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Lo condenan por matar a su novia

Por Carina Ortiz.- El penado, conocido como Demonio Rojo, deberá pasar 18 años tras las rejas por el asesinato de Florencia Corvalán, ocurrido a comienzos de 2009 en el fondo de la fiambrería donde trabajaba la víctima, en Villa Gobernador Gálvez.


Un custodio de 40 años, conocido por el apodo de Demonio Rojo, fue condenado esta semana a 18 años de cárcel por el homicidio de su pareja, de 24, cometido en una fiambrería de Villa Gobernador Gálvez a principios de octubre de 2009, cuando luego de una discusión le vació el cargador de su pistola Bersa 9 milímetros. Florencia Corvalán murió prácticamente en el acto, mientras que el homicida se marchó y fue atrapado en el lugar en que trabajaba, donde había intentado quitarse la vida. El fallo, dictado por el Juzgado de Sentencia 4ª, fue por homicidio agravado por el uso de arma de fuego.

Mario Alberto Garay era fisicoculturista y trabajaba como custodio en una financiera del centro rosarino. Conocido como Demonio Rojo, tenía una relación amorosa desde hacía aproximadamente un año con Florencia Corvalán, de 24 años, cuando el 6 de octubre de 2009 se presentó en la fiambrería La Fábrica de Garay y Eva Perón de Villa Gobernador Gálvez, donde trabajaba la víctima.

El acusado ingresó con un arma en la cintura y delante de dos compañeras de trabajo de la mujer –de la que estaba distanciado recientemente– comenzó a discutir con Florencia. Según la reconstrucción del caso, la joven corrió hacia el fondo del local y Garay la siguió pero la chica no logró abrir una puerta lateral para escapar y recibió al menos 14 disparos de una pistola 9 milímetros, y falleció a consecuencia de una hemorragia masiva de tórax y abdomen.

Luego del ataque, Demonio Rojo salió del comercio, se subió a su camioneta 4×4 y se fue a trabajar. Según su posterior relato, cuando llegó a la financiera y luego de una especie de despedida con sus allegados se disparó en cuatro oportunidades con la intención de quitarse la vida, pero las balas no salieron y sus compañeros de trabajo evitaron que se matara.

Tras esto fue detenido. Durante su declaración indagatoria, el imputado enfatizó en la vida privada de su pareja, a la que acusó de ser agresiva verbalmente y le atribuyó una supuesta adicción a las drogas, lo que según sus dichos había provocado una relación conflictiva que alcanzó su punto máximo en la discusión que tuvieron el día de la muerte.

Garay expuso en su defensa que Florencia era celosa, que estaba bulímica y que tuvieron sucesivas idas y vueltas. Y aseguró que el ex novio de la chica era un narcotraficante y la joven lo amenazaba con llamarlo para que tomara represalias contra él, aunque estos detalles, ciertos o no, no fueron considerados relevantes, ni evitaron la responsabilidad del hombre en el hecho.

Garay fue procesado por el Juzgado de Instrucción de la 2ª Nominación por el delito de homicidio agravado por el uso de arma de fuego. Luego la causa pasó al Juzgado de Sentencia de la 4ª Nominación a cargo de Julio Kesuani, quien luego de evaluar las pruebas –que incluyeron testimonios, mensajes de texto enviados por el imputado a la víctima y su propia declaración, entre otros elementos– condenó a Mario Alberto Garay a la pena de 18 años de prisión por el crimen de su pareja.

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