Economía

Economía en llamas

La Federación Agraria Argentina hizo un balance muy negativo de 2018

El presidente de la entidad, Carlos Achetoni dijo que este año fue "muy complejo" para la producción agropecuaria. Además señaló que "en las economías regionales hubo bastante buena producción, pero con muy malos precios, por lo que se produjo un desfinanciamiento"


Foto: gentileza Diario Los Andes

El presidente de Federación Agraria Argentina (FAA), Carlos Achetoni, hizo un balance del año 2018 y dijo que fue muy “complejo” desde lo productivo.

“Al inicio, la pampa húmeda venía de dos años de inundaciones y el último también de sequía, con algunos rebrotes de humedad al final de aquélla, que hizo que los pocos quintales que había se brotaran en los campos, complicando así los rindes”, indicó el gremialista.

Por otro lado, señaló que “en las economías regionales hubo bastante buena producción, pero con muy malos precios, por lo que se produjo un desfinanciamiento”.

Esto, “sumado a la falta de competitividad por el precio del dólar, hizo que no se pudiera exportar como se debía y hubo una suerte de inundación de productos de otros países que compitieron con lo que producíamos nosotros. Eso deterioró a las economías regionales, pero también a la actividad lechera y la porcina”, destacó Achetoni.

En el resumen año sostuvo que luego, a “mediados de año, nos encontramos con una paridad que cambió un poco la situación y generó competitividad, pero llegó cuando los productores ya habíamos malvendido”.

“A esto hay que agregarle que hubo un incremento muy grande de los costos de producción, que motivó que toda la expectativa quedase puesta en que esa competitividad se mantenga; es decir que no se diluya con la escalada inflacionaria”, dijo.

Agregó que “así como también que la campaña que saldrá en los primeros meses de 2019 sea buena, se pueda aprovechar la competitividad para insertar esa producción en todos los bienes exportables y los productores puedan tener la posibilidad de un resarcimiento”.

En paralelo, mencionó que “a lo largo del año, las fuentes de financiamiento resultaron totalmente inaccesibles para los productores más chicos, producto de una tasa de interés muy alta”.

Explicó que “por esta situación, los productores debieron vender los bienes que tuviesen disponibles, para conseguir liquidez, lo que los convirtió muchas veces en rehenes de algún abuso en la cadena”.

Esto sucedió con el ganado, la ciruela deshidratada, los vinos, el trigo y “está pasando también con el girasol que, si bien tienen indicativos de precios, suele pasar que se cobren menos de lo que corresponda, para poder hacer frente a las reinversiones necesarias para insertarse en las nuevas producciones”.

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