Ciudad, Coronavirus

Volver a ser

Las mejores ideas nacen tomando un cortado en un bar…

Los amores más fuertes empiezan con un café. Los negocios más brillantes surgen allí y, es justo decirlo, también las grande estafas. Hasta las amistades se recomponen tomando un café


Las mejores ideas nacen tomando un cortado en un bar. Los amores más fuertes empiezan con un café. Los negocios más brillantes surgen allí y, es justo decirlo, también las grandes estafas encuentran su origen cerca de una medialuna y el pocillo con huellas de lo que fue. Las amistades se recomponen tomando un café y hasta se puede adivinar personalidades si elige una lágrima, un té u alguna de las otras opciones. Hasta que algún estudio concienzudo de alguna universidad americana lo desmienta, prefiero vivir con esas convicciones.

Varias encuestas se preguntan en tiempos de fase 5 y de nueva normalidad por estos lados ¿qué fue lo que más extrañaste en la cuarentena? Sería políticamente correcto mencionar el contacto afectuoso con un familiar, sería muy tentador elegir el asado entre amigos o el partido de fútbol, o tal vez luzca muy progre avisar que se puede salir a correr. Pero, nobleza obliga, es el café en el bar.

Lo que no se resuelve en horas de redacción o días en una casa, surge de improviso en un rato en el bar, las esperas no son tan dramáticas e incluso el repaso final cortado en mano asegura un examen aprobado.

El fútbol alemán será más divertido en el bar, Porque lo que importa no es tanto quién juegue, sino las opiniones diversas, disparatadas, a destiempo. Y la sentencia que se desarma en un instante con un zapatazo al ángulo del jugador más puteado. Porque, es ley, el filósofo más inteligente pero también el más ignoto es el que se sienta en el rincón del bar, ahora ya sin el cigarrillo en la mano.

Rosario vuelve a tener su esencia, con alcohol en gel, con barbijos o la tan odiosa palabra protocolo, vale igual. La inmensa mayoría de los bares de la ciudad comenzaron a abrir, con menos mesas, pero mucha alegría para tratar de reactivar lo que duerme. Para que otra vez surjan ideas, amores y amistades.

Nunca está mal recordarlo.

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