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La soja se viene con récord

Desde la Bolsa de Comercio de Rosario estiman que la producción nacional de granos llegará a las 80 millones de toneladas, de las cuales 50 corresponderán a la oleaginosa, en detrimento de trigo y maíz.

Pontón consideró que las medidas del gobierno perjudican la producción agropecuaria, pero incentivan la siembra de soja.
Pontón consideró que las medidas del gobierno perjudican la producción agropecuaria, pero incentivan la siembra de soja.

La Bolsa de Comercio de Rosario estima una producción nacional de granos cercana a los 80 millones de toneladas, de los cuales 50 corresponden a soja. El intervencionismo, la fijación de precios y la sequía redujeron la producción de trigo y maíz, lo que tendrá una leve inferencia en el precio de los productos de consumo popular como el pan y los fideos según Rogelio Pontón, director de investigación y estudios económicos de la Bolsa de Comercio de Rosario, quien consideró que las medidas del gobierno perjudican a la producción agropecuaria pero incentivan la siembra de soja, que se exporta casi en su totalidad.

Argentina es el tercer productor mundial de soja, precedido por Estados Unidos y Brasil. En el cuarto lugar se encuentra China, que produce sólo 15 millones de toneladas anuales, por lo que necesita comprar a los principales productores. Pontón adelanta una cosecha récord.

—¿Cuáles son las perspectivas del sector agroindustrial para la campaña en curso?

—La campaña empezó mal por la baja producción de trigo, pero estimamos que puede llegar a los 80 millones de toneladas con una cosecha récord de soja. De esta producción, sólo se utilizan para consumo interno unos 20 millones. Estos números son prematuros, sin embargo puedo afirmar que estamos mejor que la campaña anterior, en la que se produjeron 60. Aún así, estamos muy por debajo de los 96 millones de 2007.

—¿En qué cultivos se hace más notoria la disminución de la producción en los últimos años?

—En el trigo y el maíz. Lo que nos perjudica en gran medida ya que de ellos dependen muchos productos de consumo interno como son todos los derivados de la harina y el aceite. El control de precios sobre estos productos desalienta a los productores ya que el precio máximo del kilo de fideos determina el precio máximo de su materia prima. Esta campaña se sembró un 50 por ciento menos de trigo que hace dos años.

—¿Esta disminución de trigo y maíz es resultado de un aumento de la producción de soja?

—En primer lugar, la soja y el trigo no se eliminan entre sí. Uno es de invierno y el otro de verano. La disminución de la siembra de trigo se debe a los impuestos, el intervencionismo del Estado y a las barreras a la exportación. A esto hay que sumarle la sequía por la que no se puede culpar a nadie. Donde sí hay un juego de suma cero, es con la soja y el maíz. Si aumenta la producción de uno disminuye la del otro. La soja le ha ido quitando espacio al maíz y esto, para la economía del país no es bueno. La diversificación siempre es más segura que invertir todo en un solo producto. Pero el productor sabe que la soja es el único producto sobre el que prácticamente no va a tener problemas porque se lo exporta casi en su totalidad. Este año se debería haber incentivado la producción de maíz, pero con una retención del 20 por ciento más impuestos, precios máximos y barreras a la exportación, nadie quiere sembrar.

—¿Por qué cree usted que el gobierno no incentivó la producción de maíz?

—El hecho es que en definitiva al Estado nacional le conviene que se siga sembrando soja. Al ser principalmente para consumo externo, garantiza el ingreso de divisas de las que dependen el resto de las industrias.

—¿En qué medida perjudican las retenciones al mercado de granos?

—A diferencia de otros mercados, este es uno que tiene lugares que permiten concentrar la oferta y la demanda, como son las bolsas de Rosario, Buenos Aires, Bahía y Córdoba, de las cuales, por volumen, la más importante es la de nuestra ciudad. Estas negociaciones entre oferta y demanda son dirigidas por corredores de granos que son en definitiva los que marcan los precios. Las retenciones sobre el trigo, el maíz y la soja han perjudicado la fijación de estos precios que dependen a su vez del mercado internacional. Como se han aplicado en los últimos años, los impuestos a la exportación separan los precios que se registran en los mercados internacionales y los que se registran acá, separándonos del resto del mundo.

—¿Eso a la larga termina afectando el buen funcionamiento del mercado?

—Hay que tener en cuenta que la producción de granos es muy dispersa, hay muchos productores a lo largo y a lo ancho del país. Por otro lado, la demanda está muy concentrada. Son menos las fábricas o las empresas compradoras, lo que les da mayor poder en el mercado. Los corredores logran concentrar la oferta para que haya un mayor equilibrio. De aquí su papel fundamental en el buen funcionamiento del mercado.

—¿Por qué es tan importante la producción agropecuaria para la Argentina?

—La soja hoy es el principal producto de la balanza comercial argentina, de este grano provienen la mayor parte de las divisas de nuestro país. Las industrias de manufactura (MOI), que producen autos, maquinarías, etcétera, exportan sus productos pero son más los que hay que comprar en el exterior para la producción de esos autos. El déficit en divisas de las industrias MOI fue cercano a los 28 mil millones de dólares. ¿De dónde salen esas divisas? De la producción agropecuaria. A su vez, en un país con una inflación endémica como es la Argentina, la gente recurre a una moneda confiable, como es el dólar. Y el sector que genera los dólares es el campo.

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