Sociedad

Taller escritura Nueva Oportunidad

La tormenta

Jaquelina Orellana conoció el programa Nueva Oportunidad en el Club Reflejos, en el distrito Noroeste de la ciudad. Cada semana comparte el taller de escritura de la Cooperativa La Cigarra con 15 jóvenes para sumar herramientas y hábitos de convivencia que la lleven a una vida mejor


Jaquelina Orellana*

Eran las 3 de la madrugada cuando desperté por un fuerte trueno, el miedo por la tormenta no me dejaba dormir a pesar de que estaba muy cansada y tenía mucho sueño. En un momento empecé a sentir algo extraño. Noté que mi cuerpo parecía haberse quedado dormido, mientras q mi mente todavía seguía despierta. Consciente de todo. Al rato empecé a notar y a sentir como me iba desprendiendo de mi cuerpo, quedé flotando en el aire y de allí podía verme. Mejor dicho, ver mi cuerpo acostado en la cama durmiendo. Sentía mucho miedo, creía que había muerto, pero… ¿Cómo? No entendía nada, quería hablar, gritar, darle unos sacudones a mi esposo para que se despertara, pero nada. No podía, no tenía voz, no tenía nada. Y la tormenta, esa tormenta horrible que no paraba, tras un gran refucilo vino un fuerte trueno. Aparecí afuera, flotaba en el aire, no sentía la lluvia. Todos los techos de las casas comenzaron a volar.

Desde arriba podía ver a todas las personas que estaban en sus casas, gritos, llantos. Miré hacia la mía y vi a mi esposo que me hablaba y sacudía mi cuerpo para que despertara, pero nada. Me resigné, tal vez había muerto. Miré hacia el cielo y una gran luz de un refucilo me encandiló.

Cuando pude ver, estaba en otro lado. Era un lugar muy lindo, con mucho césped, árboles, flores hermosas y en el medio un lago. Comencé a mirar todo alrededor y aparecieron muchas personas que se dirigían hacia mí. Me asusté y empecé a entrar en pánico porque varias de las personas que estaban ahí eran conocidas y ya habían fallecido. Me rodearon y me pedía que llevara mensajes a sus familias. Tenía terror, no quería escuchar todas esas voces, se encimaban y comenzaron a asfixiarme, hasta que no pude respirar.

BOOOOOOMMMM. Otro trueno me hizo saltar de la cama y al fin despertar con un largo suspiro: el corazón a mil por horas, transpirada y cansada como si hubiese caminado o corrido mucho. Tenía mucho miedo, no entendía lo que había pasado.

¿Fantasía o realidad? ¡Qué más da, es inevitable! Si pudiera interpretar todos los sueños que tengo, seguro llegaría a conocerme mejor.

*Orellana conoció el programa Nueva Oportunidad en el Club Reflejos, en el distrito Noroeste de la ciudad. Cada semana comparte el taller de escritura de la Cooperativa La Cigarra con 15 jóvenes para sumar herramientas y hábitos de convivencia que la lleven a una vida mejor. Acompañados por periodistas de El Ciudadano se animan escribir. Hablan de su barrio y su familia, de aventuras con amigos, recuerdos lindos (y no tantos) de la infancia y muchos temas más que fueron surgiendo luego de ir conociendo distintos autores como Gabriel García Márquez, Julio Cortázar, Abelardo Castillo, Mauricio Rosencof, Osvaldo Soriano o Eduardo Sacheri, entre tantos otros.

En Santa Fe hay 17 mil chicos y chicas como Jaquelina, en situación de vulnerabilidad, que son alcanzados por esta política de contención que capacita y busca un ingreso al mundo laboral.

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