Ciudad

El alimento de las orugas

La Oruguita: un proyecto familiar que busca multiplicar jardines para repoblar Rosario con mariposas

Fernando y su familia comenzaron este camino en la etapa más dura del confinamiento por la pandemia, el año pasado. Se suma a proyectos que existen en la ciudad y la principal idea es ampliar las ganas y fomentar diversidad de plantas nativas hospederas y nutricias


“Con un solo plantín no alcanza”, dice Fernando Rial al explicar el proyecto familiar surgido hace un año. ¿De qué se trata? De llenar de mariposas la ciudad. Para eso se necesitan plantas nativas y hospederas de las orugas que luego, tras pasar por la etapa de pupa, se convertirán en mariposas. Es que esas orugas son voraces, y para poder llegar a la metamorfosis necesitan comer de 20 a 30 hojas cada una. ¿Cómo se llama el proyecto? Repoblación de mariposas en Rosario. ¿Quién lo fomenta? La Oruguita, el nombre elegido por Fernando, Yanina, su hijo Nahuel de 7 años y el bebé Facu.

Fernando explicó a El Ciudadano que La Oruguita nació en pandemia. Junto con Nahuel pasaban muchas horas de aislamiento observando la planta de asclepia curassavica de su jardín y siguiendo el proceso de metamorfosis de las orugas hasta que se convierten en mariposa. En este caso era de la especie Monarca. No se quedaron en testigos, y se propusieron ser protagonistas: armaron plantines, crearon perfiles en redes sociales, comparten experiencias y comenzaron a comercializar las plantas para fomentar “jardines” de mariposas. De la Monarca pasaron a la Heraclides Thoas, una especie –característica por sus colores negro y amarillo– que a Fernando lo regresa a la infancia: “Me trae muchos recuerdos porque las veía siempre volar sobre los cítricos de mi abuela”, dice, y es que se también es conocida como Mariposa de los Naranjos.

 

Mariposa Monarca.
Oruga de Monarca.

 

La familia, de Echesortu, comenzó el proyecto cuando su único contacto con la naturaleza era el patio de la casa y la terraza, debido al cumplimiento de la inicial cuarentena obligatoria por la pandemia de covid-19. “Era hasta una forma de distraernos, hacíamos videos, los compartíamos, y así empezamos también a ofrecer plantines”, dijo el hombre. Comercializan el “alimento” de las mariposas, pero dice que les interesa más enseñar el proceso de la mariposa y los cuidados que requieren las plantas más que ganar dinero con ellas.

“Nuestro principal objetivo es repoblar la ciudad nuevamente con mariposas, lo que más nos dicen las personas es que están encantados con el proyecto porque les trae muchos recuerdos de la infancia y yo puedo decir de mi parte lo mismo. De chico, vivía observándolas en el patio de mi abuela. Volver a esas experiencias, y que nuestro hijo pase por lo mismo, al igual que los de muchas personas que día a día se van sumando para aprender y vivir estas experiencias, es algo mágico”, indicó Fernando y agregó que tienen un grupo de Facebook llamado Repoblando Mariposas Rosario donde quienes adquieren los plantines cuentan su experiencia, suben fotos o consultan sus dudas. “Entre todos nos vamos ayudando y orientando para que cada planta y oruga esté en buenas condiciones para cumplir su ciclo”.

Un proyecto que se suma a otro y juntos vuelan alto

En la ciudad ya existe otro proyecto que busca la repoblación de mariposas en la ciudad. Se lleva a cabo en las escuelas, busca el incentivo desde los más pequeños por los coloridos bichitos y se puede encontrar también en el Jardín de los Niños.

Sembrando mariposas: el sueño de poblar la ciudad con monarcas, espejitos y otras especies

Fernando explicó que no conocía la iniciativa que viene desde 2014 hasta que surgió la Oruguita. “Cuando empezamos a hacernos más conocidos e interactuar con más personas pudimos adentrarnos mejor y conocer que ya había un proyecto en la ciudad. Nuestra idea es sumar”, aclaró.

El pasado 21 de febrero realizaron una liberación de mariposas en el Rosedal (Parque Independencia). “Se sumó mucha gente y también participó Nina Onocko, la diseñadora que trabajo en el Rosedal”, explicó haciendo referencia a la paisajista que trabajó en 2017 en el proyecto de reconversión.

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Con una sola planta no alcanza

Para tener mariposas hay que crear jardines. “Para atraer a las mariposas monarcas, hay que tener consciencia de que cada oruga come de 20 a 30 hojas y que si se tienen uno o dos plantines, primero se los puede dejar crecer y esperar a que den semilla, para luego sembrar más y de esta manera, con la llegada de la primavera, puedan tener el alimento necesario para las orugas”, advierte Fernando.

“Otra de las recomendaciones que damos es que dejen varias plantas en macetas, para poder observar el proceso de solo algunas orugas que están en las plantas madres, plantas que están en la tierra o en macetas más grandes, dependiendo de si tienen patio o terraza, que se encuentren en la naturaleza, donde la ley trófica hace su trabajo y la biodiversidad trabaja para generar un equilibrio en el ecosistema. Así no van a sufrir por la falta de alimento y van a poder observar conscientemente el proceso de las orugas que fueron sacadas de las plantas madres, para alimentarlas con las macetas que prepararon especialmente para albergar esas orugas”, explica.

“Es importante que esto quede claro porque ayuda a que no solo uno pueda estar tranquilo, ya que es estresante estar pendiente del alimento de las orugas cuando es poco y no alcanza, sino a que las orugas no tengan que ser adoptadas por otras personas para ser alimentadas, porque en muchas ocasiones por ese tipo de acciones que las personas creen que es bueno para las orugas y terminan perjudicando a la especie. Muchas veces nos llegan casos de personas que adoptan orugas y se les mueren… y eso se debe a muchos factores. Uno de ellos es que la oruga se había alimentado de una planta que contenía veneno o con calabaza, y todas estas prácticas terminan perjudicando a las orugas en su proceso. Es triste cuando una persona que tiene una planta sana y adopta orugas de otra que la alimentó con una una planta con veneno (quizás ni lo sabía), se lleva la sorpresa de que se le mueren las orugas o no llegan a formar la crisálida, y esto no es por falta de alimento, sino que ya venían envenenadas. Les pasa a muchos, por eso queremos informar que nuestras plantas no contienen ningún tipo de químicos que puedan afectar a las futuras orugas”, se vanagloria Fernando.

Más mariposas en el cielo

La Oruguita está ampliando la producción de plantines de Asclepias curassavicas (planta exótica) y otras especies nativas para hospedar a las orugas de mariposas Monarca, como el Tasi (Araujia sericifera), Plumerillo negro (Oxypetalum solanoides), Asclepias mellodora (nuestra Asclepias Nativa). El objetivo es agregar plantas nativas a los jardines.

“También estamos preparando plantines de otras especies nativas para atraer a otras mariposas que están en nuestra zona, como la Agraulis vanillae (Espejito), que se hospeda en la Passiflora Caerulea (Mburycuyá). Otra nativa que estamos preparando a menor escala es una variante de la Aristolochia para atraer a las Battus polydamas (Borde de oro). Y vamos a ir preparando nutricias nativas para que las mariposas adultas y otros insectos y polinizadores se puedan alimentar y libar en ellas”, concluyó.

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Huevo, oruga, crisálida o pupa y finalmente mariposa

“Desde el huevito son de 3 a 5 días hasta que nace la oruga, dependiendo del clima. Tienen que pasar unos 15 días de la oruga comiendo. Crece hasta un cincomil por ciento en tamaño. Y ahí empieza a estar pronto a verse la crisálida”, indicó Rial.

El proceso de oruga a monarca –metamorfosis- dura casi un mes. La crisálida se forma verde y con los días se va tornando cada vez más oscura, acercándose a los colores de la mariposa, que saldrá con las alas un poco pegadas pero enseguida alzará vuelo al tiempo de tomar fuerzas en esta nueva etapa de vida.

 

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