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Otra vez

La pared de un pozo de obra cayó sobre pasillo de viviendas

El desprendimiento ocurrió en Brown al 1600. Un obrero resultó herido y destruyó caños de luz y gas. Vecinos afirmaron que hicieron numerosos reclamos y no fueron escuchados, y que dos meses atrás pasó algo igual.


Una medianera de un pasillo que linda con una obra en construcción se desmoronó en la tarde de ayer impidiendo el acceso a una de las viviendas y cortando los caños de gas y electricidad. El derrumbe ocurrió apenas pasadas las 14 en Brown al 1600, del que resultó herido un obrero, que afortunadamente está fuera de peligro. En el lugar se hicieron presentes personal de Guardia Urbana Municipal, Litoral Gas, una ambulancia y el jefe de Obras Particulares, quien determinó la clausura temporal de la obra hasta tanto esté garantizada la seguridad del lugar. Los vecinos denunciaron que un hecho similar ocurrió hace dos meses, al derrumbarse otra de las medianeras, por el cual asentaron varios reclamos pero nunca obtuvieron respuestas de las autoridades. Miriam es arquitecta y estaba sentada en su escritorio cuando desde la ventana de su casa ve caerse sobre el frente la pared del pasillo que comparte con Verónica y Damián, sus vecinos de atrás. Eran las 2 de la tarde cuando Verónica, quien permanecía en cama a causa de una neumonía, se sobresaltó al oír un estruendoso ruido y asustada llamó a su pareja. Minutos antes, la encargada de limpieza del pasillo, había terminado sus quehaceres y logró ingresar a la vivienda, evitando lo que podría haber sido una tragedia.

Historia repetida

“Es la segunda vez que pasa, hace dos meses se cayó la otra medianera y rompió la pared y reja de adelante. Desde agosto del año pasado estamos reclamando porque el edificio en construcción supera la altura permitida para el lugar, pero desde Obras Particulares nos dijeron que el pasillo no corría riesgo”, contó Verónica, quien vive desde hace 10 años en uno de los cuatro departamentos del pasillo de Brown 1661.

El ingreso a su casa quedó completamente bloqueado por la pared que se derrumbó en su totalidad sobre el pasillo, dejando el pozo de construcción a la vista, y cortando los caños de gas y electricidad. En tanto, personal de Litoral Gas se hizo presente en lugar y cortó el suministro por seguridad. “No sólo no puedo entrar a mi casa, sino que vamos a quedarnos sin gas. Menos mal que estamos en mayo y falta mucho para el invierno”, ironizó Damián, propietario de la vivienda que comparte con Verónica (ver aparte), quien señaló que el responsable de la constructora se hizo presente una hora después del incidente, pero no hubo diálogo.

En tanto, el ingeniero a cargo del área de Estructuras de Obras Particulares, Carlos Hyon, se acercó al lugar para constatar lo sucedido y clausuró parcialmente la obra. Según aseguró, las viviendas están fuera de peligro y ante el reclamo de los vecinos se comprometió a apersonarse nuevamente esta mañana para realizar una segunda evaluación. Los escombros fueron removidos y en su lugar se construirá una pasarela para que los propietarios puedan transitar por el pasillo e ingresar a su vivienda.

Un peligro inminente

“Lo que más bronca me da es que teníamos razón”, agregó Damián. Según relataron los vecinos desde agosto del año pasado vienen efectuando numerosas denuncias en Obras Particulares, Defensoría del Pueblo y Distrito Centro para reclamar por una situación a la que consideraban insegura. Incluso llegaron a una mediación con la empresa constructora, pero todo quedó en la nada.

La denuncia principal radicó en que el edificio a construir supera la altura permitida para la zona, que es de 23 metros, es decir unos 7 pisos aproximadamente. En su lugar, la empresa Consiar alzará ahí 12 pisos, con cocheras en el subsuelo y planta baja. “Cuestionamos el Código Urbano, fuimos a Obras Particulares, nos dijeron que la altura estaba contemplada porque estamos en zona de completamiento, es decir que mediante el pago de un canon se habilita a la constructora a alcanzar la altura de los edificios de la misma cuadra. El problema es que estamos en el centro de manzana y este edificio nos tapa todo el sol. Además, al ser zona de barranca, el suelo no resiste el peso de un edificio de tal magnitud”, denunció Verónica.

Por su parte, la directora de Obras Particulares, Lorena Plano, señaló a este diario que revisará el expediente el lunes, pero que “la ordenanza establece la posibilidad de completar la altura en relación a los edificios existentes que se encuentren en ese tramo”, por lo que, en principio, la constructora no estaría infringiendo ninguna normativa.

“Cuando hace dos meses se cayó la primera medianera, ninguna autoridad se hizo presente. Hicimos denuncias, nos dijeron que no había peligro y pasó esto. Nos cuesta volver a confiar”, concluyó Damián.

Mal consejo

Damián Verzeñassi es médico especialista en salud y medio ambiente, docente de la UNR e impulsor de los Campamentos Sanitarios, la práctica de final de carrera de Ciencias Médicas. Ha trabajado con vecinos de Pueblos Fumigados y es defensor del medio ambiente, pero no le gustó la recomendación que le dieron. Vive hace 10 años en la vivienda de pasillo que comparte con su novia Verónica, con quien forma parte de la Red de Hogares Verdes. En su casa tienen un techo verde, cultivos y huertas orgánicas.

Compramos estas casas por las características que tenían las mismas. Si elegimos otra forma de vivir, por qué tenemos que tolerar estar rodeados de cemento”, cuestionó Verónica. “Por mi profesión me di cuenta que está construcción no estaba bien, pero cuando fuimos a reclamar a Obras Particulares nos dijeron que si no queríamos construcciones nos fuéramos a vivir al campo”, advirtió Verzeñassi.

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