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Pantalla nacional

Leopoldo Torre Nilsson: cuando el cine es literatura en imágenes

Nacido cerca de las cámaras, no tardó en exhibir su talento a través de ellas. Aún hoy su obra resiste el paso del tiempo.


Leopoldo Torre Nilsson fue escritor, director y productor de cine y su obra resiste el paso del tiempo. Llevó a la pantalla obras literarias de Roberto Arlt como “Los siete locos” y varias de las novelas de Beatriz Guido. “La mano en la trampa”, “Fin de fiesta”, “El incendio” y “Las vísperas”, entre otras, fueron la base de guiones de películas que lo tuvieron como mentor y director.

Nunca le esquivó su talento a cuestiones de índole social: filmó también “La Mafia”, “El pibe cabeza”, “La casa del ángel”. No le fue fácil: acosado por la censura de diversos gobiernos, vivenció con amargura el golpe y la dictadura cívico-militar de 1976, y su quebrantada salud hizo que su vida se apagara en su Buenos Aires natal el 8 de septiembre de 1978. Fue inhumado en el cementerio Británico. Su legado cinematográfico y literario  es valioso y perenne. Leopoldo Torre Nilsson, llamado familiarmente con el apodo de Babsy, es uno de los realizadores más importantes y representativos del cine argentino. Fue considerado por el crítico de cine italiano Gian Luigi Rondi, el “número uno argentino”, y le dedicó un capítulo de su libro “El cine de los grandes maestros”. Sus películas de corte intelectual marcaron la nouvelle vague del cine argentino y consagraron a actores como Graciela Borges, Bárbara Mujica, Elisa  Galvé, Alfredo Alcón, Elsa Daniel y Leonardo Favio.

Babsy tras las cámaras

Torre Nilsson nació en Buenos Aires el 5 de mayo de 1924. “Era hijo de Leopoldo Torres Ríos, director pionero del cine popular, y de Clara May Nilsson, fundadora del Colegio Highlands de Vicente López en 1944, hija de ingleses y con ancestros suecos; sobrino del realizador Carlos Torres Ríos, se formó en el medio cinematográfico”, recuerda uno de sus biógrafos. “Entre 1939 y 1949, fue asistente de dirección de su padre en 19 filmes y colaborador en el guión de nueve de ellos. En la mayoría de sus películas se ven reflejados temáticas literarias y conflictos de la clase media de la sociedad argentina de aquellos años”, agrega.

Torre Nilsson debutó en la dirección con un cortometraje: “El muro”, en 1947, “cuyos elementos ya pusieron en evidencia la búsqueda de un cine literario y el rechazo al cine demagógico”.

En 1949 realizó su primer largometraje: “El crimen de Oribe”, adaptación de la novela “El perjurio de la nieve”, de Adolfo Bioy Casares. Lo co-dirigió con su padre, el ácrata Leopoldo Torres Ríos,

Con “La casa del ángel” (1956) inició una intensa colaboración y producción con la escritora, novelista y guionista Beatriz Guido. Elaboraron de manera conjunta los guiones de películas como “La caída”, “Fin de fiesta”, “La mano en la trampa”. “Estas obras –afirma un crítico– pusieron de manifiesto un estilo cinematográfico denso y  considerado  a veces hasta perverso que marcó a toda una generación de directores jóvenes en los años sesenta”.

Torre Nilsson y Beatriz Guido se habían conocido en 1951 en la casa del escritor Ernesto Sábato, y su relación –desde el punto de vista creativo, una de las más fructíferas de la época– duró 27 años, hasta la muerte del gran director de cine.

Películas emblemáticas

La casa del ángel. Tal como se reseña en una enciclopedia virtual, “La casa del ángel es una película en blanco y negro que se estrenó el 11 de julio de 1957, basada en la novela del mismo título que escribió Beatriz Guido, sirviéndole a ésta como puntapié inicial de una carrera fructífera en las letras. Llevada al cine de la mano de su compañero de la vida, el director de cine Leopoldo Torre Nilsson, la historia pronto se convirtió un éxito de taquilla por la estética de la misma y el nuevo modo de filmarla. Esta película inició un estilo de filmación que Torre Nilsson utilizó durante muchos años, vinculado estrechamente con la corriente denominada Nouvelle Vague francesa”. “El argumento de «La casa del ángel» puede sintetizarse así: La historia se centra en Ana Castro, una adolescente de catorce años que vive con una madre muy religiosa y un padre –el doctor Castro– interesado en la política y en el gobierno. Ana vive también con sus hermanas: Julieta, quien abiertamente desobedece las enseñanzas religiosas de su madre; e Isabel, siempre ausente y a veces muy estricta y vanidosa”..

La mano en la trampa. La mano en la trampa es una película dirigida por Leopoldo Torre Nilsson según su propio guión escrito con la colaboración de Ricardo Muñoz Suny, Ricardo Luna y Beatriz Guido sobre la novela homónima de esta última. “El argumento puede sintetizarse de la siguiente manera: Laura vuelve a su casa a pasar las vacaciones. Ha estado pupila en un colegio de monjas todo el año. La esperan su madre y su tía, bordadoras de profesión, que viven confinadas a una enorme y oscura mansión: todo pronostica un verano de aburrimiento y soledad. Pero este año, Laura ha crecido y comenzará a preguntarse sobre los secretos que le esconde su familia. Ella sabe que en el segundo piso de la casa vive encerrado un «opa»”, que ella no tiene permitido ver. Con la ayuda de su pretendiente, Miguel, Laura intentará ver a la criatura con sus propios ojos. Sin embargo, esto no será suficiente para poder armar el rompecabezas, porque deberá además descubrir los misterios en torno a una tía desconocida que vive en los Estados Unidos, su ex pareja, y la correspondencia entre ella y su madre.

La caída. La Caída fue dirigida por Leopoldo Torre Nilsson en 1959. Ganó premios y fue nominada en diversos festivales. El guión es de Beatriz Guido. Fernando Martín Peña, en su libro sobre la historia del cine argentino, cuenta: “La historia comienza con la llegada de Albertina, una joven de provincia de buena familia venida a menos, a estudiar la carrera de Letras en Buenos Aires. Su presupuesto es limitado y a través de un anuncio alquila una habitación en una enorme casa donde habita una mujer enferma con cuatro hijos. Albertina no sabe qué le impresiona más, si la indiferencia de la madre hacia sus hijos o el comportamiento de esos niños, precoces, indisciplinados, que por momentos actúan como personas mayores y a continuación muestran actitudes infantiles. La obsesión de esos niños que sobreviven por sí mismos es la figura de un tío ausente, que viaja mucho, que, cuando raramente los visita, los lleva a restaurantes, les compra regalos y los deleita con historias de viajes y aventuras”.

Filmografía

En la extensa filmografía de Leopoldo Torre Nilsson como director pueden mencionarse las siguientes películas: “El crimen de Oribe” (1950, en colaboración con su padre, Leopoldo Torres Ríos), “El hijo del crack” (1953), “Días de odio” (1954), La Tigra (1954, con Diana Maggi), “Para vestir santos (1955, con Tita Merello), “Graciela” (1956, con Elsa Daniel), “El protegido” (1956), “La casa del ángel” (1957), “El secuestrador” (1958, con Leonardo Favio y María Vaner), “La caída” (1959, con Elsa Daniel, Duilio Marzio, Lautaro Murúa, Lydia Lamaison), “Fin de fiesta” (1959, con Leonardo Favio y Graciela Borges), “Un guapo del 900” (1960, con Alfredo Alcón y Élida Gay Palmer), “La mano en la trampa” (1961, con Elsa Daniel, Francisco Rabal, María Rosa Gallo, Leonardo Favio), “Piel de verano” (1961, con Alfredo Alcón y Graciela Borges), “Setenta veces siete” (1962, con Isabel Sarli y Francisco Rabal), “Homenaje a la hora de la siesta/Quatro mulheres para um heroi” (1962, con Alida Valli, Paul Guers, Alexandra Stewart), “La terraza” (1963, con Graciela Borges), “El ojo que espía/The Eavesdropper” (1966), “La chica del lunes/Monday’s Child” (1967, con Graciela Borges), “Los traidores de San Ángel/The Traitors of San Angel (1967), “Martín Fierro” (1968), “El santo de la espada” (1970, con Alfredo Alcón y Evangelina Salazar), “Güemes, la tierra en armas” (1971) “La Maffia” (1972, con Alfredo Alcón, Thelma Biral, China Zorrilla), “Los siete locos” (1973, con Alfredo Alcón y Leonor Manso), “Boquitas pintadas” (1974, con Alfredo Alcón, Martha González, Luisina Brando), “El Pibe Cabeza” (1975, con Alfredo Alcón y Martha González), “La guerra del cerdo” (1975), “Piedra libre (1976, con Marilina Ross, Luisina Brando y Juan José Camero).

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