Policiales

Uriburu y Vuelta de Obligado

Ley del plomo: mataron a Culu Serrano, malevo de Tiro Suizo

El asesinato de Culu fue el corolario de una vida marcada a sangre y fuego. El domingo, cuando lo mataron, tenía 22 años. Sus anotaciones penales datan de, por lo menos, 2012


La GNC de Uriburu y Vuelta de Obligado, donde mataron a Culu. Foto: Juan José García.

Cristian Gabriel “Culu” Serrano tenía 22 años y poseía fama de tiratiros desde los 17. El domingo por la noche volvía de cuidar a su padre, a quien le amputaron una pierna a causa de la diabetes y se trenzó en una discusión en una estación de servicios de Tiro Suizo, el barrio de zona sur que lo vio crecer –más precisamente en los monoblocks de Corrientes al 4900–, y perdió: el agresor fue más rápido que él y cuatro tiros en distintas partes de su cuerpo fueron el cierre para una vida marcada por la ley del plomo.

Según fuentes judiciales y policiales, el crimen de Culu Serrano fue el desenlace de una discusión que alcanzó el pico de violencia letal en el playón de la estación de servicios Rincón, en Uriburu y Vuelta de Obligado. Alrededor de las 21 un Ford Sierra con dos ocupantes llegó a cargar GNC; en ese momento apareció una Toyota Hilux comandada por Serrano, que increpó a los dos hombres del Sierra que esperaban llenar el tanque de gas. “El Culu quiso agarrarse a piñas pero el otro fue a buscar el fierro y las balas fueron más rápidas”, confió una fuente del caso. Más tarde los médicos constatarían cuatro orificios de balas: tórax, lumbares, un glúteo y un antebrazo, como si la víctima hubiese querido cubrirse de los tiros. Una versión indicó que Serrano murió ejecutado dentro de la pick up.

“El Culu venía de cuidar al padre, a quien le habían cortado una pierna el jueves porque sufre de diabetes; al parecer venía discutiendo de antes con los del Sierra”, sostuvo un allegado al joven.

La escena estaba repleta de testigos: personal de la estación de servicios y dos mujeres que llegaron en la chata con Culu presenciaron la ejecución, dijo una fuente. Serrano fue trasladado en la Hilux por dos jóvenes que aparecieron en el lugar del hecho –uno de ellos del mismo apellido que las dos testigos–, y los agresores escaparon. A las 21.10, el destacamento policial del Roque Sáenz Peña dejó constancia del ingreso de la víctima. Nada pudieron hacer los médicos para salvar a Culu.

El escape del Sierra, dijeron las fuentes, fue captado por las cámaras de seguridad y media hora después de la medianoche lo encontraron estacionado en Alvear y Sabio, no muy lejos de la estación de servicios. El coche fue secuestrado, a lo que se sumó la detención de un joven, Miguel P., de 22 años, a quien la Policía agarró con las llaves del auto en la mano. En su descargo, el muchacho dijo que es un vecino del lugar que sólo abrió el auto porque había encontrado tiradas en la calle las llaves.

El asesinato de Culu fue el corolario de una vida marcada a sangre y fuego. El domingo, cuando lo mataron, tenía 22 años.

“De tu envidia nace mi fama, sabelo me hacen mas poderoso. El Culu de la M no corre, camina, se planta y te arruina. Para los giles de barrio Plata”, chapeaba por Facebook hace 6 años.

La última aparición en la crónica roja de Culu fue cuando lo tirotearon el 3 de mayo de 2016 en los monoblocks del Fonavi de Tiro Suizo. En esa ocasión lo que declaró al ser entrevistado por policías en el Heca fue que dos pibes lo quisieron asaltar y cuando opuso resistencia le gatillaron en la panza y la espalda. Otra fue la versión del barrio: vecinos aseguraron que hubo un feroz tiroteo entre cuatro muchachos que se movían en dos motos. “Se tiraron entre cuatro pibes. Venían en un par de motos por Gutiérrez hacia el oeste y se la pegaron antes de llegar a Paraguay. La bronca viene desde marzo, por un tema de falopa”, explicó un comerciante de la zona al cronista de El Ciudadano. Culu sobrevivió a ese ataque. Hasta el domingo mantuvo un perfil bajo: según un detective, tenía a su cargo verdulerías que funcionaban en súpers chinos.

Sin códigos a la hora de matar

Los primeros días de marzo de 2016 hubo 22 allanamientos en Rosario en los que fueron detenidas más de 20 personas con la mira en cuatro gavillas vinculadas con la venta de droga y otros delitos de competencia de la Justicia provincial que operaban en la zona sur, lo que motivó incluso la presencia de la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, en la ciudad. Entre los arrestados estaban Cristian y su padre, César, a quienes se los acusó de ser los líderes de una banda que vende drogas utilizando los monoblocks de Esteban de Luca y Paraguay como centro de operaciones. Culu fue liberado a las pocas horas del allanamiento.

En el prontuario de Culu sobresale un caso de 2012, cuando tenía 17 años. El muchacho fue señalado por dos crímenes cuando era menor.

 

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