Ciudad

Jornada en la Técnica 468

La escuela pública educa por los derechos

Unos 400 estudiantes, profesores y auxiliares educativos participaron de debates, charlas, talleres, radio en vivo y espacios lúdicos. Fueron 12 horas de diálogo, festejos, compañerismo y aprendizaje


La jornada a pleno

 

La comunidad de la escuela técnica Nº 468 Luis Bernardo Laporte, ubicada en 1º de Mayo 1059, vivió este jueves un día especial con la 1ª Jornada “Jóvenes y Escuela en Clave de derechos”. Fueron cerca de 400 estudiantes, profesores y personal educativo auxiliar los que participaron de los debates, charlas, talleres y hasta una radio en vivo programados a lo largo de 12 horas. Acoso en todas sus formas, diversidad, educación sexual, participación política y noviazgos violentos fueron algunos de los temas en los que se comprometieron los chicos con docentes, especialistas y padres. El final fue singular: las madres de la cooperadora llevaron licuadoras e hicieron tragos sin alcohol y hubo música y baile hasta cerca de las diez de la noche.

La jornada arrancó con el discurso de  varios oradores. Uno de ellos es Nahuel Bacigaluppi, en quinto año y presidente del flamante centro de estudiantes. Reivindicó la educación pública “en estos momentos en que está tan bastardeada” y celebró la jornada: “También pueden hacer estas cosas y los chicos participan y los docentes que también formamos parte del sistema, hacemos estas cosas”, agregó Cecilia Dávoli, facilitadora de la Convivencia y coordinadora del Concejo de Convivencia Escolar.

Especialistas de distintas áreas se sumaron con aportes sobre grooming, educación sexual, diversidad, noviazgos violentos y otros temas que despertaron el interés de los adolescentes.

A la tarde hubo otro encuentro especial: los integrantes del Centro de Estudiantes del Instituto Técnico Superior de Rosario contaron su experiencia en militancia estudiantil. “La idea es que los chicos que tienen más años cuenten y entusiasmen a los que todavía les cuesta participar, porque, como todo, es también un ejercicio”, explicó Dávoli.

“Si bien esta jornada fue solamente para los alumnos, ya estamos pensando en las actividades del próximo año en que la institución celebrará su 75º aniversario”, contó entusiasmada la coordinadora.

La actividad contó con el apoyo de la Subsecretaría de Políticas de Diversidad Sexual, la Defensoría provincial de Niñez de la provincia, la Dirección provincial de Bienestar Estudiantil, el Ente de la Movilidad Rosario y hasta la Policía de Investigaciones (PDI). En el último caso, con charlas sobre grooming que se les dio a los chicos.

“Estamos muy contentos por la convocatoria, teniendo en cuenta que muchos de los que asisten a clases en el horario nocturno lo hacen porque trabajan y no pudieron venir”, dijo a El Ciudadano Liliana Beros, vicedirectora.

 

Proyectos, premios y logros

Beros contó también del derrotero de los alumnos y sus logros en base al estudio y trabajo en la escuela: “Presentaron cuatro proyectos en el Conicet y todos fueron aprobados, ahora estamos esperando los fondos para que los chicos los puedan llevar a cabo, uno de ellos consiste en paneles solares para la carga de celulares en la escuela. El año pasado los alumnos del turno noche también  ganaron el premio  “Once mil programadores”, que consiste en un curso de programación y viene gente de afuera a participar. Los estudiantes siempre presentan sus proyectos y así obtienen el dinero para comprar los insumos y llevarlo adelante. “Si bien muchas veces los fondos no llegan en tiempo y forma, y los insumos aumentaron, siempre buscamos la manera para poder hacerlo”.

Bacigaluppi recordó que en 2017 se realizó en la escuela la feria de ciencias y hubo distintos talleres. “Yo pertenezco a la parte de Informática y presentamos el modelo de un auto de juguete hecho por los alumnos que se manejaba solo a través de placas, es decir, el vehículo va programado por una computadora y estaba programado para que avance, frene, pare o doble”.

Otro de los proyectos que presentaron en la feria en 2017 fue una “casa domótica automatizada”. Se trata, según contó Nahuel, de una vivienda en la que las puertas se abren con un censor, como el que se usa en algunos edificios, y en donde las luces del interior se prenden y se apagan también mediante un censor que regula cuando la luz natural alumbra lo suficiente dentro de la casa. “Eso también se puede hacer en una habitación. Es más, lo habíamos pensado para automatizar un aula de la escuela pero ya era como demasiado”, contó Nahuel  entre risas pero sin dejar de mostrar el orgullo que siente al ver cómo los conceptos y conocimientos que incorporan en clase puede llevarlos a alcanzar metas impensadas.

La lista de proyectos que vieron sus frutos es larga: los estudiantes del sector de Informática diseñaron un programa para los preceptores para agilizar su trabajo, que consiste en sacar el porcentaje de faltas y que les diga quién queda libre o está cerca de hacerlo, controlar las faltas y las libretas. “También es para que no se use tanto papel “, enfatizó Nahuel, mostrando otro de los objetivos que es el cuidado del medioambiente.

“Sería informatizar toda la parte de preceptoría”, agregó Dávoli, orgullosa de los logros que día a día consiguen los adolescentes. “Son cosa muy interesantes porque en la vida diaria se puede aplicare en una casa en donde vive gente con movilidad reducida o algún tipo de discapacidad que le impide abrir o cerrar una puerta”, agregó.

 

La “apropiación de la escuela”

Nahuel contó que los ayudó mucho a formar el centro de estudiantes el hecho de ganar el premio Ingenia 2018. El proyecto se llamó Bola abierta y consistía en crear un espacio ocioso dentro de la misma escuela, exactamente en el patio y lograr un espacio amigable para los adolescentes. “Nosotros tenemos entreturnos, la mayoría de los chicos no viven en el centro y la idea era que en ese espacio de una hora y media no estén en la calle, el parque o en el Monumento. Lo ganamos este año”, contó el presidente del Centro de Estudiantes.

A un costado de la sala de Dirección había varios bultos envueltos en bolsas negras. “¡Esos son los puf! Ahora estamos esperando que lleguen las otras cosas. Los alumnos junto con los profesores ya armaron mesas de ping pong y tenemos un metegol. Todo es muy importante porque con cada logro se muestra que en la escuela pública se pueden hacer estas cosas”, concluyó Dávoli.

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