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Las andanzas de un famoso bandolero del siglo XVIII en clave queer

Basada en baladas populares, “Las aventuras completamente inventadas de Dick Turpin” es una efectiva comedia británica protagonizada por un ladrón delirante de singulares hábitos, que despliega una serie de situaciones desopilantes con un humor tan seductor como irreverente


The Completely Made-Up Adventures of Dick Turpin, algo así como Las aventuras completamente inventadas de Dick Turpin, es la nueva comedia británica lanzada por Apple TV+. Si bien el parecido con Our Flags Means Dead –otra notable sátira histórica reciente–, es llamativo, nada tienen que ver sus equipos creativos. Apenas condicen en las premisas (un advenedizo convertido en pirata y otro convertido en bandolero) y en el estilo de humor. También comulgan, en cierto punto, en lo destacable de su propuesta humorística que rescata ciertas tradiciones del mejor humor británico.

Dick Turpin fue un famoso bandolero inglés del siglo XVIII, popularizado en baladas, obras de teatro, y finalmente en alguna película y una serie de TV; siempre magnificada su figura a partir de legendarias hazañas, tergiversadas o lisa y llanamente inventadas. En este caso, desde un tono de irreverente parodia histórica, se pone el énfasis en ese aspecto ficticio de sus improbables hazañas, convirtiéndolo en un a la vez ingenuo y revulsivo personaje anacrónico envuelto en absurdas aventuras de sesgos queer.

El punto de partida toma hechos biográficos que ya de por sí rozan el absurdo: hijo de un carnicero, Dick (Noel Fielding) se niega a seguir ese oficio y se une a una banda de ladrones, comenzando así su mítica carrera criminal. En la serie se parte del mismo hecho, si bien su padre (Mark Heap) es carnicero, Dick es un pacifista vegano que no desea aprender el oficio familiar, preocupado obsesivamente por cuestiones como el vestuario y el glamour de su anacrónica figura. Dick también pasa su tiempo construyendo elaboradas aldeas modelo con vegetales en lugar de cortar carne en el negocio de su padre. Un día, tras una discusión, finalmente empaca sus botas favoritas, color violeta, y su máquina de coser para emprender el camino por su cuenta. Poco después, tras una ridícula e improbable serie de malentendidos y accidentes, se convierte en el líder involuntario de una insignificante banda de asaltantes, comenzando así el camino de su dudosa fama.

Allí entra otro elemento interesante en el relato. Eliza (Dolly Wells), es una escritora interesada en sus incipientes aventuras, ansiosa por popularidad se acerca a la banda para convertir sus hazañas en fantásticos panfletos sobre sus supuestos crímenes reales. Elisa lava la figura del ingenuo y glamoroso Dick convirtiéndolo en un bandido gallardo y despiadado, contribuyendo así a la rápida construcción de una leyenda popular. Sin embargo, el interés que supone esta reescritura de la historia realizada en sincronía con los hechos, pierde peso a lo largo del desarrollo, olvidando un poco inexplicablemente esa premisa inicial y también al personaje de Elisa. Pero, a pesar de eso, Dick Turpin no pierde ritmo ni gracia ni inventiva a lo largo de sus episodios.

La pequeña banda de Dick está compuesta por personajes no menos estrafalarios y seductores que él, que se lanzan permanentemente a aventuras que no le esquivan a las vertientes mágicas enfrentando hechicería, brujas y todo tipo de absurdos resueltos siempre con singular y efectiva gracia. Como sucede en este tipo de parodias históricas británicas, no es posible no relacionar el tipo de humor con el de los míticos Monty Python, pero aquí, claro, se está muy lejos. Si la serie parece apuntar, mediante el anacronismo, a la idea de que Dick desafía las normas de su cultura sobre el género, el humor no es tan feroz y corrosivo como aquel. Es más evidentemente liviano y delicadamente convencional, pero sin perder jamás una fina ironía distintiva y un gusto por lo excéntrico y lo ridículo que la separan felizmente de la media.

Desde el diseño de producción y la fantástica música de apertura, hasta la gracia de las interpretaciones y el ritmo vertiginoso de las situaciones, la serie desborda una alegría festiva y algo beligerante que no deja de encantar a cada momento. Si hasta ese formato clásico de episodios de media hora para las comedias resulta siempre breve en este caso, generando el deseo de seguir el ritmo de esas aventuras demenciales y ese humor tan seductor como irreverente.

Las aventuras completamente inventadas de Dick Turpin /Apple tv / 1era. Temporada

Creadores: Claire Downes, Ian Jarvis, Stuart Lane

Intérpretes: Noel Fielding, Dolly Wells, Marc Woottom

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