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El fin del trabajo

Las personas más bellas del mundo ya no son de carne y hueso

Según el último libro del Andrés Oppenheimer , "¡Sálvese Quien Pueda!", en las próximas dos décadas casi la mitad de los trabajadores serán reemplazados por computadoras con inteligencia artificial. Las modelos también tienen que prepararse para ser desempleadas por esta nueva revolución.


En el mundo hipercompetitivo del modelaje, las historias de descubrimiento al azar son parte de la mística de la industria.

Gisele Bündchen es la modelo mejor paga del mundo,  pero a los 14 años, era una adolescente más comiendo una hamburguesa en un local de comida rápida durante una excursión con sus compañeros del colegio en San Pablo cuando fue descubierta de casualidad por un agente que confió en sus posibilidades.

Natalia Vodianova estaba vendiendo fruta en un mercado en Rusia, y Adriana Lima fue vista en un centro comercial a los 13 años.

Pero, ¿qué pasaría si las principales compañías y marcas de moda no tuvieran que confiar en la casualidad, o desplazarse por  los millones de fotos de Instagram de extraños, para encontrar la cara perfecta para sus productos?

Cameron-James Wilson sostiene que algunos de ellos ya no necesitan hacerlo.

Este fotógrafo de 29 años radicado en Londres es el creador de Shudu, una llamativa modelo de Instagram de origen africano que ya tiene más de 130,000 seguidores.

A pesar de su fascinante belleza, Shudu es un ser puramente digital, un hecho que Wilson reveló después de que la imagen de Shudu se viralizara, poniendo fin a meses de frenética especulación sobre su origen.

Shudu ha sido llamada “la primera supermodelo digital del mundo”, y la tendencia sugiere que no será la última.

Estamos en un momento en el que los filtros de  Instagram y aplicaciones de edición de fotos que tienen inteligencia artificial han desdibujado la línea entre la realidad y la fantasía, convirtiendo a personas comúnes en pinturas o avatares digitales de delicada calidad que lo único que  buscan es un “me gusta” más en su foto. Este verano, La revista Time incluyó un misterioso avatar digital convertido en ícono de estilo llamado Lil Miquela en su lista de las 25 personas más influyentes en Internet. Miquela -quien estaba siendo administrada por una firma de software de computadora en Los Ángeles en un momento dado- tiene 1.3 millones de fanáticos en Instagram que analizan sus reflexiones en línea y sus elecciones de moda y tratan de imitarla.

Las modelos virtuales como Lil Miquela y Shudu son solo el comienzo de la revolución avatar, dicen algunos observadores de la industria. A medida que las personas se sienten cada vez más cómodas con estas entidades en línea fabricadas, algunas marcas ven una oportunidad de capitalizarlas, dijo Wilson.

La manipulación de imágenes digitales de seres humanos reales ya ha sido culpada por la perpetuación de estándares de belleza poco realistas, que comienzan a afectar a los niños a partir de los 5 años de edad, según dicen los expertos. Ahora, algunos temen que una nueva ola de modelos digitales presione aún más a las personas, especialmente a las mujeres, para que vivan de acuerdo con una versión extrema y sintética de la belleza.

Wilson además de crear a Shudu  lanzó ” The Diigitals“, una agencia dedicada a su creciente lista de modelos virtuales, una de los cuales parece ser extraterrestre.

Kelvin Boon, el dueño de Boon Models, una agencia de modelos con sucursales en Nueva York y Londres, dijo: “va a afectar mucho a la industria”. ¿Por qué, me preguntó, una marca gastaría miles de dólares para contratar modelos y fotógrafos para una sola sesión de fotos cuando se puede contratar a un artista para crear imágenes por mucho menos?

La robotización mecánica ya hace años que crea fantasmas de desempleos masivos, pero la robotización virtual, menos explorada,  tiene más posibilidades, por su escala económica y avance tecnológico, de impactar en una masa de empleos que hasta hoy parecían protegidos.

Ya no es difícil pensar que esa escena donde uno de los integrantes de la serie “The Big Bang Theory” se enamora de Siri, el asistente virtual con voz femenina de su iPhone, está más cerca de la realidad que un viaje tripulado al planeta marte.

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