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La memoria ganó: el Zona Oeste ya tiene sus murales

Tras denunciar censura del consejo directivo, alumnos pintaron el pañuelo blanco de las Madres.

Finalmente, con las aguas más quietas después de los cruces de versiones y acusaciones, alumnos del Instituto Zona Oeste consiguieron ayer comenzar a pintar los murales en conmemoración del Día de la Memoria, la Verdad y la Justicia. Estudiantes, e incluso vecinos que se acercaron a colaborar, iniciaron las tres pintadas: una en la planta baja de la escuela, sobre el portón de la esquina; otra en el interior, y la tercera en un paredón que está frente al colegio, que es de gestión privada. Tras denunciar censura por parte del consejo directivo de la institución a los bocetos presentados por los adolescentes, la obra que se emplaza en el interior de la escuela incluye el pañuelo blanco que hace tiempo ya es la inconfundible identificación de las Madres de Plaza de Mayo.

“Todo transcurre muy tranquilo, sin problemas”, aclaró la presidenta del centro de estudiantes de la escuela, Cecilia Charrieri, a este diario. La estudiante explicó que en el mural de la planta alta del colegio finalmente pudieron incluir el pañuelo blanco que, de acuerdo a lo denunciado por los alumnos y el propio director del colegio, Arístides Álvarez, le había impugnado el consejo directivo. El motivo principal de la pintada de la planta baja, en tanto, fue el de una cara con los ojos y la boca tapados por manos, que alude a la censura y al “no te metás”. El que se realiza enfrente, por su parte, se basa en el brazo blandiendo cadenas rotas que también había sido objetado, un ícono, además, del mítico y ya disuelto grupo de rock Los Redonditos de Ricota. 

Con vecinos, la participación de la murga Los Memoriosos, la actuación de grupos de rock integrados por alumnos y ex alumnos, más la proyección del documental “El Rosario de Galtieri” –realización de los periodistas Carlos del Frade y Néstor Sappietro–, la jornada transcurrió esta vez sin sobresaltos. A excepción, claro, de los numerosos medios de comunicación que se acercaron al lugar y que antes, con la difusión de la controversia, contribuyeron a revertir las impugnaciones denunciadas. Con todo, el único de los murales que pudo finalizarse ayer fue el de la planta baja, mientras que los restantes se culminarán en los próximos días.

“Esperemos que con el transcurso de las horas se tranquilice todo”, confió el director Álvarez, aún dolido por el tenor del comunicado del consejo de la escuela en el que “le pegaron con todo”. El docente rescató en cambio el apoyo recibido de parte del gremio de los educadores privados, Sadop, que ayer manifestó mediante una nota su “más profundo repudio” a los hechos ocurridos en el Zona Oeste. El texto del sindicato agrega que “tal como lo demuestra el comunicado atribuido a la comisión directiva de la institución, la arbitrariedad y el autoritarismo vuelven a aparecer de manera reiterada en importantes sectores de la sociedad”. Álvarez confió en que, tras la marcha atrás de las impugnaciones a los estudiantes y el cruce de acusaciones, la convivencia y el respeto mutuo retornen a la comunidad educativa de calle Sucre al 600.

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