Edición Impresa, El Hincha

La Fiera, diez años después

Por José Odisio.- Maximiliano Rodríguez mostró destellos de calidad e intentó siempre manejar los hilos del equipo.


“Si diez años después te vuelvo a encontrar en algún lugar, no te olvides que soy distinto de aquel pero un poco igual”. La letra del tema de Los Rodríguez no pudo ser más oportuna. Pasaron diez años, una eternidad para todos, pero una noche volvió. Maximiliano Rodríguez retornó a su casa. Ya no fue una presentación familiar ni un amistoso ante un ignoto elenco extranjero. Ayer fue por los puntos, con un Coloso a pleno, rendido a sus pies. “Olé, olé, olé… Maxi, Maxi…”, fue el recibimiento de los hinchas leprosos apenas pisó el Coloso. Lo esperaban, lo necesitaban. Maxi, visiblemente emocionado, levantó sus brazos de cara a los hinchas y sólo pudo agradecer, con la mano en el corazón, que nadie duda que es rojinegro.

Luego llegó el pitazo de Loustau. Y empezó a jugar. No pasaron muchos minutos para que mostrara su toque distintivo. Arrancó más tirado al medio del campo de juego, no tan pegado a la raya, donde en la previa había mostrado incomodidad. De todas maneras su primera acción ofensiva fue por derecha, casi como un wing. Tal vez recordando su reciente pasado inglés Maxi sacó un centro preciso a la carrera que Figueroa no pudo capitalizar. Con el correr de los minutos comenzó a buscar sociedades. Intentó con Figueroa, también con su amigo Bernardi y cuando pudo con Pablo Pérez. Siempre a un toque, siempre bien ubicado, a otra velocidad. A los 22 minutos tuvo su chance. Esta vez Pablo Pérez se mandó por derecha y le puso un centro preciso que lo dejó de cara al arquero, pero su cabezazo débil fue a las manos de Navarro. Para el lamento de todos.

En la segunda parte tuvo menos participación. Quiso encontrar su lugar cerca del área pero sus compañeros nunca lo pudieron abastecer. Ahí deberá trabajar Martino para que la Fiera pueda marcar la diferencia con su jerarquía y no se pierda en la confusión que tiene muchas veces el medicampo rojinegro.

Volvió una noche. Y esta vez para quedarse para siempre. Maxi Rodríguez está de nuevo en su casa, donde nunca se fue. Donde promete dar lo máximo en la lucha que mantendrá la Lepra en la temporada. Hay una Fiera suelta en al Parque. Valió la pena esperar diez años.

Comentarios