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Legalizar el cultivo

Líbano cree que el cannabis será solución para su economía

El jefe del Congreso libanés, Nahib Berri, informó que su país comenzará a formalizar los pasos que deben darse para legalizar la plantación de cannabis, luego de que esta idea cobrara fuerza tras un informe surgido de un exhaustivo relevamiento acerca de las posibilidades de remontar la economía.


Este lunes, la República Libanesa a través de sus funcionarios de gobierno hizo el anuncio de que tendría decidido legalizar el cultivo de cannabis para volverlo medicinal. La medida, sin embargo, no habría surgido como una forma de combatir al narcotráfico o por cuestiones relacionadas a la salud pública –en un país donde hay muchas dolencias sin solución médica a la vista– sino que tendría un trasfondo económico, dadas las dificultades en las que está sumido el país desde hace mucho tiempo y que sucesivas guerras intestinas no hicieron más que agravar.

El jefe del Congreso libanés, Nahib Berri, informó que su país comenzará a formalizar los pasos que deben darse para legalizar la plantación de cannabis, luego de que esta idea cobrara fuerza tras un informe surgido de un exhaustivo relevamiento acerca de las posibilidades de remontar la economía. El informe concluye afirmando que el cultivo de cannabis para uso medicinal podría impulsar en gran medida la alicaída economía.

Si bien Berri no detalló cómo será el proceso de legislación, seguramente la medida originará un gran debate, no sólo internamente, es decir en el mismo Líbano, sino en toda la región, ya que el Corán, el libro sagrado musulmán, prohíbe terminantemente el uso de cualquier sustancia considerada droga.

La idea de producir cannabis legalmente en Líbano la propuso una consultora con predicamento internacional que ha asesorado a otros países de la región en asuntos económicos.

Clima favorable

El informe está dotado de aproximadamente mil páginas, y en él se recomienda que la producción de cannabis es posible durante el año, ya que el clima es muy favorable y los costos de insumos para secado, estacionamiento y producción de aceite medicinal no son muy altos y el gobierno está en condiciones de asumirlos. El clima en Líbano es uno de los más benignos del planeta, ya que la temperatura no baja más allá de los 11 grados y la alta no suele pasar los 35, realmente ideal para el cultivo de la planta que alcanza su máxima potencia en climas amables.

La economía libanesa viene sufriendo un crecimiento más lento de lo esperado y se complica cada vez más con la deuda externa. El proyecto tomó más peso en estos últimos días, luego de las declaraciones en ese sentido del ministro de Economía, Raed Khoury, quien señaló que el país debe apelar a todas aquellas posibilidades que se le presenten sin desdeñar ninguna y que el cultivo de cannabis para el aceite medicinal también es una forma de contribuir a solucionar problemas de salud que la medicina tradicional no encuentra cómo hacerlo.

La mejor del mundo

“La calidad de cannabis que tenemos es una de las mejores del mundo”, dijo Khoury, y agregó: “Todos sabemos que de aquí sale cannabis para todo el mundo, sobre todo para Europa, desde hace muchísimo tiempo, pese a nuestros esfuerzos por controlar su comercio ilegal”.

La consultora incluso está asesorando al gobierno acerca de las granjas clandestinas de cannabis para que sean incorporadas al circuito legal –si se legaliza el cultivo– pues su experiencia de décadas las vuelve imprescindibles para una producción rápida y eficaz. Además sería una forma de insertarlas en el comercio legal, por lo que también contribuirían a generar trabajo en el país.

Líbano es uno de los cinco principales productores de resina de cannabis en el mundo, según un relevamiento de 2016 del Informe Mundial sobre Drogas de la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (Unodoc, por sus siglas en inglés). En Líbano, el cannabis se cultiva ilegalmente en el valle de Bekaa, y su producción abastece a otros mercados de la región y sobre todo a una buena cantidad de países europeos que tienen a su derivado, el hachís, entre las drogas preferidas, consumida en distintos ámbitos y ya arraigada en varias generaciones.

El alivio del aceite

De este modo, Líbano se agrega a una buena cantidad de países –son más de 25– que exploran los posibles beneficios de la legalización del cannabis; médicos expertos de todo el mundo reconocen sus bondades para aliviar el dolor crónico, los espasmos musculares, la ansiedad y las náuseas y los vómitos. Es uno de los antídotos más efectivos para controlar las convulsiones epilépticas.

Más allá de la fundamental contribución a mejorar la salud de quienes sufren las dolencias, el cultivo de cannabis incidiría fundamentalmente en la economía libanesa una vez que la legislación lo ampare.

La mayoría de la producción de cannabis en el Líbano está controlada por varias organizaciones poderosas –entre las que se encuentran tribus originarias, traficantes y grupos extremistas– en los mencionados valles de la zona denominada Bekaa. La riqueza que han acumulado a lo largo de los años les ha otorgado un gran poderío, sobre todo financieramente y en armas, y se sabe que están dispuestos a todo con tal de que no les arrebaten el negocio ilegal que les reporta millones. Incluso han ido perfeccionando su calidad poco a poco.

El cannabis se ha cultivado allí desde hace siglos. La industria alcanzó su apogeo durante el caos de la guerra civil del país, cuando se estimaba que unas dos mil toneladas anuales abandonaban los puertos ilegales de la costa. Hoy se estima que el cannabis en Líbano acarrea más 100 millones de dólares al año, exportando al Golfo, Europa, África y América del Norte.

Si prospera la legislación favorable al cultivo habrá que ver si el gobierno decide trabajar con agricultores establecidos en Bekaa, o construirá una industria completamente nueva. Algunas propuestas anteriores presentadas por funcionarios libaneses sugirieron otorgar licencias a los productores existentes. Pero aún nada está dicho y lo primero es la decisión de legalizar el cultivo y reunir el consenso necesario de los otros sectores políticos para implementar la producción de aceite medicinal.

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