Ciudad, Edición Impresa

Domingo negro

La otra tragedia inexplicable

Un año atrás fallecían las hermanas Melani y Florencia Aranda, que estaban en la taza del juego la “Vuelta al Mundo” que se desprendió y cayó al vacío. El hecho volvió a enlutar a la ciudad a solo a días de la explosión de calle Salta 2141.


A sólo cuatro días de que haya ocurrido la peor tragedia en la historia de la ciudad, la explosión del edificio de Salta 2141, otra tragedia igual de inexplicable enlutaba la ciudad. Hoy se cumple un año de la tarde en la que murieron dos hermanitas: Florencia (12) y Melani Aranda (14) cuando se desprendió y cayó al vacío desde más de 30 metros una taza del juego la Vuelta al Mundo en el parque Independencia. A las 15 realizarán un homenaje en bulevar Oroño y 27 de Febrero, a metros de donde se produjo el fatal “accidente”.

Las chicas habían llegado desde Rafaela, de donde eran oriundas, para pasar ese fin de semana en Rosario junto a sus padres, Cristian Aranda y María Mercedes Acosta, y una hermana menor, Jackeline, quien estuvo internada durante días en el Hospital de Niños Víctor J. Vilela con fractura de pelvis y de la pierna derecha.

“Tenemos que aprender a convivir con este dolor, marcar una etapa y arrancar una nueva vida. No quisiera que a otra familia le pase lo que me pasó a mí, por eso quisiera que ese parque no se vuelva a abrir nunca más. Yo sé que los que tenían la concesión del parque están haciendo todo lo posible por volverlo a abrir”, dijo el papá de las chicas fallecidas.

Según contó la abuela de las chicas, Zulma, la familia llegó a Rosario después de participar de un congreso evangélico en Villa Gobernador Gálvez. Aprovecharon para pasar por la casa de una familiar, esposa de un taxista. Era el Día del Niño y el Sindicato de Peones lo celebraba en el Internacional Park parque Independencia, en una fiesta para los hijos de los afiliados. Tenían la posibilidad y las chicas no lo dudaron. Nadie podía imaginar que la diversión iba a convertirse en tragedia.

¿Qué pasó?

La causa judicial por la que se investiga el hecho continúa su trámite. Todavía la Cámara de Apelaciones debe responder los recursos de los cuatro procesados por el hecho, que son el operador del juego la Vuelta al Mundo, el apoderado del International Park, Adrián Osella; el entonces director de Inspección municipal, Gregorio Ramírez, y una inspectora del distrito Centro, Norma Rais, en cuya área asignada estaba el parque de diversiones.

En ese marco, la fiscal del caso, Cristina Herrera, pidió además rever la falta de mérito que benefició a otro funcionario municipal, Alejandro Abud. En tanto, la ex directora de Control y Gestión de Concesiones de la Municipalidad, Hilda Gontín, negó responsabilidades por lo ocurrido y sostuvo que el alcance de su cargo estaba ajeno al control de juegos, y resultó sobreseída en la causa por la jueza Correccional Marcela Canavesio.

La fiscal Herrera confió que en el corto plazo la causa tendrá novedades. No lo dijo, pero está claro que el aniversario vuelve a poner bajo la lupa pública tanto lo que ocurrió, como la investigación y la situación de la causa.

“En este momento está apelado el procesamiento. Ya contestaron las partes, sólo falta el querellante y por lo tanto suponemos que lo que va a faltar es la resolución de la Cámara en breve”, detalló sobre la apelación presentada por los cuatro procesados.

Y recordó: “Las pericias agregadas, ya sea la de parte, que fue solicitada por la fiscalía cuyo costo solventó la Procuración, como también la pericia oficial solicitada por el juez de la causa, coinciden en cuanto a sostener que la causa principal por la cual sucede el hecho luctuoso que estamos investigando es precisamente la falta de mantenimiento de los aparatos y góndolas que se sostenían de esa rueda”.

Peritajes contundentes

El resultado de los peritajes mecánicos a la rueda gigante confirmó la falta de mantenimiento del juego. El informe señaló además fallas de montaje, e incluso advirtió que, además de la taza que se precipitó, donde estaban las dos nenas fallecidas, había otras cuatro que tenían riesgo inminente de desprenderse y caer.

“No hubo una tragedia mayor porque actuó el factor suerte, de casualidad. Acá estamos ante una falta de mantenimiento. Con los controles necesarios se podría haber evitado. Creo que hay que descartar la responsabilidad del fabricante, ya que en el manual se indica cómo debe ser el mantenimiento y esto no se cumplió. Hay que poner la mirada tanto sobre el concesionario del sitio como sobre la falta de controles por parte del municipio”, apuntó la fiscal.

El reporte pericial es contundente, señaló que “con un diseño correcto” se podría haber incluido un seguro que evitara que el tornillo de sujeción se saliera. Sin embargo, se aclara que ese diseño incorrecto “no invalida la necesidad de realizar una inspección periódica programada que podría haber detectado esta anomalía”, lo que implica la falla humana.

De los peritajes surgió el dato de que la taza en la que estaban las hermanas Aranda era la número cuatro y tenía otro tornillo flojo a punto de salirse completamente; pero también la número ocho estaba deformada en una parte, y “la punta de eje desplazada de su posición de trabajo y torcida”; en la nueve “la punta de eje se encontraba cerca de desprenderse”; y en la dieciocho “se advirtió que el tornillo (de sujeción lado oeste) se encontraba flojo y faltaban cinco vueltas y un cuarto para salirse completamente”.

El peritaje detalló luego “la mecánica o secuencia de eventos que desencadenaron el accidente”, comenzando por el aflojamiento del tornillo de sujeción de la punta de eje del lado oeste, “en su totalidad, por acción del constante balanceo de la canasta y movimiento relativo entre los anillos externos de la rueda, proceso desarrollado durante un período de tiempo prolongado en forma progresiva”.

“Al continuar este aflojamiento en el tiempo y al no existir un elemento de retén o seguro del tornillo se produce el desplazamiento de la punta de eje. Al continuar el deslizamiento de la punta de eje, el tornillo se afloja libremente siendo desplazado contra la cazoleta. Se desvincula del soporte y cae, al no haber sido detectada esta anomalía por el personal de mantenimiento. Anormalidad que podría ser previsible con un mantenimiento programado y adecuado”, concluyó la fiscal.

“La rueda era una tómbola”

“Lo más importante de todo es que el juez correccional Juan Carlos Curto dictó los procesamientos sin tener las pericias –que él mismo había encomendado– mientras el perito estaba haciendo el informe. Es decir, Curto resolvió la causa y dictó medidas sin saber por qué se cayó la góndola del parque. Luego de que fue presentada la pericia, se determinó que la rueda cayó porque había falta de mantenimiento y por una falla en el diseño del juego”, explicó Froilán Ravena, abogado de Emiliano, operador del juego ese día y uno de los procesados por la tragedia del parque.

El letrado detalló que había otras góndolas que estaban a punto de caerse por tener los pernos flojos. “Diez minutos antes que Emiliano manejara el juego de la Vuelta al Mundo, había estado otra persona. La rueda era una tómbola, sólo se trataba de saber a quién le tocaba la desdicha. Le podría haber pasado a cualquiera y podría haber sido mucho peor aún”, concluyó Ravena.

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