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Las construcciones sobre el Paraná: ¿Pueden volver a ocurrir derrumbes como el del Parque España?

A partir del derrumbe en un sector del Parque España, Cecilia Reeves, integrante del Taller Ecologista, repasó el informe que elaboraron hace unos años sobre las intervenciones en las costas y barrancas del Paraná. Desde el Concejo solicitaron estudios al Ejecutivo


El pasado viernes 23 de julio, un sector del muelle del Parque España cedió y se derrumbó. El desmoronamiento encendió alarmas por la gran cantidad de espacios a la vera del río que existen y el uso extendido que hacen rosarinos y rosarinas. Las primeras pericias del Estado municipal indicaron que no hay otros lugares de riesgo en la zona.

Sin embargo, en la sesión del Concejo este jueves se aprobaron dos proyectos para conocer mejor en qué condiciones se encuentra la zona. Uno es de Agapito Blanco, de Cambiemos, y se solicita al Ejecutivo que realice gestiones ante el Centro Universitario Rosario de Investigaciones Hidroambientales (Curiham) de la Universidad Nacional de Rosario (UNR) para la realización de estudios tendientes a “brindar información técnica y los posibles motivos que llevaron al desmoronamiento del sector del parque de España”.

Se requiere también información sobre la estabilidad de esta barranca y la ejecución de tareas con el Estado nacional para prevenir futuros desmoronamientos o derrumbes.

Por otro lado, se aprobó un proyecto de la concejala de Iniciativa Popular, Fernanda Gigliani. El mismo solicita al Departamento Ejecutivo información “sobre las acciones llevadas adelante por la Municipalidad en el encamisado de los pilotes desde el año 1995 hasta la actualidad; si se realizaron los monitoreos de la estructura del muelle adecuados en cada bajante importante del río, fecha y detalle de los mismos, y si existe una rutina de mantenimiento y conservación de las estructuras de soporte del muelle”.

El objetivo es conocer si se hicieron o no evaluaciones de forma periódica desde 1995 en esta zona, se solicitan también todos los estudios técnicos que haya del Parque y la zona aledaña y si hubo algún sumario administrativo “a los fines de saber los responsables de la falta de mantenimiento y conservación de la estructura del muelle”. La edila también recordó los desmoronamientos que hubo en los últimos 25 años.

Ciclo natural y daños ambientales

Según Cecilia Reeves, licenciada en Ciencias Biológicas e integrante del Taller Ecologista, los derrumbes forman parte del ciclo natural del río pero ¿cómo afectan las intervenciones sociales, comerciales y recreativas al ecosistema del humedal? ¿Pueden volver a ocurrir eventos como el del Parque España?

“El problema es la manera de habitar los territorios. Estas situaciones suceden y era esperable, no pasa solo acá. Se construye de manera de ganarle espacio al río modificando un ambiente natural. Eso tiene sus costos. No son todas la barrancas iguales ni todos los acantilados ni todos los ríos. Cualquier obra de infraestructura tiene que estar basada en un estudio y conocimiento profundo de un ambiente. El modo de construir hoy tiene que ver con modificar totalmente el ambiente y debería ser al revés: nosotros deberíamos adaptarnos al ambiente”, señaló Reeves.

A fines de 2018 el Taller Ecologista presentó el informe “Nuestras costas y barrancas. Una mirada sobre los ambientes ribereños del Paraná Inferior, y su importancia ecológica y cultural”. Se trató de un trabajo exploratorio sobre el estado de las zonas de barrancas y playas del río, en una extensión de 40 km que incluyó a las localidades de Timbúes, Puerto San Martín, San Lorenzo, Fray Luis Beltrán, Capitán Bermúdez y Granadero Baigorria, todas ubicadas sobre la costa, a lo largo del río Paraná.

El trabajo tomó en cuenta las denuncias e iniciativas de organizaciones sociales y ecologistas de la zona acerca del impacto de las actividades agroindustriales, de numerosas empresas multinacionales, y los puertos.

Encontraron que son justamente estas zonas de industrias la que mayor impacto negativo tienen en el ambiente, con sus consecuentes efectos nocivos en la salud de las poblaciones. Más del 75 por ciento de estas costas están explotadas en manos privadas.

En el estudio también observaron la presencia de balnearios o barrios de pescadores, familias que construyen sus viviendas: “Sin embargo, lo hacen siguiendo la forma de la barranca. No cortándola drásticamente ni tratando de ganarle espacio al río como hacemos acá en Rosario”.

Reeves explicó que “las barrancas son formaciones discontinuas, con interrupciones naturales” y que “los balnearios en general no tiran la barranca sino que aprovechan esos espacios naturales”. “Las barrancas se forman, aproximadamente, desde el centro sur de la provincia de Santa Fe hasta la desembocadura del río en Buenos Aires. En algunos lugares la barranca cae a pique sobre el río y eso se está viendo mucho hoy por la bajante, esos valles se pueden ver”, señaló.

También explicó que se trata de barrancas activas porque “se están formando y derrumbando todo el tiempo, es parte del ciclo natural”: “El río trae muchos sedimentos y muchas veces quedan en las barrancas y hacen a su conformación pero al mismo tiempo el agua, su recorrido, erosiona esta formaciones entonces también el mismo agua las va haciendo caer y ahora con esta altura del río más baja, esta presión sobre la pared ya no está y eso hace que sea más fácil que se derrumben”.

En el informe de 2018 describen que las barrancas tienen funciones de “regulación hidrológicas, encausando y nivelando el cauce del río. También nombran los usos recreativos, productivos y comerciales del Paraná.

“A su vez el río recibe, desde las barrancas, efluentes domiciliarios, agropecuarios e industriales, proporcionando funciones de regulación biogeoquímicas al retener, transformar y degradar nutrientes (nitrógeno, carbono, fósforo, etc.) y contaminantes (agroquímicos, efluentes industriales en general), contribuyendo con la mejora de la calidad del agua”, especifican.

También advierten las funciones ecológicas de las barrancas del Paraná, “brindando forraje (alimento), hábitat y sitios de nidificación y reproducción a especies de fauna silvestre  y contribuyendo al mantenimiento de cadenas tróficas locales y de los ecosistemas que conecta”.

A fines de julio, el derrumbe en el Parque España no supuso ningún herido a pesar de ser una zona muy transitada de la ciudad. Lo que sí habrá seguramente, estimó la licenciada, son grandes costos económicos para reparar. “Sin embargo, se sigue interviniendo de forma drástica para ganarle al río, arriesgando dinero, perdiendo espacios”.

Son varios los motivos que llevan a las empresas a instalarse en esta zona de la provincia, entre ellas: “Las profundidades naturales -con la sucesiva extensión de su calado mediante dragado-, que la convierten en una vía de navegación que conecta puertos fluviales con los transoceánicos; y las altas barrancas, que posibilitan a las empresas emplazar las plantas de acopio, almacenamiento y procesamiento junto a las instalaciones portuarias necesarias para las operaciones de los buques de ultramar”. Así lo detallan en el informe.

Y sigue: “Varias de estas mega construcciones se localizan en zonas linderas o ganadas a barrios de las ciudades, con intervenciones de gran envergadura, que bloquean el acceso al río y transforman drásticamente el ambiente y el paisaje ribereño. Estas intervenciones fuerzan a los territorios y sus habitantes a adaptarse a la forma de organización de la producción de las empresas y no al revés”.

Según especialistas en el tema, la situación de las ciudades ribereñas vinculadas a la hidrovía en Santa Fe van a contramano de las tendencias globales, en las que se insta a relocalizar estas industrias fuera de las ciudades y, sobre todo, fuera de áreas de importancia ecológica.

“Debe contemplarse la degradación de los ambientes ribereños, y subrayan la necesidad de abogar por la conservación de las zonas de barranca y sus comunidades biológicas asociadas”, detallan y sostienen que si el ritmo de desarrollo se mantiene corren el riesgo de ser ambientes eliminados.

En 2006 esto fue advertido por la gestión provincial de entonces y se intentó una política de recuperación de costas y se realizaron estudios sobre reordenamiento territorial. Que haya políticas públicas en este sentido es uno de los objetivos del Taller Ecologista. A pesar de esto, planteó Reeves, no han tenido eco hasta el momento.

En un estudio solicitado por la Provincia en 2006 ya se hablaba de “colapso ambiental” por los altos niveles de contaminación. Pero ante la posibilidad de ingreso de inversiones los municipios no ponen muchas negativas en la instalación y expansión de plantas y la falta de control en tareas como dragado son moneda corriente.

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