Ciudad, Edición Impresa

La eficacia del liquid paper para evitar una derrota

Sin mayoría, el oficialismo debió borrarse del despacho que habilitaba a Lifschitz a aumentar el boleto.

El día del liquid paper. El oficialismo sufrió un duro revés en su primer intento de que se apruebe un aumento del boleto urbano de colectivos, y sus ediles tuvieron que borrar la firma del despacho del proyecto ante la posibilidad de se pudiera tratar ayer mismo en el recinto y se sellaran, definitivamente, con una votación en contra, sus aspiraciones. La postura del edil Oscar Greppi, del propio Frente Progresista, fue el más grande escollo que encontraron los socialistas. Ahora, el tema quedó pospuesto hasta la próxima sesión ordinaria del 8 de abril. Será un espinoso tramo en donde el Ejecutivo deberá remar y remar porque, al menos hasta el momento, no asoma ninguna posibilidad de que obtenga los votos necesarios para imponer su proyecto.

En una ardua, compleja y caliente jornada legislativa, los concejales oficialistas se fueron masticando bronca y farfullando por lo bajo.

La ansiedad del oficialismo por actualizar la tarifa del transporte se encontró con un escollo entre las filas de sus propios aliados. El concejal Greppi (Ari-Coalición Cívica) ya había anticipado, desde que empezó deslizarse esa posibilidad, que no votaría a favor de “un aumento de forma directa sobre el bolsillo de los usuarios” y que propondría alternativas para encontrar otros recursos.

Así, la estrategia parlamentaria del oficialismo comenzó a hacer agua ya que con la rebeldía de Greppi se rompía la paridad de votos y también el posible desempate del presidente del Concejo Zamarini, a favor del Ejecutivo.

Sin una salida clara al problema, en los pasillos del Palacio Vasallo la expectativa de la jornada se centraba en que apareciera “alguna sorpresa”. La primera conmoción fue el ingreso a la comisión de Servicios Públicos de un proyecto del oficialismo que incluía los principales puntos propuestos por Greppi –el cobro de una entrada al Casino y un reajuste del Derecho de Registro y de Inspección (Drei)– pero junto con la delegación del poder del aumento del boleto al propio intendente Miguel Lifschitz.

La sorpresa era que en este despacho el edil arista había dado el voto positivo junto a Clara García, Pablo Colono y Manuel Sciutto, lo que disparó la confusión en  el interior del palacio legislativo.

Poco después, el propio Greppi informaba que si bien había dado curso al proyecto, se oponía al artículo de la delegación del poder al intendente.

“No podía votar contra lo que era mi propia propuesta, pero dejé expresado mi desacuerdo con el artículo primero que incluía la potestad de aumentar el boleto al intendente”, aclaró el edil.

En los corrillos del Concejo se calificó la maniobra como “una trampita” tendida por el oficialismo al legislador rebelde.  Es que entre los puntos del despacho se incluían las propuestas de Greppi de cobrar una entrada al Casino de 1,75 peso, que iría a parar a un fondo que financie en parte al transporte de colectivos, y reajuste del Drei.

Pero el momento más caliente llegó a la hora de la reunión de la comisión de Labor Legislativa, ya que con el rechazo sostenido de Greppi a la delegación de facultades al Ejecutivo y una posible aprobación de ese despacho, se habilitaba la posibilidad del tratamiento directo en el recinto, con la certeza de que se aprobarían los puntos propuestos de Greppi y quedaría sepultada la intervención del Ejecutivo. Esta cuestión muy fina del reglamento, al parecer, se les había escapado a los ediles oficialistas que tuvieron, entonces, que acudir desesperados al liquid paper para borrar las firmas del despacho y así dejar abierta una impasse hasta la próxima sesión.

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