Espectáculos, Teatro

FESTIVAL DE RAFAELA 2017

La ciudad que volvió a ser escenario

Comenzó la 13ª edición del Festival de Teatro de Rafaela (FTR17). Así la ciudad con impronta de pueblo grande más pujante del corazón de la cuenca lechera del oeste santafesino, quedó a un costado porque aquí, desde este martes y hasta el domingo y un poco más, sólo se habla de teatro.


Lo que habitualmente moviliza la cotidianeidad de la comunidad rafaelina, la ciudad con impronta de pueblo grande más pujante del corazón de la cuenca lechera del oeste santafesino, quedó a un costado porque aquí, desde este martes y hasta el domingo y un poco más, sólo se habla de teatro, de su majestuoso poder transformador, de su inagotable multiplicidad de sentidos. La 13ª edición del Festival de Teatro de Rafaela (FTR17), hoy cómodamente instalado en el mapa de los más importantes festivales de Latinoamérica, arrancó, como  siempre, en la calle, y no importó ni lo brumoso del final de la jornada, ni la llovizna incesante que poco después de las 18 ocultó por momentos de la históricas palmeras del Bulevar Santa Fe.

Los Venecianos en la apertura del festival, ante la mirada de espectadores.

La calle fue de la gente, de la mano de Los Venecianos, de la ciudad de Lincoln, una propuesta de marionetas gigantes con aires de carnaval europeo, que estuvieron acompañadas por Fanfarria Ambulante, agrupación musical de Santa Fe, que con su mezcla de música circense de Europa del este y cumbia santafesina, ayudo a levantar un poco la temperatura.

Unas pocas cuadras más adelante, el imponente Cine Teatro Belgrano, una vez más abarrotado, fue testigo del acto de apertura y de los discursos de rigor, y a continuación, el ocaso de la jornada se tiño de la alegría de Los Carlinga, que allí mismo abrieron la grilla de los 33 espectáculos y las 80 funciones, con Los Carlinga: Shakespir Show, obra de humor musical-teatral basada en tragedias y comedias de Shakespeare.

Juega de local. El director ejecutivo del Instituto Nacional del Teatro, Marcelo Allasino.

Con la presencia de el intendente de Rafaela Luis Castellano, la ministra de Innovación y Cultura de Santa Fe, María de los Ángeles “Chiqui” González; el director ejecutivo del Instituto Nacional del Teatro (INT), el rafaelino Marcelo Allasino; la secretaria de Cultura de la Municipalidad, María Josefa Sabellotti, funcionarios del Ejecutivo local, legisladores provinciales y algunos concejales, es decir referentes de los distintos estamentos del Estado que coproducen el encuentro, el primero en tomar la palabra, poco después de un ingenioso y festivo video inaugural, fue Allasino, que aquí siempre juega de local. Claro en su discurso, el funcionario nacional, hombre de teatro con historia en Rafaela y en todo el país, remarcó una vez más la necesidad de que el FTR17, instalado en el imaginario colectivo y un espacio de aprendizaje y disfrute para la gente en este momento del año que además coincide con el receso invernal, que es imprescindible que una ley garantice su continuidad. Fue así que Allasino apeló a los ediles locales. “Rafaelinos: reunamos fuerzas para que los concejales que nos representan en el cuerpo legislativo propongan una ordenanza que con fuerza de ley respalde la continuidad de este festival, que este gobierno ha sabido crear y darle continuidad, y que ya es parte de la identidad rafaelina; sé que soy reiterativo, pero no me cansaré de pedirlo mientras tenga voz en este y otros escenarios, porque estoy convencido de que el festival merece trascendernos con la calidad que lo caracteriza, y que lo ha colocado entre los principales festivales de Iberoamérica”, manifestó.

Trayectoria. La ministra de Innovación y Cultura,Chiqui González.

Poco después fue la ministra Chiqui González, mujer de teatro que hizo brillar entre los 70 y los 80 los históricos grupos rosarinos Arteón y Discepolín, quien volvió a conmover, esta vez con un discurso poético, pero muy político. Habló de las políticas públicas que motorizan al teatro, y de la necesidad de “derechos por una vida digna”, en un mundo y un país donde se levantan muros entre las personas, pero remarcó que la gente “necesita ser feliz”, dejando entrever lo efímero de la vida y el descubrimiento que supone confrontar ideas luego de que el teatro, de la poética que sea, hace su trabajo en la cabeza y el corazón de los espectadores. “El teatro es una vocación ciudadana, es el lugar donde los ciudadanos vienen a pensar, a reír, a llorar, a emocionarse, pero sobre todo, vienen a confirmar que están vivos”, expresó la funcionaria que valoró y remarcó como “infrecuentes” los acuerdos entre los tres escalones del Estado que sostienen el FTR17, todos de distinta bandera política.

En un jornada que tuvo su continuidad en lo más alto con Christiane. Un bio musical científico, de Belén Pascualini con dirección de Dennis Smith, y El mar de noche, de Santiago Loza, con la conmovedora actuación del rosarino  Luis Machín, finalmente, le tocó el turno al intendente Castellano. El funcionario, que en el municipio local sucedió a la gestión del actual senador Omar Perotti, y que resaltó la continuidad del festival como “una política de Estado”, reconoció que la crisis económica obligó a redoblar esfuerzos tanto desde lo público como desde lo privado, para poder sostener el encuentro que ofrece la mitad de sus funciones con entrada libre y gratuita. Y recordó, como ya lo había hecho Allasino, a José Pepe Fanto. Actor histórico de la ciudad y figura referencial de la transición que entre los 60 y 70 atravesaron algunas de las poéticas teatrales en todo el país, Pepe Fanto, fallecido recientemente, fue sin duda uno de los artistas más talentosos que ha dado la ciudad. Fue así que el intendente anunció que la Escuela Municipal de Artes Escénicas, también surgida a instancias de la aparición del FTR17, llevará su nombre. “Yo creo que la Escuela Municipal de Artes Escénicas merece llamarse José Alberto Fanto”, expresó sobre el final, y un cerrado y sonoro aplauso dejó en claro que la comunidad local acompañará esa decisión.

Comentarios