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Las adicciones y sus nocivas repercusiones en la salud

Por Antonio Capriotti


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Las adicciones y sus implicancias narco son un problema mundial con alarmante repercusión local. No es común que un curso de posgrado universitario sobre Adicciones y Tóxicos, organizado por la Universidad de Rosario y el Grupo Gamma, se abra a la comunidad. Especialistas destacados, profesionales dedicados al tema, funcionarios del Sedronar, integrantes de la Secretaría de Salud Pública de la Municipalidad de Rosario, profesionales de diferentes disciplinas, periodistas y público en general, se reunieron alrededor de las adicciones y sus consecuencias para tratar de entender y contribuir a la toma de decisiones en el campo de este preocupante problema.

Hoy, la ciencia médica, a través de las neuroimágenes, puede registrar el daño que las sustancias tóxicas, tanto legales como ilegales, ocasionan en el cerebro de los adictos. También, la narcobioingeniería puede modificar esas sustancias dándoles más poder alucinógeno y, por supuesto, ocasionar mayor daño cerebral.

“En la década del 60 la marihuana tenía 0,5 a 1 por ciento de THC (Tetra Hidro Cannabinol); hoy se llega a marihuanas altamente psicotizantes que alcanzan a tener 20 por ciento de THC. En el mundo hay un incremento de las psicosis precoces a raíz de que desde muy jóvenes se tiene acceso a este tipo de sustancias”. El que habla es Eduardo Kalina, uno de los expositores de las jornadas, quien es médico psiquiatra, especialista en adicciones, master internacional en adicciones y autor de numerosos libros y más de cien trabajos científicos. En la década del 60, Kalina se fue al exterior para formarse en el tema. “En 1964 fui a Estados Unidos. En esa época no teníamos preparación para tratar a esos pacientes. Hoy el conocimiento sigue siendo paupérrimo. Por ejemplo, nosotros hacemos campañas antitabáquicas pero en nuestras universidades no se enseña tabaquismo, mientras se mueren 117 personas por día por causa del tabaco. Es la mayor causa de muerte prevenible”, sostiene.

Kalina confiesa que en su generación empezaron a trabajar “sin saber nada”. “Mi conocimiento de la marihuana era nulo y, en esa época comienzan a aparecer las pastillas: anfetaminas, optalidón, metaqualona, a las que se las mezclaba con alcohol”, apunta.

Kalina define a las sustancias psicoactivas como atractivas porque “son inductoras maníacas, permiten vivir en un mundo de fantasía, de omnipotencia. En el mundo de la fantasía todo es posible”. Si a eso se le agrega un contexto social abierto a los estímulos de la sociedad capitalista, consumista y desbordada, “en un país como el nuestro, con casi dos millones de chicos de entre 16 y 20 años que no estudian ni trabajan y están desesperados por acceder a los bienes que les viven mostrando, es fácil entender que van a recurrir a un porro, una pastilla, al alcohol y al cigarrillo para aferrarse a la fantasía y creer que pueden hacer de todo”, sostiene Kalina, quien agrega: “Nuestro grupo fue pionero en la Argentina en recurrir a las neurociencias para advertirle a la gente las consecuencias nefastas de las adicciones a sustancias tóxicas, tanto sean las legales como las ilegales, pero advertimos que a la gente no le gusta escuchar la «mala noticia», pese a que estamos frente a un problema gravísimo de salud pública”.

En muchos ambientes, y sobre todo en el imaginario de políticos y funcionarios, existe una tendencia a sostener que la marihuana debe ser socialmente “tolerada”. El interrogante es saber si, como se afirma, la marihuana daña al cerebro.

Jorge Nagel es médico neurólogo, especialista en diagnóstico por imágenes y uno de los organizadores de las Jornadas sobre Adicciones y Tóxicos, en el marco del posgrado “Neuroimágenes avanzadas y neurociencias”.

“La marihuana daña al cerebro –afirma Nagel–, porque es una sustancia extraña a él”. Y agrega: “Lo mismo que la nicotina. Lo más preocupante es que hoy estas sustancias pueden ser modificadas y sus moléculas alteradas por la narcoingeniería. La marihuana es antiemética (antivomitivo), que es el primer freno que nos advierte que nos hemos pasado de la raya con el alcohol. Marihuana más alcohol hacen que el consumidor tenga menos frenos. La marihuana, por su unión a ciertas sustancias del organismo, permanece en él por seis días. Quienes consumen grandes ingestas de alcohol con marihuana, al estar cortada la reacción del vómito por efectos del alcohol, pueden llegar hasta el coma alcohólico”.

—¿Las imágenes muestran el daño que le inferimos a nuestros cerebros?

—Nos permite medir el volumen de las estructuras que el cortisol agrede. Estas marcas las generan tanto el estrés crónico como el consumo de sustancias tóxicas. Afectan a las estructuras profundas del lóbulo temporal, al hipocampo y los núcleos amigdalinos. Las fibras que unen las diferentes partes del cerebro pueden ser vistas con las nuevas tecnologías y la incorporación a las mismas de la nanotecnología.

—¿Qué tipo de lesión cerebral?

—La lesión cerebral más preocupante es la pérdida de control de estímulos, lo que transforma al individuo en agresivo ante cualquier estímulo, ya que dejan de funcionar determinadas vías de asociación entre el lóbulo frontal y el lóbulo temporal. El estrés y las sustancias tóxicas actúan sobre la corteza prefrontal. Hay sustancias que, aparte, son vasoactivas, como por ejemplo la cocaína, provocando vasoconstricción con lo cual terminamos lesionando no ya la función sino la estructura del cerebro, lo terminamos atrofiando, lo lesionamos; las vías de asociación cerebral terminan alterándose y afectando al control de estímulos en el lóbulo frontal que es el de la sociabilidad que le pone freno al cerebro reptiliano evitando los impulsos incontrolados.

—¿Qué tenemos que hacer para cuidar el cerebro?

—Primero dormir las siete horas. Hacer que nuestro sueño despliegue todas sus etapas; no cortar el sueño, sin sustancias que lo induzcan. Después debemos evitar agredir a nuestro cerebro desde que nos levantamos a la mañana. Escuchar buena música y evitar los estímulos externos agresivos. Evitar el estrés y estimularlo con buenos estímulos en forma continua.

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