El Hincha, Newell's Old Boys

Panorama rojinegro

La dirigencia considera imposible sostenerlo, pero Burgos ya programó el retorno a los trabajos

El DT es impermeable a las críticas y entiende que tiene espalda para seguir. Lejos de verse afuera, ya programó el regreso a los entrenamientos para el 8 de junio, más allá de que el próximo torneo recién se inicie a fines de julio o principios de agosto


“Tenemos un contrato firmado, un proyecto. Es la hora de arremangarse, de trabajar, de buscar la gente que nos va a acompañar. Creo que los directivos también nos van a acompañar en ésta situación, tienen que integrar el proyecto. Estoy muy ilusionado”. Las palabras de Germán Burgos tras la eliminación en la Copa Sudamericana son las de un técnico que piensa en el futuro, alguien que de ninguna manera se imagina fuera de Newell’s.

Burgos no tiene intenciones de dar un paso al costado. El DT es impermeable a las críticas y entiende que tiene espalda para seguir. Lejos de verse afuera, ya programó el regreso a los entrenamientos para el 8 de junio, más allá de que el próximo torneo recién se inicie a fines de julio o principios de agosto.

¿Es posible que Burgos siga tras perder el Clásico, quedar eliminado de la Copa Argentina por Sarmiento y afuera de la Sudamericana? Imposible. Más allá de que el entrenador no es el único responsable, y que agarró un plantel mal preparado físicamente y golpeado desde lo anímico, el Mono perdió credibilidad con los hinchas y desilusionó incluso a los directivos que apostaron por él.

Su juego mezquino sólo se sostuvo cuando los resultados acompañaron en las primeras seis presentaciones, pero a partir de las derrotas y la seguidilla de partidos no supo administrar energías, manejó mal la relación con el plantel –en especial con los referentes- y mostró dislates tácticos preocupantes. Para peor, sus declaraciones posteriores a los partidos son irrisorias, pero lo que es más grave es que “puertas adentro” aseguran que no son frases de compromiso, sino una creencia real de la situación del equipo y su trabajo.

“Sacamos 18 puntos en 15 partidos, en cualquier liga estaríamos de mitad de tabla para arriba. Hubo una evolución clara de lo que queremos conseguir como equipo y como grupo”, sostuvo el DT tras el empate ante Goianiense. Una lectura errónea y preocupante.

Un punto que rescata Burgos, en realidad que “destaca”, es la inclusión de muchos juveniles. Y si bien ese es un proyecto que siempre cae bien en Newell’s, porque forma parte de la historia, del gen del club, está claro que la abrumadora presencia de chicos en este período de 15 partidos tuvo mucho de improvisación.

El Mono hizo debutar a Milton Leyendeker, Facundo Mansilla, Patricio Acevedo, Brian Aguirre y Misael Jaime, además de darle mucho rodaje a Luciano Cingolani, Juan Sforza, Manuel Llano, Juan Pablo Freytes, Ramiro Sordo, Nicolás Castro y Enzo Cabrera, quienes ya tenían algo de experiencia en Primera.

¿Qué piensa la dirigencia? Un primer punto es que Sebastián Peratta, Director Deportivo que impulsó la llegada de Burgos, dará un paso al costado. Peratta entiende que el fracaso deportivo del semestre debe tener consecuencias, y por eso ya comunicó su idea de irse.

La decisión ahora pasa por Cristian D’Amico, que seguirá a cargo del club hasta que se puedan realizar las elecciones. Y el actual vice leproso considera que es imposible sostener este ciclo de Burgos, aunque consensuar la salida aparece como una tarea compleja.

Ya hay nombres de sucesores, incluso se manejan con cautela candidatos a reemplazar a Peratta. Y esos nombres, sin dudas deben tener espalda y seducir a los hinchas, porque es inevitable imaginar que la decisión no entre en juego de cara a las elecciones.

El contexto no es sencillo. Burgos no se baja, y echarlo significará pagarle el contrato hasta diciembre, decisión que ya no pasará por el juez Bellizia, sino por la actual dirigencia. Habrá que sentarse cuando regrese de un breve viaje a España y negociar. Por ahora, sigue en el cargo.

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