Espectáculos

Arte transformador

La música como herramienta de acercamiento social en medio del aislamiento obligatorio

El colectivo de artistas local Canción Urgente recorre la ciudad llevando bolsones de comida y ayuda a quienes más lo necesitan. Ezequiel Salanitro, conocido como Choza, contó cuáles son las actividades que están llevando a cabo y repasó la historia de este grupo que lleva dos años de trabajo


Arte: El Ciudadano

En el marco del aislamiento social preventivo y obligatorio imperante, los trabajadores independientes entraron en una compleja crisis económica, entre ellos, los artistas. Muchos empezaron a buscarle una vuelta y las redes sociales se colmaron de transmisiones en vivo. Músicos y músicas realizan shows a la gorra virtual que si bien no se acercan a las presentaciones en vivo ni resuelven el problema de fondo, sostienen un contacto con el público y acompañan durante la cuarentena. Pero qué pasa con los artistas que están por fuera del sistema, los que se las rebuscan tocando en la calle o en el colectivo, porque para ellos la complejidad es aún mayor.

Las distintas asociaciones que acompañan y sostienen a los artistas, en conjunto con la Municipalidad de Rosario y el Gobierno de la Provincia de Santa Fe empezaron a articular algunos canales de ayuda pero muchos de esos artistas alternativos no figuran en las nóminas. En los últimos meses, el colectivo de artistas Canción Urgente se encargó de llevar adelante ese relevamiento y alcanzarles bolsones de comida, entre otras ayudas, a quienes están por fuera de esos margenes.

“Lo que hicimos fue ir directamente al territorio, acercarnos a los músicos que estaban postergados, a los que no les llega la información. Les acercamos ayuda que brindan las asociaciones y la Secretaría de Cultura y también lo que conseguimos en colectas que hacemos nosotros. Primero tiene que ver con un compañerismo y también con la necesidad. Les llevamos un bolsón de alimentos básicos a gente que vive en situaciones complejas y que la cuarentena los afecto mucho”, apuntó Ezequiel Salanitro, más conocido como Choza, ex Sikarios y actual músico del trío local Los Bardos que también apuntó que todos y todas las que quieran participar o hacer una donación pueden hacerlo a través del Instagram y el Facebook oficial de Canción Urgente.

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“Cuando la rueda dejó de girar –dijo el músico en relación con el aislamiento– hubo trabajos que no fueron tenidos en cuenta, los músicos además son docentes particulares y tampoco pueden dar clases. Los centros culturales donde tocamos van a ser los últimos en abrir. Las clases de música o arte son difíciles de dar online”.

Canción Urgente tenía aceitado el trabajo en territorio. Hace dos años que gran cantidad de músicos y músicas trabajan en dicha asociación con la que llevan a cabo distintas acciones solidarias, la más conocida es, seguramente, El Frazadazo, un show con el que cada invierno juntan frazadas para hacerlas llegar a quienes las necesiten. “Somos un montón de artistas que entendemos que la música es una herramienta. La usa la industria, la usas para conmover o en el peor de los casos entras en esa cosa snob de la estrella de rock. Nosotros entendemos a la música desde otro lugar: como una herramienta de acercamiento social”, apuntó el músico y docente.

“Con Canción Urgente empezamos a armar desde el minuto uno, trabajando con Movimiento Solidario, lo que es El Frazadazo. Después se sucedieron un montón de eventos, todos con fines solidarios, pero algunos bien concretos de territorio. Una vez hicimos El Pañalazo, donde juntamos pañales y leche en polvo y lo llevamos a Empalme Granero, donde festejamos el Día del Niño. Para eso también hicimos un relevamiento de los merenderos, ahí surgió Los Merenderos Unidos, que hoy funciona en la Biblioteca Empalme Norte y le dan de comer a unas 500 personas los lunes y los miércoles. En ese mismo lugar tenemos un taller de música y producción. También el año pasado empezamos en la Unidad Número 6 haciendo un taller de composición y producción que dan Flor Croci y Pablo Pino”, enumeró.

Las acciones que lleva a cabo Canción Urgente son muchas, entre otras, dan clases de música popular (guiados por composiciones rosarinas) en las escuelas y algunos talleres específicos, para los que trabajan junto a la Secretaría de Cultura Municipal. Además acompañan luchas como la de las chicas de AMAR que cuentan con ellos tocando en sus aniversarios o la del mercado popular La Toma, entre otras.

Pero la pandemia lo cambio todo. El trabajo en territorio es algo que Canción Urgente tiene aceitado, hace dos años que recorren los barrios, que llevan comida a los comedores escolares y merenderos; que triangulan entre gente que puede donar cosas y gente que las necesita armando una red.

“No sé, está en la naturaleza de cada uno, yo hablo con la gente y encuentro que estamos conectados con alguna acción solidaria. Y creo que estos tiempos sirven mucho para eso. Cuando me recibí daba clases de música de manera informal, cuando entré a las escuelas me di cuenta que encontré una estructura para poder desarrollar mi vocación de militancia. Para mi el micrófono y el escenario son para decir, para acompañar, para adherir. Pero siempre desde la militancia, desde el compromiso”, apuntó el músico que hizo la salvedad que en los eventos musicales también hacen el ejercicio el abrir los micrófonos para que las bandas que participan no se definan por su poder de convocatoria.

Para Choza, esta es una forma de ver la vida y entre la gran cantidad de cosas que le pasaron o que hizo que pasaran cuenta con orgullo que el año pasado acompaño una de las primeras sentencias favorables de la Ley Brisa a nivel nacional. Dicha ley otorga una pensión a los niños cuyas madres fueron victimas de femicidio. “Era un alumno mío. Me hice muy cercano a su abuela Rosa, que es hermosa. De esas mujeres que sentís que la gente en vez de mirar Tinelli tendría que estar una hora escuchándola. Un día me paró en la escuela y me contó su historia. Hablé con servicios sociales, hable con gente de Anses, después Tribunales Federales, el Instituto de la Mujer, unas abogadas de desarrollo social que me dieron una mano. Hoy los chicos pueden disfrutar de ese beneficio. Yo soy el profe de música”, recordó dando un ejemplo de una militancia que estos músicos llevan adelante arriba y abajo del escenario.

“Cuando vez que la gente que la pasa mal piensa en poner un comedor para darle de comer al vecino, te das cuenta que el ser humano es eso, no el que viene a pisarte la cabeza o que quiere competir. El concepto de caridad nos lo impusieron, no es dar lo que sobra. Tenemos que tener otra moneda de cambio, ver las cosas de otra manera”, concluyó.

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