Ciudad, Edición Impresa

hilvanando la crisis

La situación de la industria textil divide a referentes locales

La Cámara de las empresas de indumentaria rosarinas negó que las importaciones crezcan en 2017 pero admitió baja en ventas.


La situación que atraviesa la industria textil en la ciudad marca diferencias entre referentes del sector. En las últimas horas se conocieron preocupantes datos a nivel nacional en torno del empleo, ventas e ingreso de ropa del exterior. Sin embargo, el titular de la cámara que nuclea a las empresas de indumentaria rosarinas le restó importancia a las cifras.

La Asociación Obrera Textil (AOT) denunció esta semana que la actividad industrial sufrió más de 3.600 suspensiones en todo el país y cerca de 1.500 despidos en el último tiempo por el cierre de casi una decena de establecimientos, como consecuencia de la falta de la acumulación de stocks y apertura de las importaciones.

Hugo Benítez, secretario general del gremio, señaló que el relevamiento se llevó a cabo en 108 empresas. El informe menciona entre las firmas que cerraron y dejaron a sus trabajadores en la calle a “Zytex; José Garraza, Broderie Suiza, Edolan, Tassutti SRL, Textil Elotex, Galitex, Vecchi Godoy, Fábrica Argentina de Etiquetas y Sedler Hermanos”.

Benítez mencionó que la capacidad instalada en la actividad textil alcanzó “en diciembre de 2015 el 80 por ciento según ventas efectivas”, pero un año después eso “se redujo a 60 por ciento, desglosadas en un 40 por ciento de ventas y un 20 por ciento en stocks”.

En tanto, un informe de la Cámara Argentina de la Mediana Empresa (Came) había revelado que las ventas de indumentaria en los comercios minoristas bajaron 2,2 por ciento en enero frente al mismo mes de 2016. Y más tarde se supo que las importaciones de ropa crecieron, en kilos, un 70,7 por ciento. El alza más fuerte se verificó en suéteres, trajes, bufandas y ropa para bebé. Al mismo tiempo, el precio promedio por kilo se redujo un 23,6 por ciento en dólares, lo que supone un daño todavía mayor para el empleo local. Sin embargo, los precios de los textiles subieron en los comercios un 37,3 por ciento en 2016, según el índice de precios de la ciudad de Buenos Aires.

En el caso del calzado, el consumo también cayó 2,2 por ciento y las importaciones avanzaron 22,8 por ciento en enero de manera interanual. A pesar de las mayores importaciones, el año pasado el precio del calzado subió 29,3 por ciento.

Diferentes

Los datos son leídos de disímil manera por dos de los referentes empresariales del sector más importantes de Rosario.

Para Elías Soso, vicepresidente de Came e histórico dirigente textil, los números no hacen más que pintar de cuerpo entero la delicada situación.

“En el caso de las importaciones, el incremento no sólo afecta al sector textil. También golpean a los fabricantes de telas y las hilanderías. Habría que extremar las medidas de protección para ver si podemos modificar lo que está sucediendo. Y no hablamos de que se traen insumos, sino prendas terminadas. Muchos talleres ya han amainado su producción, tanto de camisas como de jeans y todo tipo de pantalones”, agrega.

Soso también mencionó que el creciente ingreso de ropa no bajó los precios en el mercado, tal como se esperaba. “Fijate el caso de Levis. Traen todo de afuera y es carísimo. El importador gana mucho más”, dijo. Y agregó que en el mundo textil, a diferencia del calzado, aún no se dieron grandes cierres en Rosario. “Igual, está claro que fabricar menos repercute en el salario de los trabajadores”, señaló.

No tan mal

Francisco Carranza, titular de la Cámara Industrial de la Indumentaria  de Rosario, entregó otra visión. La entidad agrupa a casi todas las marcas más importantes de Rosario. En ese grupo se ubican Sólido, Unimog, Laundry, Idrógeno, This Week, Blue Market y Nasa, entre otras. Las firmas cuentan, en general, con confección propia, aunque también tercerizan parte de la producción a pequeños y medianos talleres que se han ido especializando y brindan servicio a varias empresas.

Para Carranza el incremento en las importaciones que se registra en mediciones públicas y privadas obedece a que han mejorado los controles en el ingreso de mercadería al país.

“El público estaba acostumbrado a la mercadería barata que entraba a mansalva. Veníamos de muchos años de contrabando a precios viles. Y toda esa oferta de ropa ahora ha desaparecido. El año pasado se produjo un quiebre con un freno abrupto en el ingreso. Ahora se están autorizando más importaciones con las nuevas colecciones. El tema es que esa ropa tiene precios más altos porque se pagan más impuestos. Pero la verdad es que en términos de volúmenes la importación cayó este año”, sostuvo el dirigente.

Carranza, quien es titular de la firma Sol Mujer, mencionó luego que el cierre dominical de los locales de las cadenas de supermercados ubicados en los shoppings (algo que la Justicia revirtió en formal parcial) golpeó en los niveles de empleo.

“La afluencia de gente cayó y eso hizo perder puestos de trabajo, lo que después no se recuperó. Por ejemplo, nosotros que tenemos locales en el Alto, Portal y el Libertad quedamos con menos gente. Antes necesitábamos cuatro personas para cubrir todo el día. Y ahora tenemos dos, una para cada turno”, confió Carranza, que emplea a 60 personas.

El empresario admitió que la venta (medida en unidades) cayó en enero y febrero. Pero explicó que para tener un panorama más claro de cómo seguirá el sector el resto año habrá que aguardar algunos meses más.

Zapatos rotos

El empresario Elías Soso señaló que el crecimiento y diversificación de las importaciones también está golpeando a la industria del calzado. “Nosotros tenemos que incorporar más tecnología, pero hay que proteger a la producción local y bajar la presión impositiva y fiscal”, dijo el dirigente. Según se conoció la semana pasada, la caída de ventas por la desaceleración económica y la apertura de las importaciones provocó el cierre de tres empresas del sector en la región. Se trata de las firmas Pirri, de Acebal; Jandy y La Huella, de Rosario, que dejan a 30 trabajadores en la calle.

Este cierre se suma al de Primeros Pasos –ubicada en Zavalla– donde en diciembre llegaron los telegramas de despido para sus operarios. Así, se suman unos 50 puestos de trabajo perdidos en la provincia en el rubro calzado, que engrosan los más de 4 mil que se cayeron en el país desde diciembre de 2015.

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