Ciudad

Caso Larrabure

La teoría de los dos demonios y amenazas a una fotógrafa

Organizaciones de derechos humanos, sociales, políticas, sindicales y estudiantiles se manifestaron frente a la Cámara Federal de Apelaciones de Rosario en “repudio al intento de reflotar la teoría de los dos demonios con el caso Larrabure”. Hubo un incidente con una reportera gráfica de La Capital


Organizaciones de derechos humanos, sociales, políticas, sindicales y estudiantiles se manifestaron este miércoles frente a la Cámara Federal de Apelaciones de Rosario en “repudio al intento de reflotar la teoría de los dos demonios con el caso Larrabure”. En ese contexto, un grupo pequeño de personas defensoras de represores también dijo presente y amedrentó a la fotógrafa del diario La Capital Celina Mutti Lovera.

Las organizaciones de derechos humanos se encontraron esta mañana con el grupo que exhibía carteles con la leyenda “Larrabure somos todos”.

Mutti Lovera llegó antes de las 9 hasta la sede de la Cámara Federal de Apelaciones de Rosario, en Entre Ríos 435. Cuando la fotógrafa de La Capital comenzó a hacer las primeras imágenes, uno de los hombres que formaba parte de ese colectivo se le acercó y comenzó a fotografiarla. Fue entonces que Mutti Lovera le reclamó por tal acción que sintió como amedrentadora y le pidió que borrara el registro que el mismo manifestante llegó a mostrarle en su teléfono celular. En eso se acercó otro hombre que se llevó el móvil del primero como para dar por terminada la discusión que en ese punto se desarrollaba.

Celina Mutti Lovera dijo al Sindicato de Prensa Rosario que ella trató de “no mostrarse tan vulnerable como se sentía en ese contexto” al hablar con quien la fotografiaba mientras cumplía con su trabajo.

Desde la Comisión de Libertad de Expresión del Sindicato de Prensa expresaron la gravedad que reviste el hecho de fuerte tono amedrentador, más aún si se tiene en cuenta que provino de un sector que reclama por el freno al proceso de juzgamiento de los genocidas y a quien molesta el trabajo de lxs periodistas destinado a mostrar lo que ocurre.

Dos demonios

Las organizaciones de Derechos Humanos convocaron a la concentración en Tribunales. “Primero quisieron hacer una audiencia secreta, sin que lo sepan nadie más que los impulsores de esa aberración jurídica, pero ahora que nos enteramos, tendrán que escucharnos desde la puerta, donde haremos un repudio a este intento de reflotar la teoría de los dos demonios”, plantearon a través de un comunicado de prensa, desde el Espacio Juicio y Castigo.

Según los organismos de Derechos Humanos detrás del pedido de reapertura del caso Larrabure “se esconde una nueva embestida de los sectores pro dictadura para frenar el proceso de juzgamiento a los genocidas”.

Desde Juicio y Castigo señalaron que “pretender reabrir un caso que ya fue juzgado en su momento sin ningún impedimento ni obstáculo, como si fuera un crimen de lesa humanidad, lo constituye una aberración jurídica”, ya que, explicaron, “para que un hecho pueda ser considerado crimen de lesa humanidad debe ser cometido por el Estado o con la aquiescencia de éste, cosa que no ocurrió en este caso”.

Por el coronel Argentino del Valle Larrabure, quien había sido capturado tras una acción insurgente del Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP), realizada en la Fábrica Militar de Villa María en 1974 –y que se suicidó durante su detención–, hubo un proceso judicial durante 1975 y 1983, con condenas de entre 4 y 15 años de prisión incluidas.

Tras la aparición del cadáver de Larrabure, el Ejército Argentino montó por un lado una operación de prensa en aquellos años con el objetivo de conmover a la opinión pública, y para por otro desatar un serie de secuestros, seguidos de torturas, asesinatos y desapariciones.

“Además de que ya es cosa juzgada, por lo que su reapertura violaría el principio de que no se pueden realizar dos juicios por los mismos hechos, lo que ocurrió con Larrabure es que se suicidó”, afirmaron los organismos de derechos humanos. Y añadieron: “Así lo demostraron las primeras pericias que se realizaron en su momento, antes de que el Ejército montara una pantomima sobre el cadáver de Larrabure, con el objetivo justificar una sanguinaria cacería de militantes populares”.

“Con este caso, lo que pretenden es sentar en el banquillo de los acusados a militantes populares de la década del setenta, y echar por tierra 40 años de jurisprudencia que convirtieron a la argentina en un ejemplo mundial en materia de derechos humanos”, remarcaron en el comunicado.

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