Espectáculos

Un verano fresquito

Las de barranco, en el exitoso ciclo municipal

La actriz y directora Alejandra Gómez, al frente de un gran seleccionado de actores locales, pone en primer plano el humor latente en “Las de Barranco”, clásico argentino de Gregorio de Laferrére de principios del siglo XX que está de regreso en los escenarios.


Foto: Guillermo Turín Botelo

Una familia jaqueada por la pérdida de su status quo, encabezada por una madre viuda que busca desesperadamente “ubicar” a sus hijas en edad de casarse es, en un primer plano, lo que el dramaturgo Gregorio de Laferrére quiso plasmar en Las de Barranco, clásico del teatro argentino, de la dramaturgia nacional de principios del siglo XX, que por estos días se presenta en la ciudad a 110 años de su estreno oficial, acontecido en 1908 en el Teatro Moderno de Buenos Aires.

“La obra habla del desbarrancamiento de la supuesta familia perfecta; De Laferrére lo anuncia con humor, porque el texto tiene un humor quizás más sutil del que proponemos en la obra y esa fue una estrategia para que lo puedan trabajar las actrices y los actores, porque es maravilloso para mí poder trabajar con este seleccionado de actores rosarinos”, expresó la actriz, dramaturga y directora Alejandra Gómez, al frente del proyecto que trae al presente, y por primera vez en Rosario, una obra que plasma el advenimiento de la disolución de lo que se suponía por entonces que era “la familia ideal”.

Con las actuaciones de un gran elenco integrado por Gustavo Sosa, Ofelia Castillo, Judith Ganón, Silvina Santandrea, Haydée Calzone, Juan Manuel Raimondi, Gabriel Rocca y Mariano Raimondi, asistencia de escena de Jonatan Cizmas, vestuario de Paola Fernández y Marina Gryciuk y asistencia de dirección de Sabrina Bitetti, la obra contó  con adaptación, dirección y puesta en escena de Alejandra Gómez, pero la elección tiene un importante antecedente. “La idea de montar esta obra surgió a partir de la convocatoria de la Comedia Municipal Norberto Campos, que en 2017 estuvo dedicada a los clásicos nacionales (la elegida fue Saverio, el cruel). Como hago siempre, antes del concurso, le consulté a Clide Tello (docente e investigadora, y una de las grandes maestras del teatro local), y ella me contó que Las de Barranco nunca se había estrenado en Rosario y ese fue un motivo más que valedero para pensar en estrenarla, pero sobre todo, me motivó la sugerencia de alguien a quien queremos y admiramos mucho, porque ha sido nuestra maestra en la Escuela de Teatro, y desde allí nunca dejó de serlo. Y fue doblemente emocionante para mí, porque cuando me dio la obra, me dio un libro de Pepe Costa, que fue su marido, y otro de los grandes referentes del teatro local y nacional”, adelantó Gómez acerca de la historia de una madre con sus hijas casamenteras, en el corazón de una familia con serios problemas económicos, que no está dispuesta a perder su lugar social.

Referencial a la hora de pensar en las constituciones de familias matriarcales en su tránsito a la “disfuncionalidad”, Gómez supo, de la mano de Clide Tello y de su valioso elenco, encontrarle el humor al material para correrlo, incluso, de su época, y ponerlo en un tiempo indeterminado, donde lo que prevalece es el humor por encima de otras cuestiones formales que el texto ofrece a nivel dramático. “Los actores se apropiaron del material y en cierta forma, cada uno con sus personajes, encontró una versión de lo que propone el texto, sobre todo ahora, después del estreno en julio del año pasado en la Plataforma Lavardén, y unas pocas funciones que nos sirvieron para repensar algunas cosas, potenciar algunos momentos. Hicimos algunos retoques que es una de las grandes virtudes que tiene el teatro: está vivo, se puede modificar y corregir. Aunque siempre, la obra se termina de completar con el público, y el público es, al mismo tiempo, una sorpresa y un misterio”, expresó la directora.

 

Resonancia en el presente

Con clima de versión televisiva de un texto teatral, algo que por momentos la acerca a <El Timbre>, recordado montaje de Gómez de finales de los años 90, y al mismo tiempo, con un aire de vodevil que respeta las formalidades del texto original sin distracciones, pero que lo confronta con una cierta contemporaneidad, la obra propone algunas relecturas interesantes, entre otras, una madre fálica y omnipresente, interpretada por el talentoso actor y transformista Gustavo Sosa, y la visibilización de la violencia de género que, veladamente en la obra, padece uno de los personajes.

“Una madre viuda con tres hijas, para llevar adelante esa familia, tenía que tener la energía de un hombre; es una madre que enviuda, fue la esposa de un coronel, es una mujer dura y manipuladora, y ella está convencida de que debe mantener presente esa apariencia de familia que pertenece a cierto estrato social. Todo eso es lo que se desbarranca, y es, también, una clase media que se cae, que se empieza a caer, como está pasando ahora. Para que todo eso no suceda, esa madre usa a sus hijas para obtener algunos beneficios, y más allá de lo que parece ser, en el fondo, no quiere que se casen porque si eso pasara se le terminaría el negocio”, analizó la directora. Y completó: “También buscamos poner un poco más en primer plano lo que le pasa a uno de los personajes femeninos que es golpeada por su pareja; eso también le da a la obra un carácter de clásico porque el material también está hablando hoy de la violencia de género y de cómo se reaccionaba en ese tiempo frente a esta problemática”.

Las de Barranco se presenta los sábados de febrero, a las 21.30, en el marco del ciclo Un verano fresquito, en el teatro La Comedia, de Mitre y Ricardone, con entradas populares.

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