a ser cerca de 400, a esa cifra hay que sumarle los clientes, que entran y salen todo el tiempo, y gente que ya por tradición ingresa en el verano para refrescarse con el aire acondicionado, por lo que no es tan fácil detectar qué es lo que hace cada uno”.

Repudio oficial

La flamante directora del Instituto Municipal de la mujer, Carolina Mozzi, repudió lo presuntamente sucedido el martes: “Se trata de una acción más que tiene que ver con nuestra condición de mujeres, nuestra intimidad y que una persona, por el sólo hecho de ser varón, se cree con derecho a hacer cualquier cosa violando toda intimidad”.

Acerca de la decisión de la joven que alertó al personal de seguridad de Falabella de no efectuar la correspondiente denuncia, Mozzi sentenció: “Eso da cuenta lo que nos falta crecer como sociedad para poder visibilizar estas cosas. En este caso se dio a conocer, pero es algo que ocurre en muchos lados, como en el transporte, en la calle o clubes y muchas veces no trasciende”.

La titular del Instituto concluyó: “Lo ocurrido también muestra el hecho de en qué lugar se pone a las mujer, viviendo esta situación, que realmente fue espantosa y debiendo revictimizarse, y por eso no poder volver a contar esta historia y denunciarla”.

Sin denuncia no hay delito

El hombre que presuntamente ingresó el martes al local de Córdoba y Sarmiento para filmar y fotografiar las partes íntimas de clientas y empleadas del lugar intentando que no se dieran cuenta debió ser liberado ya que no hubo denuncia efectuada por la joven que alertó al personal de seguridad de Falabella. Al tratarse de un posible acoso, se trata de un delito de carácter privado por lo cual sin la correspondiente denuncia la Justicia no puede accionar de oficio, es decir, iniciar una investigación por su cuenta.

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