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Por las bateas

Las musas de Páez tras la óptica de Liliana Herrero

La intérprete publicó “Canción sobre canción”, un álbum donde ahonda en la obra del rosarino. “Un disco así es un disco que habla tanto de Fito como de mí”, dijo la cantante


Hace poco más de ocho meses, en junio del año pasado, Liliana Herrero llegó a Rosario para ser parte del ciclo Música con todos que organizó en 2018 el Ministerio de Innovación y Cultura de la provincia. Allí, y en un profuso diálogo que mantuvo con El Ciudadano, la cantante anticipó lo que hoy es un hecho: la edición de su ansiado disco Canción sobre canción a partir de reformular obras de su amigo Fito Páez en una aventura signada por el afecto, el riesgo y la libertad.

“Un disco así es un disco que habla tanto de Fito como de mí. Es un disco en nombre de la amistad, de la comunidad. Fue y sigue siendo muy intensa nuestra relación desde principios de los 80 hasta estos días”, había dicho Herrero sobre lo que por entonces era su nuevo proyecto musical.

Acompañada por dos antiguos laderos como son el guitarrista Pedro Rossi y el bajista Ariel Naón, quienes urdieron muchas de las ideas sonoras que surcan el material, la intérprete lleva al límite su acostumbrada postura de opinar sobre lo que canta, y asume once canciones de su amigo compositor, cineasta y escritor rosarino.

“Para mí Rosario siempre fue esa segunda patria que me cobijó desde muy joven –había dicho la intérprete– cuando empecé la universidad hasta que me fui a vivir a Buenos Aires. Rosario es importante para mí”.

<Canción sobre canción<, el título final de la obra que en algún momento barajó llevar “Ruta 9” por nombre, expresa una pieza subyugante capaz de reunir a dos artistas esenciales de la música argentina en una zona que no les es propia a ninguno de los dos.

Para materializarlo, Liliana Herrero hizo pleno uso de la confianza y el afecto que la une con Fito y mete mano en las melodías y en las letras de las piezas escogidas en la hechura de un repertorio donde la obra visitada y su interpretación vuelan hacia un territorio liberado que no es ni el folclórico de ella ni el de la estrella rockera que es él.

De alguna manera, Herrero encabeza, a partir de tomar obra de Páez, una experiencia de similar carácter que la que en 1997 unió a Charly García con Mercedes Sosa para <Alta fidelidad< (aunque en esa ocasión el ex Sui Generis y Seru Girán intervino en la selección y la interpretación del cancionero), ya que se trata de dos encuentros muy hondos y muy amorosos que obligan a que cada quien deba moverse de su espacio conocido.

En el texto que acompaña la edición de Canción sobre canción, el sociólogo y ensayista Horacio González (pareja de Herrero y amigo de Páez) sostiene: “Liliana ha realizado esa interrogación inesperada porque siempre supo que las canciones de Fito están en estado de apertura, miran a lo que abre e inspiran la inquietud de los viandantes”.

Las preguntas de la cantante a partir de los temas del autor consiguen corporizar lo latente en cuanto a las potencias de esa obra y la ubican en otro espacio estético posible.

Además de Rossi y Naón, el elenco artístico estable reunido para la travesía suma a Martín Pantyrer (saxo y clarinete), Mariano Agustoni (piano y teclados), Mariano Cantero (percusión) y Federico Siksnys (bandoneón).

Canción sobre canción comienza con una introducción de “Adela en el carrousel” (de García) antes de meterse en “Giros” (sobre idea de Rossi) que evita fragmentos de la letra original y continúa con una versión con nula atmósfera pop de “Mariposa tecknicolor” que añade una estrofa a cargo del uruguayo Fernando Cabrera.

Otro aporte de Rossi y un nuevo recorte aparecen en “Del 63” antes del logrado pasaje del registro que reúne “Carabelas nada” y “Tatuaje falso”, ambas ideadas por Naón, y “Dejarlas partir”, algo olvidada y aquí dimensionada como bella pieza en una versión a dúo con la guitarra de Rossi.

La esperable visita a “Tres agujas” (una de las canciones clave de toda la profusa producción de Páez) y el cover de “Instan-Táneas” también son elucubrados por Rossi, mientras que la visión acerca de “Ámbar violeta” propuesta por Naón halla un despojo a partir de la instrumentación compartida entre el contrabajista y el bandoneón de Siksnys.

Lejos de su pulso original, “Abre” resuena en un plano diferente gracias a otro aporte de Rossi al que se agrega Gustavo Cortés de Sig Ragga y el cierre es con un populoso acercamiento a “DLG” que remata un audio de la dirigente jujeña Milagro Sala encarcelada desde enero de 2016 sin condena a prisión efectiva.

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