Economía

Panorama económico

La costumbre de pisotear la verdad

El autor apunta que en una reciente entrevista el ex presidente Mauricio Macri negó que hubiera endeudado al país, y con cifras exactas demuestra que no sólo lo hizo, sino que lo hizo a velocidad y volumen inconcebibles. Es un libreto predefinido, escindido de cualquier razonamiento y análisis, dice


Esteban Guida / Fundación Pueblos del Sur (*)

Especial para El Ciudadano

Esta semana, los medios de comunicación se hicieron eco de un fragmento de la entrevista que un desprestigiado periodista le hizo al ex presidente Mauricio Macri. En ella, señaló que es falso que su gobierno haya endeudado al país, y que el actual gobierno del presidente Alberto Fernández lo está haciendo a un ritmo mayor de lo que ocurrió durante sus cuatro años de gestión.

Es muy difícil para quien escribe llegar al fondo de las expresiones del ex presidente del club Boca Juniors, ya que a duras penas logran transmitir una idea coherente y consistente que merezca ser considerada con seriedad. Triste y lamentable papel cumple el periodista que se presta a un libreto predefinido, escindido de cualquier razonamiento y análisis (básico), que sólo puede explicarse mediante el conocido artilugio de: “Miente, miente que algo quedará”. Todo ello en el contexto de una campaña electoral que, vacía de contenido, se reduce en “aparecer”, subestimando a un electorado que, según sus cráneos del marketing político, no piensa, ni quiere saber.

Los datos oficiales dirimen cualquier artilugio discursivo. Durante el gobierno de Cambiemos la Deuda Pública Bruta aumentó en 97.926 millones de dólares, llevando el total de la misma a los 320.630 millones de dólares. Lo más importante de este aumento, es que 92.300 millones de dólares (el 94,24%), corresponde a deuda externa, es decir, a la contraída con residentes del extranjero; tan sólo 5.634 millones de dólares de la nueva emisión neta durante ese gobierno corresponde a deuda interna.

No hay registros históricos de que el país haya incrementado tanto su deuda externa en tan poco tiempo. Esto no sólo resulta gravoso por el volumen de la misma, sino por la consabida imposibilidad de repago, ya que se emitió a la par que se validaba el déficit de la Cuenta Corriente de la Balanza de Pagos (escasez relativa de dólares provenientes del intercambio de bienes y servicios con el resto del mundo), generando una peligrosa dependencia del flujo internacional de capitales; o sea, del negocio de los grupos financieros internacionales, para los cuales trabajan los funcionarios de Macri.

Es importante destacar que el hecho de que el 94,24% del incremento en la deuda pública contraída por el gobierno de Cambiemos sea externa, echa por tierra la torpe excusa de que el endeudamiento se tuvo que tomar para pagar el déficit fiscal que heredó del gobierno saliente; pero es sabido que el déficit fiscal primario (la diferencia entre ingresos y egresos de los gastos operativos del sector público nacional) se cubren con deuda interna, ya sea mediante adelantos del BCRA (emisión monetaria), tomando préstamos del sistema financiero o colocando deuda en moneda nacional.

La excusa del endeudamiento externo para financiar el déficit fiscal se cae también señalando que durante el gobierno de Macri, la fuga de capitales (Formación Neta de Activos Externos) superó los 92.000 millones de dólares. Es decir que, sin ingreso neto de divisas por el sector externo, en rigor de verdad, el financiamiento externo vía endeudamiento se usó para subsidiar a los que pudieron comprar dólares baratos, con cargo al Estado argentino (o sea, sobre la espalda de todos los argentinos).

Para contribuir con la presentación de la información oficial, sin que ella esté maquillada según la conveniencia del expositor, vale decir que al 31 de marzo de 2021, último dato sobre la deuda pública publicado por el Ministerio de Economía de la Nación, la Deuda Pública Bruta (o sea, la deuda total del gobierno nacional) ascendía a 333.000 millones de dólares, 12.465 millones de dólares más que la registrada a diciembre de 2019, cuando se produjo el cambio de gobierno.

Durante la gestión de gobierno del Frente de Todos, la deuda interna (con residentes locales, incluyendo el propio Estado) creció 19.524 millones de dólares (mayoritariamente en moneda nacional) y la deuda externa bajó 7.058 millones de dólares. Esto refleja el cierre de los mercados internacionales de crédito, y una conducta de pago, como lo demuestra la negociación llevada a cabo con el denominado Club de París.

Con total impunidad, el entrevistado compra el espacio mediático para hablar de la verdad, omitiendo deliberadamente que desde abril de 2018 el modelo económico que él mismo impulsó, colapsó por su propia inconsistencia, llevando al país a una profunda recesión, con cierre de empresas, destrucción de empleo y aumento de la pobreza. Como muchos argentinos veníamos denunciando desde el primer día del gobierno de Cambiemos, los grupos financieros internacionales (principales beneficiarios de aquellas políticas) comprobaron la insolvencia del esquema económico, y suspendieron totalmente los préstamos al país. Por eso tuvo que firmar un nefasto e ilegítimo acuerdo con el FMI, a instancias de la decisión política del gobierno norteamericano, agravando la situación del conjunto de los argentinos, logrando así completar el plazo de su gobierno.

Vale decir también que la reducción en el stock de la deuda total durante la gestión de Mauricio Macri, tiene que ver con la fuerte devaluación de la moneda argentina. Si alguna reducción de observa en el stock de deuda interna durante el año 2019, se debe sustancialmente a la menor valuación en dólares de las obligaciones contraídas en moneda nacional. Por su parte, la reducción de la deuda en moneda externa ocurrió por la imposibilidad de su refinanciamiento, y no por una intención política de desendeudamiento.

Es tan cierto que las personas son libres de decir lo que quieren, como que los medios hacen su negocio con los mentirosos e inmorales de siempre. Esto no tiene que cambiar el apego por la verdad que tenemos los argentinos, cansados de ser representados por nefastos personajes, pero con la esperanza intacta de que de las entrañas del mismo pueblo surgirá un conductor que piense como el pueblo, sienta como el pueblo y haga lo que el pueblo quiere.

 

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