Ciudad, Edición Impresa

The end

La única alternativa es el cierre

Alternativa Video Club, uno de los comercios emblemáticos del rubro en la ciudad, transita por sus últimos días luego de la decisión de su dueña de bajar las persianas. “Lo tengo que cerrar por muchas razones”, contó con pesadumbre.


Sandra Judchak se dedicó casi tres décadas de su vida a alquilar y recomendar películas en VHS y DVD. Pasó por cambios tecnológicos y crisis económicas, pero el próximo miércoles será su último día como dueña de Alternativa Video Club: a fin de mes se transformará en un negocio comercial más vacío de la ciudad. En la esquina de Mitre y 3 de Febrero, El espejo de los otros, La bella durmiente, 007, El satánico doctor No y El diario de Bridget Jones compiten por la atención de los últimos clientes interesados en comprar remanentes de un comercio que dejó su huella en Rosario.

“Empecé en 1991 con un socio. Los dos sabíamos de cine y decidimos poner un videoclub en Urquiza al 1400 y empezamos alquilando VHS. En 1997 abrimos el local de Presidente Roca 870 y en 2005 abrimos el local de Mitre y 3 de Febrero. Después mudamos el de calle Urquiza a la vuelta. Fue la época de esplendor. Llegamos a tener más de 15 empleados en las tres sucursales y fuimos el videoclub más grande del país por cantidad y profundidad de copias, entre otras cuestiones”, aseguró la mujer.

Sandra contó, entre lágrimas, que en septiembre del año pasado se desprendieron del primer local que abrieron, en marzo de este año cerraron el de calle Presidente Roca y el próximo 31 de agosto cerrará la última sucursal de Alternativa Video Club, la de Mitre y 3 de Febrero.

Sandra saca de su cartera un pañuelo para secarse las lágrimas y rememora las primeras épocas del negocio, cuando se llenaba de familias para elegir la película que iban a mirar. “Los clientes venían, te preguntaban y si les gustaba lo que le recomendabas ya te tomaban como «recomendador oficial»”, detalló Sandra.

“Cierro el negocio por muchas razones. En principio se fue cortando la oferta. En una época había cinco proveedores de películas, hoy hay uno grande y otros dos más chicos. Me aumentaron el alquiler el doble y no se puede hacerle frente. Hay que facturar una fortuna para pagar el alquiler, los sueldos, las leyes sociales y los servicios, que son un empleado más. Es una locura”, sostuvo la mujer.

Los días del VHS

Judchak conoció el esplendor y la decadencia del VHS, una época en la que alquilar una película se lo tomaba como una ceremonia del entretenimiento, casi como una salida más. “Para el cliente era un ritual recorrer el videoclub para decidirse por un género: comedia, suspenso, acción o ficción, y ahí estaba al pie del cañón para decirles quiénes actuaban y quién era el director”, contó.

Hoy, Alternativa ofrece en sus últimos días grandes ofertas para terminar de deshacerse de la mercadería: 20 DVD por 250 pesos, 5 blu-ray por 400 pesos y 2 por 1 en series. También se pueden comprar remeras con diseños de películas que cuestan entre 250 y 300 pesos.

“Con lo que recaude tengo que pagar las indemnizaciones a los empleados y las deudas. Tengo que empezar de nuevo. Es todo un duelo. Me siento muy triste. Casi 30 años de mi vida me dediqué a esto. Mi vida laboral siempre fue Alternativa y ahora tengo que buscar una «alternativa» para vivir. Este rubro, en un momento, me permitió vivir bien, pero los últimos años fue puro estrés”, expresó Sandra.

La mujer explicó que lo que rescata de todos estos años es el cariño de la gente y de sus empleados, y advirtió que la mayoría de sus clientes siempre iban con buena predisposición porque “el ritual de ir a alquilar una película” estaba asociado con el entretenimiento.

Una familia

“Fue una grata experiencia. Siempre nos manejamos como una familia. Nunca nos pusimos en el rol de jefe, siempre fue una relación de pares con los empleados. La clave fue que todos se sintieron parte y los clientes lo percibían. Muchos de los chicos que trabajaron en Alternativa pasan a saludarnos”, recalcó Sandra.

Y concluyó: “Me gustaría agradecerles a todos los que nos acompañaron durante estos años que hicieron que esto funcionara. Hubo mucha fidelidad de parte de ellos”.

Este rubro comercial –que pasó de tener 200 locales a casi 50 en la ciudad en la actualidad– fue considerado de interés cultural. Actualmente la piratería y Netflix y los títulos que se venden en la calle conspiran contra su continuidad. Ahora, cuando se habla de videoclub, la pregunta frecuente es: ¿todavía existen?

El secreto de Videoteca, un clásico que persiste

Fabián del Pozo es el titular de Videoteca, ubicado en Entre Ríos 1772, y hace más de 25 años que se dedica al rubro. Es un referente de la ciudad. “Nosotros apostamos a seguir con el local. Por un lado tenemos la confianza de los clientes y, por el otro, tenemos gran variedad y cantidad de títulos”, aclaró de entrada.

Y luego da a conocer las razones de encontrarse, por ahora, lejos de ponerle punto final a su negocio, como ha ocurrido con tantos otros del ramo en la ciudad. “Durante la semana lo que más se alquilan son películas que no se consiguen. Nos dedicamos exclusivamente al alquiler de películas y eso nos ayudó. La situación económica es crítica. Muchos ven internet como una amenaza o un enemigo, nosotros le buscamos la vuelta y usamos las redes sociales para estar conectados con los clientes. Tenemos Facebook, Twitter y también un canal de You Tube para llegar a los clientes. Eso nos ayuda”, explicó Fabián.

Mientras Fabián atiende a los clientes, el teléfono y acomoda devoluciones de películas sobre el mostrador como Francotirador, El agente 007 y Papeles en el Viento, contó a El Ciudadano que lo que se llevan mucho los clientes son las series Game of thrones y House of cards, entre otras.

“Las series nos ayudan mucho y siempre se alquilan, a pesar de que las transmitan por el cable o por Netflix. Mas allá del rédito económico de que somos un negocio y tenemos que subsistir, también hay una función que siempre la valoramos y es el vínculo con los clientes y tener tiempo para recomendar títulos”, aseguró.

Del Pozo detalló que el mes próximo va a concretar un proyecto personal: inaugurará dentro del videoclub un salón de usos múltiples donde los clientes podrán asistir a cursos, talleres, proyecciones de películas, presentación de libros, con una capacidad de hasta 30 personas.

“Hoy en día con la calidad de la tecnología que tenemos no nos podemos resignar a mirar una película trucha y de baja calidad. Alquilar tiene ventajas. Vamos a seguir apostando pero vamos a depender de que la gente nos siga acompañando y de lo que pase con las empresas que editan películas, que en Argentina quedan tres: TransEuropa, BlueShine y Emerald, que nos alcanza para proveer un promedio de 20 estrenos mensuales”, concluyó.

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