El Hincha

Boxeo femenino

La Leona Bustos y un combate para quedar en la historia

La rosarina defenderá este sábado el título mundial de peso ligero de la Federación Internacional de Boxeo en Estados Unidos ante la irlandesa Katie Taylor.


Victoria “Leona” Bustos, la boxeadora rosarina campeona mundial de peso ligero de la FIB, se entrenó  a full en el gimnasio del Club Social y Deportivo Mar del Plata y entre guantes de box y bolsas, se tomó un tiempo para dialogar con El Hincha de cara a la pelea que protagonizará este sábado en Estados Unidos. La cita será en el estadio Barclays Center de Brooklyn ante la irlandesa Katie Taylor, donde Bustos defenderá el título mundial peso ligero de la Federación Internacional de Boxeo.

En caso de ganar se traerá su cinturón y también el de la Asociación Mundial de Boxeo (AMB) de su oponente. La irlandesa Katie Taylor lleva disputadas 8 peleas, todas ganadas; mientras que la rosarina cosecha 22 y tiene sólo 4 derrotas. El duelo se verá por TyC para la Argentina y por HBO en el mundo desde las 23.

Se podría decir que su incursión en el boxeo fue de casualidad. Iba caminando por la calle y se encontró con un panfleto en la calle en el cual se anunciaba un festival en el club Sportivo Alberdi. Así que se acercó al club de calle Araoz en la zona norte de Rosario y pensó “que lindo deporte, yo puedo ser campeona del mundo”.

También puede haber sido el destino que la llevó ahí. Sin saberlo, su padre y sus tíos habían sido boxeadores amateurs, algo de lo que se enteró cuando ya estaba entrenando.

En aquel entonces y con 21 años, la Leona trabajaba en un supermercado y se decidió por jugársela. El lunes siguiente al festival se contactó al gimnasio para empezar a boxear. “Llamé y el entrenador me dijo que no le enseñaba a mujeres, pero yo le dije que iba a ser campeona del mundo”, recordó.

Su primer entrenador fue Tito Unzúa, a quién no le quedó otra alternativa que aceptar a esa joven que tenía los objetivos clarísimos. “El me enseñó todo el mundo del boxeo. Yo nunca le había pegado a una bolsa”, confesó Bustos. Al mes estaba haciendo su primera exhibición y a los dos meses debutando en su primera pelea como amateur. Hoy es la actual campeona del mundo de peso ligero.

El título lo adquirió en el 2013 ante Ana Laura Esteche, a quien derrotó por puntos en el estadio de Sportivo América, y lo defendió en cinco oportunidades. La última también fue en casa, ante María Soledad Capriolo, con triunfo por puntos en fallo unánime. Ahora va por la sexta victoria en una de las plazas más importantes del mundo, Estados Unidos. La pelea se dará en Brooklyn ante la irlandesa Katie Taylor.

“Estoy muy contenta y orgullosa de representar a Rosario y al país”, afirmó la Leona. Y reveló que todas las peleas son difíciles y distintas, por lo que junto a su equipo están trabajando para poder quedarse nuevamente con el cinturón. “Pase lo que pase, yo estoy feliz”, aseguró. Y explicó como son los entrenamientos cuando se avecina una pelea: “Siempre estudiamos a la rival, las falencias que tiene y lo bueno”.

Sabiendo que su fuerte se caracteriza por el trabajo de contragolpe, el traslado de sus piernas y la mano izquierda, se preparan y trabajan para ganar. Sin embargo, asegura que por más que se estudie y se analice todo a la perfección, las peleas son todas distintas y difíciles y, además “pueden cambiar y tenemos que adecuarnos a los imprevistos”.

“Cuando suena la campana, te sacan el banquito y uno se queda sólo”, supo decir Oscar “Ringo” Bonavena, uno de los mejores boxeadores de las historia. Y la Leona lo cita. Sin embargo, no está sola. En su equipo la acompaña además de su hermano su técnico Rodolfo Cañete Mikoliunas y su preparador físico “el Ruso”, a quien define como “un gran equipo”.

“Yo pienso que es un deporte totalmente individual en el mal sentido. Nosotros tenemos un equipo y un montón de gente, pero te sacan el banquito y te quedas solo”, reflexionó.

Supo practicar muchos deportes antes de experimentar con el boxeo. Se subió al ring a los 21 años y no se bajó más. “A diferencia de los otros sentí que el boxeo era para mí. Me hace sentir completa, lo llevo en la sangre”, confesó Bustos.

De cara al combate de mañana se mostró emocionada, pero confesó que la apasiona pelear sin importar el lugar donde lo haga: “Amo hacerlo acá en Rosario, prácticamente todas fueron acá. Pero siempre es lindo viajar, también para que te conozcan. Estoy muy feliz de ir a Estados Unidos, porque es una de las plazas más grandes, pienso que llegamos a lo máximo”.

La Leona va por todo. Este sábado intentará retener su título y quedarse con el de la irlandesa Taylor para volver a Rosario más campeona que nunca.

Guantes desiguales

El boxeo femenino tiene una larga trayectoria en Argentina y sus comienzos podrían fijarse la noche del 5 de diciembre de 1997, en la que una joven formoseña llamada Marcela Acuña se animó a combatir con Christy Martin y cambió para siempre la historia de un deporte de marcada tendencia machista.

Contra todos los prejuicios, a los 21 años “La Tigresa” sentó las bases para que el 25 de marzo de 2001, la Federación Argentina de Box (FAB) oficializara su reglamentación. Y desde ese comienzo, Argentina se convirtió en el país con mayor cantidad de boxeadoras campeonas mundiales de la historia (21).

“Yo siempre digo que las mejores boxeadoras son argentinas, las más duras. No por algo somos el país que más campeonas del mundo tiene. Eso habla de un logro muy importante de la mujer argentina, que prácticamente sin nada llegamos al objetivo que es tener un título del mundo”, comentó la Leona Bustos.

Sin embargo, eso no se refleja en la realidad y la desigualdad de género en el deporte continúa como una premisa, principalmente desde lo económico. “Existe una gran diferencia entre el hombre y la mujer en el deporte. Nosotras no ganamos ni el uno por ciento de lo que gana la bolsa de un hombre. Es totalmente diferente”, afirmó Bustos, y confesó que no puede vivir del boxeo a diferencia de muchos hombres campeones del mundo.

“En mi caso, yo no puedo vivir del boxeo, lo tomo como un complemento. Gracias a mi familia puedo estar donde estoy y llegar a donde llegue. Porque sin el apoyo de ellos no podría trabajar diez horas y venir a entrenar seis”, argumentó.

Una cuenta pendiente, de las tantas, que se tiene con las mujeres. Algo que en algún momento va a modificarse.

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