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Cuestión de fe

La Lepra se salvó otra vez en el final

Perdía 1-0 ante Talleres, pero como sucedió en el Clásico o con Colón, anotó en la última jugada y festejó.


Otra vez sobre la hora. Otra vez fuera de casa. Este Newell’s parece no resignarse nunca. Sabe que los partidos siempre le pueden dar una chance. Es una cuestión de fe. Y a partir de esa creencia ya son varios los partidos donde festejó en el final.

Esta vez fue empate, pero por cómo venía la mano y el buen presente del rival (Talleres acumula 8 partidos sin perder), el punto se celebra casi como una victoria.

La Lepra no claudicó, nunca pensó que esa chance desperdiciada por Scocco en el descuento era el último tiro. Y por eso hubo una más, con un centro de Formica que encontró Amoroso. Y a pesar que el ex Olimpo pintaba más para villano que para héroe, la fe del equipo le permitió poner la cabeza y sellar un empate que vale más que un punto.

Antes hubo un partido que tuvo al agobiante calor como factor. Lo administró mejor Talleres, que dominó desde el mediocampo con Gil, Guñazú y Reynoso, ante un Mateo que bancaba solo la parada. Scocco no ligó y desvió un centro intrascendente a la red.

LO BUENO. El equipo no se resigna nunca, busca hasta la última jugada con la idea que el gol puede llegar y eso ya le dio muchos puntos. Volvió Moiraghi y la defensa mejoró. Y Quignon mostró que es titular indiscutido con su presencia.
LO BUENO. El equipo no se resigna nunca, busca hasta la última jugada con la idea que el gol puede llegar y eso ya le dio muchos puntos. Volvió Moiraghi y la defensa mejoró. Y Quignon mostró que es titular indiscutido con su presencia.

Pero Osella entendió que los cambios debían ser inmediatos. Y con las dos modificaciones en el vestuario torció el rumbo. Quignon justificó rápidamente la apuesta del DT y se adueñó del mediocampo. Y el trámite cambió, para bien. Después, empatar fue mérito a no resignarse nunca. A pensar que estar arriba en la tabla no es casualidad. Y por supuesto, a una cuestión de fe.

EL DT BAJO LA LUPA: Diego Osella. La apuesta inicial para reemplazar a Maxi Rodríguez por Fertoli y el doble cinco conformado por Mateo-Prediger no le resultó. Pero esta vez acertó con los cambios en el vestuario y el ingreso de Quignon fue clave.

EL PITO: Fernando Rapallini (5). No tuvo ninguna jugada polémica y amonestó cada vez que el partido podía complicarse y por eso sacó seis amarillas. Algo lejos de las jugadas. Las únicas fricciones discutidas se produjeron lejos de las áreas.

LO MALO. Como sucedió en los últimos partidos hubo lagunas donde el equipo parece perder energía. Amoroso anotó, pero no lo salva de otro partido flojo. Scocco no puede retomar el nivel de antes de la lesión.
LO MALO. Como sucedió en los últimos partidos hubo lagunas donde el equipo parece perder energía. Amoroso anotó, pero no lo salva de otro partido flojo. Scocco no puede retomar el nivel de antes de la lesión.

Osella: “Equivoqué en el planteo, pero lo corregimos”

Diego Osella tuvo méritos con los cambios que hizo en el entretiempo que le permitieron a Newell’s revertir un partido adverso. De la misma manera que falló la semana pasada con las variantes ante Banfield, esta vez su acierto le permitió a la Lepra conseguir un gran punto sobre el final.

“Hicimos un primer tiempo donde estuvimos estáticos y en donde Talleres nos manejó el balón de la manera que quiso. Entendimos que teníamos que cambiar o no tendríamos chances. Los ingresos de Quignon y Figueroa nos dieron volumen de juego y el partido se dio vuelta”, explicó.

Y también tuvo autocrítica. “Me equivoqué en el armado. Nunca le encontramos la posición a Gil y a Reinoso y, sin hacernos daño, llegábamos tarde siempre y no tuvimos control del balón. Guiñazú estuvo muy libre. Se pusieron en ventaja por un accidente, pero merecidamente porque el control era de Talleres. Pero lo revertimos y si uno hace un balance general el resultado fue justo”, aseguró.

Newell’s volvió a anotar sobre el final, pero el DT no cree que eso sea casualidad. “Haberlo encontrado fue el premio a la búsqueda, a no bajar los brazos. No es casualidad que hemos ganado entre cuatro o cinco partidos arriba del minuto 80”, comentó.

En cuanto a la firma de su contrato que se dilata, el DT bromeó: “Tengo un ofrecimiento firme de Atlético Acebal. Estoy esperando, ya va a llegar esa reunión. Nos juntaremos y hablaremos, estamos todos muy contentos. Pasamos una primera etapa muy dura en el club y hoy, sin sobrarnos nada, estamos en una posición de privilegio. Tuve algunos sondeos, pero me quiero quedar en Newell’s. Estoy muy contento con el grupo, con la dirigencia y con ver feliz a la gente”, concluyó.

El equipo no se rinde

Anotar goles en los últimos minutos del partido parece ser una constante en este Newell’s de Osella. El buen estado físico, la confianza, el impulso desde el banco o simplemente el destino.

La realidad es que de 13 partidos que el equipo disputó en este torneo, en seis convirtió un gol en los últimos 15 minutos que le permitió sumar puntos importantes. Y tres de esos tantos llegaron incluso en el descuento, en esos minutos agregados por el árbitro que para la mayoría ofrecen poco y nada, pero para la Lepra representan una oportunidad que ya le dio siete puntos fundamentales.

Ya en el inicio se vio esta tendencia. En el estreno ante Quilmes fue victoria con un penal de Scocco a los 40 minutos del complemento cuando el partido se moría 0-0.

Y el Coloso también fue testigo de este impulso del equipo en los minutos finales y vio dos triunfos 1-0 que llegaron por goles tardíos. Frente a Tigre anotó Formica a los 30 minutos del complemento y con Gimnasia fue Figueroa, a los 32.

Obviamente el más festejado y recordado será por mucho tiempo el tanto de Maxi Rodríguez a los 48 minutos del Clásico disputado en Arroyito, que significaron tres puntos y sacarse de encima una mochila muy pesada.

Y la Fieera repitió ante Colón, también fuera de casa. Fue a los 48 minutos del complemento para otra gran victoria 2-1 justo el día de su partido 200 con la rojinegra.

Los partidos para Newell’s no duran 90 minutos. Terminan cuando el árbitro pita el final. Por eso ante Talleres el gol del empate llegó a los 50 minutos. Y se festejó.

Uno por uno leproso

Pocrnjic (5). No tuvo demasiado trabajo y en el gol pudo hacer poco.

Advíncula (5). Muy contenido en la primera parte y así perdió su mejor arma: la proyección en ataque. Cuando el equipo se la jugó, lo liberaron y generó peligro.

Formiliano (5). Sin un referente claro de área estuvo atento a las diagonales de los delanteros.

Moiraghi (6). Muy firme en el mano a mano. Impuso presencia física y llevó el equipo adelante. Una de las figuras.

Paz (5). Buenas y malas ante Palacios o Araujo. No pasó al ataque, no es su fuerte.

Mateo (5,5). En una tarde donde pesó el calor, sacó aire y piernas, Pomelo no bajó el ritmo nunca.

Prediger (4). Lento, sin resolución en ataque. Perdió en la lucha del mediocampo. Salió en el entretiempo.

Amoroso (5,5). Irresoluto. Corre y corre, pero el rival no se preocupa porque se marca solo. Había hecho poco para sostener su presencia en el campo de juego, pero apareció de cabeza y salvó su tarde con el gol del empate.

Formica (5,5). No pudo imponer su juego. No tuvo socios. Pero a su favor, buscó siempre, no se resignó. Terminó cansado.

Fertoli (4). No es Maxi, pero hizo poco para no hacerlo extrañar. Salió en el entretiempo.

Scocco (4). El único que generó algún riesgo con remates desde afuera. Anotó el gol en contra con el que ganaba Talleres y falló sobre el final desde una posición clara.

Quignon (7). Marcó presencia con el quite y la distribución. Bien físicamente, es titular indiscutido. La levantada de Newell’s fue a partir de su ingreso.

Figueroa (5). Ingresó con entusiasmo, pero se fue desdibujando.

Matos (-). Entró para buscar por arriba, pero no pudo imponerse.

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