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Históricas

Las múltiples facetas de un creador prolífico de perspectiva americanista

Ángel Guido no sólo fue un destacado ingeniero civil y urbanista: su obra mayor, el Monumento a la Bandera, expresa fehacientemente la mixtura de su pensamiento, pero su estatuaria responde a la idea de una América integrada que reconoce a la cultura indígena. Un reciente libro recorre su obra


Paulo Menotti – Especial para El Ciudadano

“Guido era un gran intelectual rosarino y un excelente ingeniero, y nosotros, con este libro queremos homenajearlo”, postuló Marcela Römer, una de las gestoras del libro Ángel Guido. Ingeniero civil y urbanista. Un libro que gracias al trabajo conjunto del Colegio de Profesionales de la Ingeniería Civil (distrito II) y el Monumento Histórico Nacional a la Bandera reúne textos de profesionales de la ciudad sobre Ángel Guido, una figura clave de la cultura rosarina que tuvo reconocimiento internacional y cuyas obras están diseminadas por todo el país. Tras la presentación del libro, el pasado noviembre en el Colegio de los ingenieros civiles, Römer señaló las facetas de Guido que se busca destacar en la obra.

Las facetas de Guido

En primer lugar, Ángel Guido es reconocido por ser el ingeniero que ideó y dirigió –junto con el arquitecto Alejandro Bustillo y los artistas José Fioravanti y Alfredo Bigatt– la construcción del Monumento Nacional a la Bandera. De este modo Gabriela Couselo abre el libro analizando los proyectos previos a la construcción del Monumento. También hay un texto de Jorge Gómez que se llama “Yo quiero ser ya ingeniero”, donde se reproducen palabras del propio Guido cuando en su juventud escribió un poemario. En este capítulo se examina detenidamente el perfil ingenieril y arquitectónico del creador del Monumento. Un tercer capítulo firmado por Pablo Montini –el actual director del Museo Histórico Provincial Doctor Julio Marc– se titula “Ángel Guido, entre el arte y las formas americanas”, que recorre las producciones del ingeniero en referencia a su relación con el arte. Como es sabido, Guido fue uno de los impulsores del museo Marc, el edificio fue diseñado por él y posteriormente donó su colección de arte americanista para que se exhiba en ese espacio. En relación a la faceta artística de Guido, se indica que fue miembro de la Academia Nacional de Bellas Artes. Otro artículo de los arquitectos Analía Brarda y Roberto De Gregorio cuenta cómo fue construido el Monumento y analiza sus distintos rincones, sus formas y sus fundamentaciones. El último escrito, de Elisa Welti, se titula “La construcción de un programa estético pedagógico americanista para la ciudad de Rosario”. Allí, la autora cuenta sobre la relación de Guido con la educación superior, tal vez una de sus facetas menos exploradas. Guido fue docente y rector de la Universidad Nacional del Litoral –predecesora de la actual Universidad Nacional de Rosario– e impulso la primera carrera de formación artística en la ciudad.

Creador prolífico

“Guido fue un intelectual activo, dinámico y brillante. Acérrimo defensor de una perspectiva americanista; su legado nos deja las huellas de un intelecto bien formado que pudo hacer una cantidad enorme de edificios y monumentos en la ciudad. La mixtura de su pensamiento está expresado en su principal obra, el Monumento Nacional a la Bandera”, afirmó Römer, quien busca resaltar las múltiples aristas de Guido que, a su entender, son riquísimas. La curadora y especialista en arte cuenta: “Las facetas de Guido que queremos mostrar son la de ingeniero, arquitecto, crítico de arte, educador y la de constructor del Monumento Nacional a la Bandera”.

 

Urbanista adelantado a su tiempo

“Como ingeniero civil y urbanista, Guido hizo muchos planos urbanos. El de Rosario, por ejemplo. Nosotros disfrutamos muchas de las cosas que planificó Guido en 1935. También hizo los planos de las ciudades de San Juan, Salta y Mendoza, apoyado por un equipo de trabajo de ingenieros civiles y arquitectos. Por eso decimos que Guido era un urbanista y sus ideas eran muy adelantadas para su época. Guido había viajado mucho, conocía muchas ciudades y por eso tenía un análisis de presente y futuro de las urbes que es bastante interesante para indagar. Eso se puede ver en el texto del ingeniero Gómez”, repasó Römer. En ese sentido, a nombre de esta personalidad rosarina están los proyectos de una avenida de circunvalación anterior a la que se terminó construyendo casi treinta años más tarde, además de un plano para poder circunvalar todas las vías de trenes que atraviesan Rosario. Todo eso formaba parte de un proyecto de ciudad futura que elaboró Guido junto con los ingenieros Carlos Della Paolera y Alberto Farengo.

 

Consumado americanista

Muchas veces, los rasgos futuristas de líneas rectas del Monumento Histórico Nacional a la Bandera hacen confundir a algunos paseantes; sobre todo a los italianos, que creen ver formas fascistas en ese contorno. Sin embargo, nada de eso se encuentra en el proyecto de Guido sino, más bien una mezcla de elementos de las nuevas construcciones en nuestro continente con los rasgos de las culturas precolombinas vinculadas con el barroco español. “Guido fue un pilar muy interesante en relación a la arquitectura y a la ingeniería civil por mixturar elementos americanistas. Él hizo un viaje por el continente americano junto a su hermano, que también era artista y miembro de la Academia Nacional de Bellas Artes. En ese recorrido se deslumbró con el arte americano, en particular con el peruano. Entonces incorporó elementos americanistas, porque ideológicamente pensaba que, como se ve en la estatuaria del Monumento a la Bandera, América debía estar integrada y reconocer la cultura indígena. Ese es un aspecto en el que se adelantó a los acontecimientos políticos del presente, donde esa es una idea que comenzó a prevalecer en sus múltiples aspectos. En los textos de Montini y Welti se ve claramente ese recorrido americanista”, señaló Römer.

 

El libro

Ángel Guido. Ingeniero civil y urbanista (235 páginas, 2019), es una publicación de Ediciones Monumento a la Bandera. La obra tiene como compiladora a Marcela Römer, y sus autores son Gabriela Couselo, Ángel Gómez, Pablo Montini, Analía Brarda, Roberto De Gregorio y Elisa Welti

 

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