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ENTREVISTA II

“Las cooperativas son un actor económico relevante, ni política social ni forma económica anómala”

Matías Kulfas, ministro de Desarrollo Productivo de la Nación, se refirió al rol del cooperativismo en la economía, los problemas y desafíos que enfrenta y el lugar que ocupa en la agenda del nuevo gobierno, además de al perfil y tareas del Inaes, organismo ahora bajo su órbita


Andrés Ruggeri y Roly Villani**

A principios de este año, el ministerio de Desarrollo Productivo de la Nación recibió el traspaso del Instituto Nacional de Asociativismo y Economía Social (Inaes), el organismo público encargado de las cooperativas y mutuales, desde el ministerio de Desarrollo Social al que pertenecía desde los años 90.

Kulfas habla del rol del cooperativismo en la economía argentina y de su pensamiento sobre la política del ministerio, las tareas de un Inaes que debe cambiar su perfil y los problemas que arrastran cooperativas y empresas recuperadas para afrontar la crisis e insertarse en una vía de crecimiento.

Las cooperativas como sujetos de políticas públicas de acompañamiento

Luego de haber mencionado que hay que tener en cuenta a las cooperativas y las empresas recuperadas en una política de desarrollo productivo, Kulfas señala cuál sería el rol de las cooperativas y las empresas recuperadas en una política de desarrollo para el país.

“Nosotros partimos de una visión integradora, no pensamos que hay empresas más importantes que otras. El planteo es que existe un sector de empresas de la economía social que tienen un papel importante desde el punto de vista productivo.

Todo un sector que en algunos casos tienen origen en la crisis, como las empresas recuperadas, en otros tienen orígenes vinculados a configuraciones empresarias vinculadas al movimiento cooperativo, en especial en el interior de la Argentina, que son formas que han tenido éxito y capacidad para incrementar la producción y generar una forma de organización social.

Pensamos que estas formas tienen un rol en el empleo, en la creación de trabajo, en dinamizar economías regionales. La intención es darles un espacio en la integración productiva y la agregación de valor en las cadenas, sobre todo en el interior del país (pero no excluyente) y que esto es algo que se debe ir fortaleciendo.

Vemos a este sector como un actor productivo, en el sentido de reproducción ampliada. Lo vemos como un sector que es sujeto de políticas públicas de acompañamiento, en términos de política productiva e industrial, que está destinado justamente a funcionar con las reglas de juego del mercado, justamente, en interacción entre el mercado y estos actores con apoyo estatal.

Lo pensamos como un actor productivo, que tiene una capacidad de organización distinta de la empresa tradicional, la empresa pyme, la empresa grande, que no se contrapone, que tiene que poder interactuar y complementarse en un sistema económico orientado al desarrollo.

No pensamos que las pymes sean buenas y las grandes no; o que las cooperativas sí y no las pymes, pensamos que en una economía en desarrollo hay que utilizar todas las capacidades productivas existentes, fomentarlas, favorecerlas, y que el eje central en todo caso tiene que ver con la generación de empleo, que requiere políticas específicas.

Está claro que en una era de avance de la tecnología hay que tener una mirada sobre el empleo, básicamente una mirada donde el Estado y el mercado se complementan.

Tenemos en ese sentido un rechazo a la sociedad de mercado. ¿Qué es una sociedad de mercado? Aquella en la que el mercado termina regulando la totalidad de las relaciones sociales, que está por encima de la naturaleza, del trabajo, de todos los elementos de la producción. Lo que buscamos es una relación armónica entre el mercado y el Estado, donde el Estado fija reglas de juego”.

Equiparar buena parte de las herramientas que existen en la política pyme al mundo de las cooperativas

En la realidad de las cooperativas argentinas se viene arrastrando una serie de problemas estructurales, en su conformación y en su precariedad jurídica, que dificulta el acceso al crédito y que las pone en desigualdad frente al resto de las empresas que se desarrollan en el mercado.

Sobre si el Estado tendría que diferenciar las herramientas para dirigir políticas específicas hacia el sector, Kulfas apuntó: “Creo que esa precariedad jurídica que a veces aparece tiene que ver con deficiencias del sistema jurídico argentino, que no ha logrado todavía adaptarse a algunos aspectos del funcionamiento de las cooperativas, de las empresas recuperadas.

Tenemos una Ley de Cooperativas un poco antigua que hay que modernizar y tener un sistema legal mucho más adaptado a la realidades vigentes, pero la verdad es que las cooperativas son actores que están plenamente integrados a la línea de desarrollo del país, que tienen acceso a financiamiento, que son grandes tomadores de crédito.

En todo caso las deficiencias tienen que ver con las insuficiencias de la política pública que tenemos que resolver con el trabajo legislativo, con el trabajo que estamos haciendo desde el Inaes y las diferentes instancias de la política pública. Nuestra visión es que no debería haber ningún tipo de restricción o de aspecto legal que limite esa potencialidad y esa capacidad del mundo cooperativo para estar más presente.

Estamos trabajando las cooperativas dentro del Registro Pyme, que significa equiparar buena parte de las herramientas que existen en la política pyme al mundo de las cooperativas”.

El Inaes como el organismo que lleve las políticas del Estado a las cooperativas

El tema de los registros es fundamental porque es muy difícil planificar una política pública sin saber qué hacen, qué producen, con qué cadena se vinculan las cooperativas. El pasaje del Inaes del ministerio de Desarrollo Social al ministerio de Desarrollo Productivo se encuentra con esta dificultad porque ese registro no existe.

Sobre cómo ve la adaptación de un organismo de estas características para acoplarse en las líneas que propone, el funcionario resaltó: “Es un sector que históricamente se ha visto a sí mismo como un engranaje del sistema productivo y esto es un reconocimiento de ese papel importantísimo que cumple el mundo cooperativo dentro de la producción en la Argentina.

Yo recuerdo desde las cadenas agrarias y agroindustriales hasta sectores de la manufactura y de los servicios. Un esquema de diversidad similar al que se ve en el mundo de las micro, pequeñas y medianas empresas.

Creo que el trabajo que hemos hecho en estos primeros meses significó, primero, tener al sector más presente en la agenda. Hay muchas políticas que se implementaban sin tener en cuenta a las cooperativas.

Esto no era una cuestión maliciosa o de expulsión conceptual sino que estaba como en otro mundo en las políticas públicas. Entonces la primera cuestión fue ofrecer herramientas financieras en el contexto de la crisis, incluso trabajando con el ministerio de Trabajo en algunas líneas especiales, generamos una serie de paquetes de apoyo y empezamos a vincularlos más con el Registro Pyme, con las diferentes herramientas que tiene la Secretaría de Industria.

Ese es un primer impacto fundamental. El segundo es ya asimilarlos plenamente, hacer una transición a algo mucho más activo, que el Inaes sea un organismo que empiece a bajar al mundo cooperativo herramientas cada vez más sofisticadas de apoyo al desarrollo productivo.

Yo digo que el Inaes tiene que ser el organismo que lleve las políticas públicas, las políticas del Estado a las cooperativas.

Eso cambia el rol, ya no es más un rol de mensaje político de las cooperativas sino al revés, es un organismo que tiene bien asimilada la problemática de las cooperativas y puede llevar a ese mundo todas las herramientas que hay en el Estado nacional, en particular las herramientas productivas, que tienen que ver con lo financiero, con la asistencia técnica, la agenda de una mejora de la productividad del sector”.

La cooperativa como la respuesta para preservar los puestos de trabajo

Acerca de qué industrias se verían beneficiadas por una mayor dinámica de las cooperativas, Kulfas explica: “Creo que habría que pensar en cómo segmentar las cooperativas, a lo mejor un corte es por tamaño, o hay que verlo más por sector y tipo de integración.

Está claro que en el caso de las empresas recuperadas hay una especificidad porque hay problemas jurídicos que hay que terminar de resolver. La agenda es productiva pero también tiene que ver con su normalización jurídica y la obtención de pleno derecho de diferentes aspectos que tienen que ver con el acceso a financiamiento y otros instrumentos públicos y privados.

Creo que está la agenda de las empresas recuperadas en diferentes sectores, sabemos que la diversificación en estos casos viene del origen, en muchos casos viene de una empresa que fue abandonada por sus dueños o que entró en crisis y no había ninguna solución para salvarla y la cooperativa fue la respuesta para preservar los puestos de trabajo.

Sin duda este es un tema que es parte de una agenda que es conceptual, analítica y de políticas públicas: cómo segmentar de manera más eficaz para llegar por otros medios, creo que hay que tomarla como una forma alternativa. Creo que hay que ser bien pragmáticos, necesitamos de todas las formas empresariales para salir adelante, sobre todo para crear empleo y empleo de calidad”.

 

 ** Versión editada de una entrevista realizada por la revista Autogestión para otra economía

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