Edición Impresa, Policiales

Muerte en barrio Hospitales

Le dieron perpetua por matar a vecino que intentó evitar un robo

Joven recibió la pena máxima por homicidio criminis causa, es decir asesinar para ocultar otro delito, en este caso el asalto.


En un juicio oral y público Javier Espinosa Bullón, de 22 años, fue condenado a prisión perpetua por el crimen de Francisco Calvano, un hombre de 53 años que, ante el robo a un vecino, gritó desde el balcón a los ladrones y recibió un tiro en el cuello. La bala fue la única que dispararon y lo mató en el acto. Ayer, después de dos semanas de debate y exposición de pruebas, los jueces Mónica Lamperti, Alejandro Negroni y Héctor Núñez Cartelle hicieron lugar al pedido del fiscal de Homicidios Ademar Bianchini y condenaron al joven a la pena máxima. La defensa había planteado la inocencia de su pupilo y avaló su teoría en la declaración del muchacho que admitió el robo pero se desvinculó de la muerte, argumentando que esa noche de noviembre de 2014 hubo un tercer actor que fue quien apretó el gatillo.

Una muerte absurda sufrió Francisco Calvano el 22 de noviembre de 2014 en el balcón de la casa de su madre ubicada en Virasoro al 1500. Según refirió su esposa María Cristina durante la audiencia que dio comienzo al juicio, su suegra estaba enferma y su hijo iba a diario a darle los medicamentos. Esa noche eran cerca de las 20 cuando llegaron a la casa de la anciana. Como al día siguiente la madre de la víctima cumplía 85 años, María Cristina fue a peinarla. Mientras tanto, su marido levantó la ropa y luego se puso a barrer. Abrió la puerta del balcón que estaba con llave y mientras realizaba esta actividad la mujer escuchó un estampido y su marido cayó contra la puerta. Le escuchó un quejido y se acercó.

—¿Te descompusiste?, le preguntó María Cristina.

—Me pegaron un tiro y me muero, contestó el hombre.

—No, no te podés morir, yo te amo como el primer día.

La mujer recordó que le tocó el cuello, y tenía una pelota como del tamaño de una lenteja. Gritó por la ventana, llamó a la Policía, a su hermana y uno de sus hijos. Les tiró las llaves a los vecinos por el balcón. Al subir le dijeron que su marido les gritó a unos chicos que robaron al vecino y le dispararon.

Javier Espinoza Bullón fue detenido nueve días después del crimen en su casa y acusado por el fiscal Bianchini de ser el autor del disparo fatal. Desde ese entonces estuvo detenido bajo prisión preventiva hasta que ayer el tribunal decidió condenarlo a prisión perpetua por homicidio criminis causa y robo calificado.

El testimonio básico de la teoría fiscal estuvo cimentado en la declaración del vecino que fue asaltado. El hombre de 79 años sostuvo que esa noche ingresó su auto en la cochera y frente a su casa había dos muchachos que daba la impresión de que esperaban el colectivo. Cuando estaba cerrando, corrieron y empujaron el portón. El más bajo de ellos le apuntó con un arma a la cabeza, mientras el otro revolvió su auto, detalló. Le pidió la billetera y el celular y ambos huyeron. El hombre cerró el portón y salió por otra puerta. En ese momento vio al joven que lo apuntó con el arma llevar el brazo hacia arriba y disparar. Un segundo después su vecino que estaba en el balcón se desvaneció. En el comienzo del juicio el testigo declaró que eran dos y se fueron corriendo. Y aseveró que al más bajo de los asaltantes lo reconoció en una rueda de presos y que fue quien lo había amedrentado con el arma.

Cuando el imputado escuchó el pedido de prisión perpetua que realizó el fiscal y la querella, a cargo de Antonio Ramos y Walter Calenta, hizo su descargo. Dijo que estaba en la puerta de su casa cuando llegaron dos muchachos en moto y le dijeron: “Vamos a laburar”. Admitió el robo, pero dijo que cuando huían escuchó una detonación y una voz que le decía: “Quieto ahí o te mato” y siguió corriendo. Según su versión, él tenía un calibre diferente al arma homicida y no fue quien disparó.

Descargo

Javier Espinoza Bullón sostuvo que la moto la manejaba una persona y que había un tercer ladrón, a quien identificó y dijo que fue el que disparo. Refirió que hace un tiempo tuvo una comunicación telefónica con su compinche y le dijo: “Vos bardeaste”, y su interlocutor dijo: “No fue queriendo, le tiré por tirar”. El imputado sostuvo que recién la semana pasada dio a conocer esta versión a su defensa y que teme porque el hermano de la persona que disparó intenta llevarlo a su pabellón, ya que están detenidos en la misma cárcel. Durante el juicio la defensa oficial, a cargo de María Eugenia Carbone y Cesar Baroni, sostuvo la inocencia de su pupilo y basó su teoría del caso en la declaración del joven.

En tanto, durante el tiempo que duró la investigación y el juicio el fiscal fue asistido por el equipo de litigación de la Fiscalía Regional Rosario.

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