Política

La foto de la pobreza del Indec también está retocada

Especialistas económicos cuestionaron la nueva forma de medición del organismo estatal que arrojó una baja en la pobreza.


El Indec sorprendió al anunciar este jueves una baja de la pobreza de 4,6% en el segundo semestre de 2017 en comparación con igual período del año previo. El presidente Mauricio Macri fue el encargado de hacer el anuncio y celebró que el indicador de pobreza haya bajado al 25,7% y el de la indigencia al 4,8% desde el 6,1% de 2016. Son construcciones estadísticas que sacan una foto a la realidad y que, esta vez, le permitieron al gobierno nacional dar una buena noticia. El problema es el lente de la cámara que toma esa imagen.

La metodología de la medición fue cuestionada por referentes del Centro de Economía Política Argentina (Cepa) y el Centro de Estudios Económicos y Sociales Scalabrini Ortíz (Ceso). Ambos organismos de análisis pusieron la lupa sobre el cambio en la proyección de la Encuesta Permanente de Hogares (EPH) y un aumento poco creíble en los ingresos de los trabajadores no registrados que ponen en tela de juicio las comparaciones con los períodos anteriores y las conclusiones que se sacan.

La medición del Indec se hizo en base a una EPH (Encuesta Permanente de Hogares) que amplió la cantidad de adultos en cada vivienda. Andrés Asiain, de Ceso, y Julia Strada, de Cepa, coincidieron en diálogo con <<El Ciudadano>> en advertir que esta modificación incrementa el dato de ingresos de cada grupo familiar, por lo que arroja datos más benévolos.

“La EPH se hizo sobre hogares donde la cantidad de adultos es superior a la de menores. Eso impacta en el índice de pobreza”, dijo Asiain en referencia a que hay mayor peso de los integrantes del grupo con ingresos por sobre los que no lo tienen. Strada agregó que esta modificación de la EPH fue realizada en agosto de 2016, sumando adultos y restando menores de 18 años.

Por otra parte, el Indec tomó como base un aumento promedio de los salarios en negro del 34% en 2017 respecto de 2016. Este número es llamativamente superior a las mejoras negociadas en las paritarias de los trabajadores formales, que apenas superó el 20%. Este 34% está atado también a la modificación del EPH.

“Parece poco razonable que los ingresos de los informales aumenten tanto más que los formales”, plantó Asiain un interrogante casi de sentido común.

 

Subestimación de tarifazos

Según Cepa, el Indec subestimó el aumento de las tarifas de servicios públicos a la hora de realizar la Encuesta de Gastos de Hogares. “Se está midiendo con las tarifas de 2005”, indicó Strada, aclarando que el Indec actual desestimó la actualización realizada en 2013 por el gobierno de Cristina Kirchner.

La Encuesta de Gastos de Hogares es clave para calcular pobreza, porque determina cuánto de sus ingresos destinan los hogares a cubrir cada rubro incluido en la estadística. Si no se contemplan los aumentos tarifarios de los servicios esenciales, hay un defecto de origen que impacta en el resultado final.

El investigador y profesor de Economía de la Universidad Nacional de Rosario (UNR) Sergio Arelovich agregó que la Encuesta de Gastos de Hogares estima los gastos de vivienda (alquiler o hipoteca más electricidad, gas, agua e impuestos) en el 10% del consumo del hogar, o sea, el porcentaje que se ponderaba en 2005. Hoy, avisa, esa ecuación no cierra: “Si un hogar destina a vivienda 8.000 pesos por mes, este monto sería entonces el 10% de un ingreso que así sería de 80.000 pesos, una cifra lejana a los ingresos de la mayoría de la población”.

 

Arelovich: “La EPH no sirve para medir ingresos”

Sergio Arelovich consideró que las deficiencias en la medición de la pobreza son profundas, desde el punto de vista técnico y más allá de manipulaciones. “La Encuesta Permanente de Hogares (EPH) no sirve para medir ingresos, ya ha demostrado su ineficacia”, expuso. Aclaró, sí, que es efectiva para medir empleo, subempleo y desem-pleo.

Respecto de cómo se calcula la pobreza en la Argentina –hay muchas formas de hacerlo–, el economista cuestionó la composición de la canasta básica alimentaria que marca la frontera estadística entre ser pobre o caer en la indigencia: “Tiene 30 productos. La mayoría de ellos necesitan de algún insumo energético que no se mide, por lo que se infiere que la energía se consigue gratis. Además, esta canasta tiene una composición fuertemente acentuada en carbohidratos y con pocas proteínas”, cuestionó el investigador y docente de la UNR.

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