Ciudad, Edición Impresa

La solidaridad venció al frío

Por Luciana Sosa.- Ex Combatientes, la GUM, Red Solidaria y Promoción Social recorrieron la ciudad entregando comida y abrigo a quienes dormían en la calle durante el invierno. Los operativos continuarán hasta fin de año.

El invierno fue una etapa crítica para los rosarinos que durmieron en la calle, pero la voluntad y solidaridad de organismos municipales, sociales y ciudadanos de cada zona tuvo una fuerza mayor y hoy al menos 10 personas ya no viven en la calle. Además, un hombre de 68 años está a punto de recuperar la visión y casi 300 personas han encontrado refugio en las noches más críticas. Desde la GUM, pese a que ya pasó el frío más crudo, afirman que la asistencia continuará durante lo que resta del año.

“Hemos realizado un trabajo en conjunto sumamente satisfactorio que superó las expectativas en cuanto a la carga horaria que teníamos dentro de las entidades. Y eso nos llena de orgullo”. Así resumió Mariano Savia, titular dela Guardia UrbanaMunicipal, el resultado del operativo puesto en marcha el 23 de junio y que cada noche llevó a integrantes de la comitiva formada por estos grupos a asistir con comida caliente a quienes duermen en la calle y otros necesitados. Paralelamente, el grupo Red Solidaria de Rosario unió voluntarios todas las noches a las 20 en la plaza San Martín para repartir –termo con agua caliente en mano– sopa, mate cocido y té con galletitas a quienes lo necesitaran.

“Desde el 23 de junio montamos un dispositivo de relevamiento sanitario cuya evaluación fue sumamente positiva en cuanto a resultados y en la dinámica de trabajo que se realizó entre el sector público y el privado, porque además dela Secretaríade Promoción Social del municipio yla Guardia Urbanatambién trabajaron, y muchísimo, los ex Combatientes de Malvinas y organismos no gubernamentales como Red Solidaria, entre otros que se fueron sumando con su aporte”, detalló Savia. Además destacó que en este invierno no se sumaron personas a la calle, según los datos registrados desde el inicio de las actividades.

A su vez, el funcionario mencionó que fueron acompañados por equipos del Sies que atendieron a aquellos indigentes que necesitaban asistencia médica.

Savia remarcó: “El eje importante de esta labor fue no esperar la crudeza del invierno a pleno para comenzar con las tareas de asistencia, lo cual nos permitió aceitar el circuito y que la gente vaya conociendo nuestra propuesta. Aquí fue donde contamos con un gran apoyo de los ex combatientes, porque ellos llevan años trabajando con esta modalidad”.

En tanto, el funcionario le agradeció a la ciudadanía por la ayuda que aportó. “La gente fue acercándonos donaciones desde el primer día y con eso se pudieron entregar unas 4.500 prendas de abrigo que repartimos entre los que nos esperaban cada noche y entre algunas personas que se acercaban a pedir una ración de comida para llevar también a su casa, donde no tenían nada para cenar”, señaló.

Sobre esta observación, Savia aclaró que la asistencia de este circuito integrado por varios organismos no sólo fue para quienes pernoctaron en la calle. Según comentó, “una vez unas chicas estaban esperando el colectivo, muertas de frío, y se iban a su barrio; habían estado pidiendo monedas en el centro. Entonces nos pidieron algo de comida, y se llevaron un poco a su familia”.

Diez que tienen techo

Savia subrayó que en medio de la labor asistencial se encontraron con diez casos de personas que estaban totalmente desamparadas, viviendo a la intemperie. “Estas personas salieron de la calle, ahora tienen un techo y no volverán a estar a la deriva”, apuntó. Según explicó el funcionario, en estos casos llegaron a la instancia de perder su hogar por conflictos familiares. Es por eso que se trató cada situación con mucha delicadeza y esos lazos quebrados por razones infinitas y propias de la intimidad de cada núcleo familiar se pudieron recomponer, por lo que cada uno de ellos volvió a dormir en una cama junto a sus seres queridos.

Por otra parte, se trasladó a unas 285 personas a los refugios de la ciudad y hubo otros casos en los que no se logró que dejaran la calle, ya que por distintas problemáticas lo han tomado como estilo de vida.

“Las 285 personas que pudimos derivar fueron a refugiarse en espacios como Sol de Noche, el refugio municipal, Casa Amiga (destinado al cuidado de mujeres y menores) y Remar”, enumeró.

En tanto, hubo otros casos en los que la ayuda alimenticia fue bien recibida pero no así la propuesta de tener una cama donde dormir.

“El 40 por ciento de quienes visitamos no se quiso ir de ese lugar en la calle: muchos aseguraron que estaban ahí por elección, otros porque se sienten libres al estar en la calle, y otros tantos dijeron estar acostumbrados a este modo de vida. Es por eso que les brindamos comida y abrigo, asistencia médica en el caso de que la necesitasen y los dejamos seguir allí. Claro que cada uno de los que se quedó en la calle por su propia decisión fueron mayores de edad, ya que a los menores se los derivó a los refugios”, aclaró.

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