El Hincha Mundial

El espía ruso

La era del fútbol tecnológico


A propósito del aparente batacazo de Japón sobre Colombia (2-1) del martes. Aquella jornada rosarina amaneció menos hostil en lo climático y atento a los pronósticos que auguraban un respiro de temperaturas heladas por un par de días, aproveché para mandar a limpieza mi viejo “ushanka”, el gorro de piel que me acompaña desde mis tiempos en la ex URSS.

En eso estaba cuando arribé a primera hora a lo del bueno de Hiroshi (dicho sea de paso, la etimología del nombre remite a generosidad), el histórico tintorero del barrio, para encomendarle una vez más un trabajo que siempre asume con calidad nipona, aunque no a precio chino. Esta vez, lejos de las largas charlas que solemos mantener sobre cuestiones de geopolítica global, me sorprendió lo escueto y fugaz de su atención.

Le advertí sobre el asunto y sin más señaló un fixture de Rusia 2018 dispuesto sobre el mostrador. Faltaban pocos minutos para el debut de los de Kagawa y su interés no estaba en otra cosa que el 43 pulgadas emplazado para la ocasión en el propio local comercial. Ensayé un gesto de adiós y cuando me aprestaba a desearle suerte me despidió así: “A Colombia le ganamos”, dijo, y a diferencia de lo usual en profecías futboleras análogas, ello sonó, antes que como un deseo, como una certera convicción.

Pues bien, volví al cabo de 24 horas en busca de mi abrigo, ya dispuesto a felicitarlo por su predicción y de paso indagar en los fundamentos (si los había) de su optimismo. Sería complejo resumir en pocas líneas su respuesta, pero palabras más, palabras menos, se explayó con argumentos tan lógicos como inquietantes: el fútbol, hoy por hoy, y más el que viene (explicó) es más tecnológico y científico que humano.

¿Alguien podría suponer que a la hora de incursionar en un Mundial el gigante nipón, a falta de estrellas con habilidades de potrero, renunciara a echar mano a su dominio de la tecnología?

Claro que no, contó Hiroshi, y pasó a describir el asunto: en Japón, los directores técnicos ya cuentan con dispositivos tecnológicos en línea con poderosos servidores que “leen” el partido minuto a minuto a través de la transmisión televisiva y en base a un descomunal caudal de información acumulada sobre destrezas individuales y tácticas (ya muy superior al utilizado para diseñar los juegos de las Play Station), aportan los datos necesarios sobre el desarrollo del cotejo para la toma de decisiones, con mucho mayor eficacia que el olfato o la intuición que los declinantes DT del mundo en desarrollo, por decirlo de una manera liviana.

Hubo más, pero al final de la charla, la última pregunta se caía de maduro: entonces, le dije, “¿Van a ganar el Mundial?…” “No podría asegurarle cien por ciento”, respondió. Pero enseguida agregó: “A veces, hasta el más sofisticado sistema se cae”.

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