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La trágica muerte de la actriz porno Kristina Lisina recorrió los portales del mundo

La industria del cine porno y las redes sociales manifestaron su pesar luego del fallecimiento de Kriss the Foxx, como se la conocía en los sitios web Pornhub y OnlyFans, al caer de un piso 22 en San Petersburgo. La masiva curiosidad por el misterio que rodea la vida de esos actorxs es irrefrenable


Si el porno es un género popular es un interrogante que puede debatirse infinitamente, cuenta con una enorme cantidad de matices y cualquiera estaría dispuesto a dar su opinión en base a su experiencia de consumo. Lo cierto es que cada vez que un suceso dramático o trágico tiñe ese universo, la información –o la noticia, puesto que los medios más oficiosos con el amarillismo se restregan las manos con fruición cuando les surge un material de esa especie– circula casi a la velocidad de la luz y en apenas segundos da vuelta el mundo.

No importa cómo apareció, los medios buscan las mejores fotos del suceso si las hay o de lo contrario la gráfica mostrará a los perjudicadxs o víctimxs en situaciones anteriores. Incluso algunos se animan hasta ilustrar con una foto algo velada en donde puede verse a los implicadxs trabajando.

Una prueba de esto es la repentina muerte de Kristina Lisina, una mujer de 29 años que alcanzó el estatus de estrella porno en uno de los sitios mundialmente más visitados, Pornhub, y una de las partenaires más solicitadas por los realizadores por su carisma y modos profesionales para relacionarse.

Pero apenas poco menos de un mes antes, el 11 de junio, fue encontrada también muerta en su casa rodante en Los Ángeles, California, la actriz estadounidense de films porno, Dakota Kaye Skye, de 27 años y en un click y en una apenas breve edición del parte policial, el caso inundó los portales de todo el planeta.

La información sobre la muerte de Lisina tuvo la misma suerte, envasada en una reproducción de las capturas de cámaras vecinales –e incluso del interior del edificio donde la mujer vivía– que muestra los instantes previos a su muerte. Su ingreso a la torre de departamentos con una bolsa de papas fritas y cuando entra al ascensor que la llevaría a su piso, junto a una serie de fotos donde puede vérsela en distintas poses, la mayoría tomadas de Instagram y otras redes sociales, con una media sonrisa y un aire melancólico.

Evidentemente se trataba de una noticia impactante por lo truculento de su muerte pero sobre todo porque pertenecía a un mundo del que se ignora cómo viven los que lo habitan, qué hacen, cómo piensan los que trabajan en esa industria siempre tan secreta y equívoca, al igual que los entremeses de los adictos a las drogas o los de los criminales.

No es que no haya literatura al respecto, filosofías del porno y ensayos críticos, ni que falten algunos documentales o también ficciones fílmicas que se ocupen de la “cotidianidad” de esos actorxs; sin embargo todavía sigue siendo un ámbito vedado y cada tanto una luz de alarma se enciende iluminando una víctima y lejos de caer en la reducción a la que se suele apelarse mencionando aristas como las de “decadencia y sordidez”, “esclavitud de los cuerpos”, o la tan mentada y cierta “cosificación de las mujeres” –porque en todo caso no cuenta solamente con eso–, cuando de explicar las connotaciones de esa singular trama laboral y el devenir de sus protagonistas se trata, seguramente habrá misterios nada fáciles de ser develados. Y, claro, mucha curiosidad por conocer qué pasa después de que quienes producen esas desenfrenadas acciones sexuales se van a casa.

Nadie con quien hablar

La conocida como Kris the Foxx cayó desde el piso 22 de una torre en la ciudad rusa de San Petersburgo donde vivía desde hace unos años y su cuerpo fue encontrado cerca del mismo bloque residencial en altura en el distrito de Nevsky.

Apretada en su mano tenía una moneda grabada con la frase “Siempre estás en mi corazón”. Luego del hallazgo, el departamento de investigaciones de la policía local y el Comité de Investigación Ruso están detrás de las diligencias sobre su muerte, según reprodujo el periódico Moskovsky Komsomolets, el más leído de la antigua capital imperial rusa.

Oriunda de Krasnoyarsk, la segunda ciudad más grande de la región de Siberia, Lisina había llegado a San Petersburgo ocho años atrás con una recomendación para trabajar en un banco de capital público-privado. Allí se desempeñó como asistente de un gerente en una de las áreas del banco y al segundo día todos los que allí trabajaban la miraban de reojo puesto que durante el día de su debut no había hablado con nadie pese a que algunos intentaron conversar con ella o acercársele con algún comentario banal.

Luego de cuatro días más en los que no pudieron sacarle palabra –aunque todo indica que cumplió su labor diligentemente– Lisina anunció que renunciaría porque el trabajo “no le sentaba bien”. Más tarde diría –y es un textual levantado por muchos sitios para ornamentar la noticia de su muerte– que nada de lo que sucedía en el banco le interesaba.

“No entendía de qué podía hablar con esa gente que sólo se refería a números o planillas o me comentaban el frío que hacía afuera. Nada de eso me interesaba, por suerte pude darme cuenta pronto que ese no era mi lugar ni por asomo”, había dicho la actriz.

Tales apreciaciones fueron hechas en una entrevista en Lui, una revista erótica francesa,  cuando fue convocada ante el éxito de sus actuaciones porno. Allí mismo había deslizado que nunca había pensado en la industria porno como posibilidad laboral pero que no obstante era algo que consumía y destacaba que no abundaban las buenas actrices en el género.

Soledad y familia

Hay indicios de que Lisina buscó afanosamente contactarse con algunos productores del porno que tenía en cuenta a partir de sus materiales. Mientras tanto había trabajado en distintos lugares que iban desde la atención pública en una repartición estatal hasta como camarera en un distinguido restaurant.

Se la solía ver en los vecindarios en los que vivió portando auriculares y escuchando –según dijo su actual novio luego del trágico episodio– a las bandas The Cure y Blur. “Ella era fanática de The Cure, tenía todos sus discos y también de Blur, era lo que más escuchaba y en un pasillo de su casa tenía posters de Robert Smith de todas las épocas”, dijo Rustam M. el hombre con el que Lisina salía desde hacía algunos meses.

Al parecer, la actriz tenía pocos amigos pero esos pocos eran bastante fieles y eran aquellos a los que ella hacía algunas confesiones. Luego de enterarse de su muerte, una de ellas, Sophie L. –también trabajadora de la industria porno–, contó que Lisina le había dicho no hacía mucho tiempo atrás que se sentía muy sola y que por momentos esa soledad era intolerable.

También que se le había puesto una idea fija, la de armar una familia y tener niños. “Durante una tarde que tomábamos un café Kristina comenzó a hablarme sobre la necesidad que tenía de armar una familia y tener chicos. Nunca antes había comentado algo así. Cuando le pregunté qué pensaba su actual pareja de todo eso, ella me dijo que estaban lejos de ponerse de acuerdo en ese asunto”, dijo su amiga y compañera laboral.

Vidas ocultas

Estrella también del sitio porno OnlyFans, Kristina Lisina o Kris the Foxx tenía un cachet bastante alto gracias al nivel de sus performances que casi todos los productores y realizadores reconocían. Paul Friday, un veterano productor de Los Ángeles, había señalado en una revista especializada que Kriss the Foxx estaba entre las mejores profesionales de la actividad porque todo lo que sugería para darle espesor a las escenas rendía increíblemente y hacía más atractivo el desarrollo de las grabaciones. El perfil de la actriz en las redes era la de una modelo fashion, siempre producida y cambiante en sus looks, incluso en sus fotos eróticas –que no porno– donde se la veía ataviada y sobre una cama luego de una sesión sado-maso.

Estas consideraciones podían llevar a pensar de que Lisina se sentía bien con la actividad que le daba de comer, sin embargo, a poco de pasar algunas horas, rumores de todo tipo fueron surgiendo entre sus conocidos e incluso de su manager y de su propio novio.

“Últimamente sus problemas de salud mental se hicieron más agudos; ella había tenido un par de intentos de suicidio y estuvo bajo tratamiento. Además era alguien que veía defectos en todas partes, en las personas que la rodeaban y en ella misma, su percepción era absolutamente negativa y sus depresiones duraban días, a veces teníamos que aplazar actuaciones que ya estaban contratadas, con todo lo que ello significaba”, confió su agente artístico. Y agregó: “Muchas veces le pedí que pidiera ayuda psicológica y me lo prometía pero nunca lo hizo”.

Su novio también hizo declaraciones en esta dirección: “No sé qué podría haberla ayudado, quizá un psicólogo. Yo se lo sugerí varias veces pero nunca me respondía sobre eso”, dijo Rustam M., quien luego señaló que la infancia de Kristina había sido muy dura. “Todos sus problemas venían de la niñez, era huérfana y su madre adoptiva la sacó de un orfanato pero al poco tiempo la devolvió”, describió.

En los videos en los que se la ve entrando a su edificio, nada hace pensar que Lisina estuviera en un estado depresivo; por el contrario, se la ve distraída, despreocupada y sus movimientos son ligeros y descansados.

Estas imágenes llevaron a los investigadores a mantener abierta la posibilidad de que no se trató de un suicidio. Un hecho casi casual podría echar algo de claridad a aquello que habla sobre la soledad que decía sentir la actriz porno. Sus conocidos dijeron que no creían que tuviera problemas de dinero, sin embargo Rustam M. pidió dinero para el funeral de su novia en sus cuentas de redes sociales.

Algo allí, podría conjeturarse, no estaba muy blanqueado y alguien está solo cuando no puede confiar en otrxs. Hasta el momento, entonces, la noticia de la muerte de Kristina Lisina o Kriss the Foxx recorrió todos los portales y se saciaron algunos apetitos sobre ese mundo –al decir de muchos, algo “oscuro”–, pero las vidas de quienes allí se mueven probablemente sigan tan ocultas como siempre.

 

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