Ciudad

Negativos fotográficos

La UNR recupera imágenes médicas de los siglos XIX y XX

Las encontraron en la Facultad de Medicina de la Universidad Nacional de Rosario y son de finales del siglo XIX y principios del XX. Estas imágenes dan muestra de distintas patologías de las que no se tiene casi ningún registro visual en la actualidad


Los investigadores realizaron la revisión del archivo de negativos fotográficos.

Por Gonzalo García / UNR

La fotografía en Medicina, y especialmente en Patología, es un documento que posee un valor vital a la hora de ejemplificar hallazgos y confeccionar trabajos científicos. Un equipo de la Facultad de Ciencias Médicas de la Universidad Nacional de Rosario ha rescatado un material que permite acceder a imágenes de finales del siglo XIX y principios del XX, que dan muestra de distintas patologías de las que no se tiene casi ningún registro visual en la actualidad.

Los investigadores realizaron la revisión del archivo de negativos fotográficos, el cual consta de aproximadamente 8.000 negativos de vidrio, sus copias en papel, y diapositivas en vidrio para proyección. Los negativos corresponden a toma macroscópica, microscópica, de pacientes, radiográfica y láminas de múltiples especialidades médicas. De ese análisis, que todavía está en proceso, se encontraron imágenes de patologías que al día de hoy están desaparecidas, tal es el caso de la viruela, la lepra, entre otras.

La historia del hallazgo es muy particular, porque estas importantes muestras, de las que se cree que son una colección única en el mundo, estaban perdidas entre cientos de archivos viejos que se encontraban resguardados en la Facultad. “Dimos con este material de casualidad. En el 2008 se quemó parte del segundo piso, lugar en donde estaban guardadas. Lo que se rescató, se llevó a la planta baja y se dejó abandonado. Es un archivo valioso que es patrimonio de la Facultad de Medicina y de la Universidad, y no existe en el mundo. Estábamos convencidos que no podía dejarse tirado, y por eso nos pusimos como misión preservarlas y conformar un grupo específico para trabajar sobre ellas”, contó Ana Lía Nocito.

En una primera instancia, las investigadoras no terminaban de comprender bien de qué eran estas muestras y es por eso que convocaron a Germán Sánchez Granel, un docente de la Facultad aficionado a la fotografía cuyos conocimientos podían aportar a determinar la procedencia de dicho material. “Cuándo entre todos empezamos a investigar nos dimos cuenta que eran negativos de vidrio de principio del siglo XX. Convenimos que había que encontrar la forma de preservarlos y poder ponerlo a disposición de la comunidad. Estaban abandonados en una oficina con otras cosas viejas, porque nadie tenía idea qué era y nunca se había tomado dimensión de la importancia histórica de estos”, recordó Sánchez.

El contenido que tienen estas piezas a nivel académico es único y permite acceder a un universo que se pensaba perdido. Son fotografías de todas las especialidades y láminas de vidrio que se proyectaban en clase a los alumnos, en donde se encuentran patologías que ya no existen en el mundo. Entre las láminas se pueden observar, por ejemplo, estadísticas de mortalidad infantil en esos años.

“La mayoría de las muestras rondan los años veinte y la primera mitad de la década del treinta. De algunas sabemos las fechas porque están anotadas en un espacio de las mismas, aunque la mayoría no tienen identificación. Hay muchos negativos que están con sus copias papel y se pueden apreciar perfectamente. Nos llamó la atención su nivel de conservación a pesar el estado de abandono que sufrieron durante años. Lo peor que hemos visto han sido algunas roturas, que seguro tienen que ver con los muchos traslados que tuvieron que atravesar, pero que no dañaron las partes importantes”, aclaró Dora Vidonne.

El análisis de toda esta colección todavía está en una primera etapa. Los investigadores comenzaron chequeando caja por caja y negativo por negativo, con el objetivo de tratar de re clasificarlos a partir de una visión actual. “Intentamos clasificar por patología, si eran imágenes de pacientes, si eran microscópicas o macroscópicas, etc. Entonces el desafío pasó por seleccionar, estudiarlas en detalle e intentar re diagnosticar las que podíamos porque hay muchas que todavía no podemos descubrir qué patología son”, definió Daniela Zicre.

El gran problema al que se enfrentan los docentes es que se perdieron distintos elementos a causa de los años de almacenamiento y del incendio, especialmente los biblioratos que servían de guía para las muestras. Es por esa razón que el proceso de análisis está llevando tanto tiempo, ya que cada imagen debe estudiarse a fondo para clasificarlas e integrarlas a las otras.

Los especialistas entienden que la imagen fotográfica aporta la posibilidad de abrir las puertas del pasado y proyectar hacia el futuro. “Encontramos patologías que hoy por hoy están desaparecidas, como la viruela. Actualmente, se supone que está erradicada, pero tenemos ejemplos sobre ella que son increíbles que muestran cómo actuaba y se desarrollaba. En aquel momento la gente moría de esta enfermedad, pero como hoy no existe en el mundo, a veces es difícil reconstruir sus consecuencias. Estas imágenes nos permiten conocer y tener un detalle de cómo afectaba al cuerpo. En la actualidad se han desarrollado medicamentos, operaciones e intervenciones para tratarla, pero en las fechas de las fotos se nota que era normal”, manifestó Ana Lía Nocito.

Las imágenes son producción propia de profesores que trabajaban durante esa época en la Facultad de Ciencias Médicas, específicamente dentro del área de patología. “Evidentemente eran amantes de la fotografía y hacían una labor de investigación que es difícil de encontrar. En un corto tiempo produjeron un volumen impresionante de muestras, y creemos que las fotos las revelaban en Buenos Aires o fuera del país, porque era muy difícil hacerlo en Rosario”, expresó Vidonne.

La producción es de casi diez mil muestras entre fotos y láminas, que representan un trabajo enorme que la hace única. La misma no tiene nada que envidiarle a otras producciones realizadas en el mundo y pone de manifiesto el papel pionero que tiene la Universidad Argentina. “Tienen una calidad y un cuidado que escapa de lo habitual, y convierte a esta colección en un trabajo complejo que supera las expectativas de cualquier producción científica. Todavía no entendemos cómo hicieron para sacar algunas tomas, ya que representan una elaboración muy complicada para la época”, evaluó Sánchez.

Muestra

Los investigadores presentaron un resumen de la muestra en el Congreso de Patología y el plan es llevarlo al Congreso Europeo de Bilbao que se realiza en septiembre. Para esa instancia el objetivo es mostrar más piezas para que se visualicen mejor las dimensiones del material. “La idea es seguir adelante con este trabajo, conseguir un lugar para archivarlos, que la conservación sea la adecuada y poder extraer lo más interesante para mostrarle a los estudiantes”, expuso Nocito.

Hasta el momento se realizó la revisión de 3594 negativos y las 48 copias papel del álbum. ”Se ha rescatado un material de valor histórico que nos permite acceder a imágenes de patologías de principio de siglo y la posibilidad de incluirlas en la historia de la Medicina de nuestro país”, concluyó Vidonne.

El equipo de investigación completo está conformado por Ana Lía Nocito, Daniela Zicre, Susana Márquez, Federico Calderone, Germán Sánchez Granel y Dora Vidonne, todos integrantes de la Facultad de Ciencias Médicas de la UNR.

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